¿Endeudamiento 'gana-gana'?

El Concejo decidirá hoy y mañana el futuro del cobro de valorización y un cupo de endeudamiento de $4,3 billones. Aurelio Suárez revela cuáles son los costos de contraer la más grande deuda que haya tenido la ciudad.

Ricardo Bonilla, secretario de Hacienda, sostiene que la deuda se pagará en el futuro con impuestos. / Archivo
Ricardo Bonilla, secretario de Hacienda, sostiene que la deuda se pagará en el futuro con impuestos. / Archivo

A raíz del proyecto de endeudamiento, por $4,3 billones que el Concejo de Bogotá viene discutiendo, se está presentando una cuña de televisión donde el alcalde Petro lo define como una iniciativa “gana-gana”. Me acordé de las que, entre 2002 y 2006, promovieron el TLC con los mismos métodos, sin asumir como mínimo un criterio costo-beneficio.

No hay almuerzo gratis. Una cuenta somera sobre el costo total del cupo, a partir de la tasa de interés a la que espera endeudarse el Distrito (6,3%), en cuotas de $451.459 millones durante 15 años, implicaría pagar en ese lapso un total de 6 billones 771.887 millones de pesos, 58% más. Y si se lleva a valor presente alcanzaría más de $7 billones, un 60% más. Quiere decir que los cables, las “obras” y demás proyectos “sociales”, bajo ese esquema van, de entrada, recargados en ese porcentaje y, como lo dijera —sin desparpajo— el secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, se pagarán con “más impuestos”.

Una nota sobre la tasa. La Nación en estos casos, TES a 15 años, está contrayendo crédito entre 5% y 5,5%, como máximo. El Distrito, castigado por 5 puntos en esa escala, llegará a algo menos de 6%. Lo demás es el “efecto Petro”, como dicen ciertos expertos. De hecho, ETB contrató a 10 años al 7%.

El costo no para allí. ¿Es sostenible en el Marco Fiscal de Mediano Plazo ese nivel de endeudamiento? En el proyecto de presupuesto del Distrito de 2013, donde no se consideraba un monto de deuda de hasta $4,3 billones, a lo sumo de un billón como recursos de capital, ya se tendría un déficit primario de 1,17% del PIB.

Ejercicios de la Secretaría de Hacienda en 2010 indicaban que, para toda circunstancia, no se comprometían las finanzas del Distrito cuando el balance primario, que es la diferencia entre ingresos totales y gastos totales, exceptuando el pago de intereses, tuviera un colchón del 0,015% del PIB, condición que no se cumple ahora ni menos con la contratación del cupo de marras. No basta con los requisitos de ley, en cuanto a capacidad y ahorro y, menos aún, en escenarios de desaceleración de la economía, es decir, del PIB.

Algo más sobre el crédito público desde el análisis de “izquierda”. Carlos Marx, en El capital, lo advertía: “Los préstamos le permiten al gobierno cubrir gastos extraordinarios sin que el contribuyente lo perciba de inmediato; pero al fin y al cabo, exigen impuestos más elevados para enfrentar las consecuencias”. E hizo una crítica a “obtener dinero regalado y prestado” con la “perspectiva de que las masas picasen el anzuelo”. A esa “ciencia financiera” la calificó con los peores epítetos. Muy conveniente que los publicistas de Bogotá Humana hubieran leído estas citas antes de la cuña “gana-gana”.

* Excandidato a la Alcaldía de Bogotá, miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas.