Sepultar víctimas fatales de COVID-19, la tercera fase ante posible colapso de los hornos crematorios

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Luz Amanda Camacho, directora de la UAESP, señaló que, ante la saturación de los seis hornos crematorios del Distrito, el plan es inhumarlos en el Cementerio Central. Según empleados de los cementerios, esta fase ya arrancó.

Se veía venir. El aumento de casos positivos y fallecidos por COVID-19 en la capital no solo ha generado una alarma en el sistema hospitalario, que hoy alcanza una ocupación en las UCI del 89.1 %, sino también en los cementerios públicos del Distrito, que esta semana habrían llegado al tope de su capacidad para cremar a las víctimas fatales de la pandemia.

Si bien, desde que empezó la emergencia la Alcaldía desarrolló un plan de contingencia frente a un posible colapso de los hornos crematorios de la ciudad, la situación parece llegar a su punto crítico, pues el aumento de fallecidos en los últimos días llevó a la administración a aplicar la tercera fase de su plan: inhumar los cuerpos de las víctimas en el Cementerio Central.

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Las cifras le dan dimensión a la emergencia. Actualmente en la ciudad hay seis hornos públicos, con capacidad para cremar 102 cuerpos al día (operando las 24 horas) y almacenar 300 cuerpos en contenedores refrigerados (previo a la cremación). Además, siete hornos privados, que pueden procesar hasta 70 cuerpos diarios (en un solo turno de ocho horas). En total, suman una capacidad para cremar 172 cuerpos. No obstante, solo el jueves se confirmaron 141 fallecidos por COVID-19, a los que se sumarían víctimas de homicidios, accidentes o quienes fallecen de forma natural o por otras enfermedades.

Ante esto, Luz Amanda Camacho, directora de la UAESP, entidad que administra los cementerios públicos, anunció que ya se empezaron a tomar medidas, entre ellas la compra de tres contenedores adicionales para almacenar cadáveres. “Dos de ellos serán para los casos de cadáveres no identificados o sin dolientes, personas que mueren en su casa solas, que nadie los reconoce y nadie sabe quiénes son, que toca pasar por un proceso de medicina legal”, indicó a Noticias Caracol.

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A pesar de los esfuerzos, una pregunta salta sobre la mesa: ¿cuál es el plan del Distrito si la capacidad de los hornos crematorios y los contenedores refrigerados supera el número de fallecidos por día? Para Camacho, la opción es inhumar los cuerpos de personas fallecidas sospechosas de COVID-19 en el Cementerio Central. “Si en el peor de los casos llegáramos a tener cremación copada o almacenamiento muy cercano al tope, pues lo que tenemos que hacer es recurrir a la inhumación de los cuerpos no COVID, es decir, usar bóvedas. Esto no son fosas comunes. La norma dice que, para enterrar un cadáver, tengo que dejarlo con su féretro, identificado, y además debe tener una distancia”, señaló.

Sin embargo, al parecer ya se llegó a este punto, según señaló una fuente a El Espectador. “Los cementerios ya están colapsados, ya la Secretaría de Salud tomó la decisión de hacer inhumación, las cuales empezaron esta semana, porque los cementerios del Distrito no dan abasto”. Sobre la capacidad de los contenedores, la fuente indicó: “Están llenos”.

Cabe recordar que las personas que fallecen por COVID-19 o sospechosas de haberlo padecido, son envueltas en una doble bolsa específica para cadáveres (de 150 micras de espesor y resistentes a la filtración de líquidos) y también son lavadas en hipoclorito de sodio. Según indicó el Ministerio de Salud, a los cuerpos no se les practica ninguna autopsia y en lugar de eso se guardan en ataúdes para enviarlos a los cementerios públicos o privados, para el proceso de cremación, esto con el fin de evitar al máximo el contacto con los cuerpos.

Teniendo en cuenta que los cadáveres son cremados con féretro incluido, y que los protocolos de desinfección en los cementerios son exhaustivos, las funerarias se han visto en la tarea de aumentar el número de horas laborales y, en algunos casos, el número de personas contratadas.

De allí que el Distrito adelanta, junto con la UAESP, los protocolos a seguir, pues como indicó la alcaldesa Claudia López, agosto es el mes en el que la ciudad atravesará el pico de la pandemia. Cabe recordar que, con corte a 30 de julio, el número de contagios en la capital fue de 98.209 casos confirmados, de los cuales 44.015 se han recuperado y el 2.658 han fallecido, es decir, el 2.7 %.

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