Entre marchas y agresiones, regresan los toros a la Santamaría

Los roces entre manifestantes, aficionados y autoridades marcan el regreso de las corridas de toros a la Plaza Santamaría.

/Cristian Garavito
En medio de marchas contra las corridas y roces de los manifestantes con la Policía y los aficionados a la lidia, volvieron los toros a la Plaza Santamaría, después de cinco años de ausencia. Por la carrera Séptima y la calle 26, hasta la plaza, anduvieron cientos de personas arengando contra lo que, desde organizaciones animalistas, califican como “tortura”. Entretanto, los aficionados a la tauromaquia llegaban al recinto, protegidos por la Policía, que dispuso de 1.200 hombres para custodiar la jornada.
 
El regreso de los toros a la Santamaría se dio en el marco de una polémica que se aviva, entre animalistas y aficionados a la lidia. Desde la misma Administración distrital se manifestó el descontento por la reanudación de la temporada taurina, que se extenderá hasta el 19 de febrero.   Sin embargo, el Distrito se mostró dispuesto a acatar el mandato de la Corte Constitucional, que ordenó que se respetara la tradición en ese escenario.  
 
Durante la primera jornada se presentarán, además de las novilladas, los toreros El Juli (España), Andrés Roca Rey (Perú) y Luis Bolívar (Colombia), y toros de la ganadería de Ernesto Gutiérrez.
 
La suspensión de la lidia
 
Entre enero y febrero de 2012, hace casi cinco años, se realizó la más reciente temporada taurina en la ciudad. Ese año, el entonces recién posesionado alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, decidió terminar de forma unilateral el contrato de arrendamiento que había firmado la Alcaldía con la Corporación Taurina de Bogotá en la primera administración de Enrique Peñalosa (1998-2000). La Santamaría es del Distrito, y Petro tomó la decisión de quitarles el espacio a los taurinos con el fin de abrirlo a otras expresiones culturales que excluyeran la violencia contra los animales.
 

La Corporación Taurina, sin embargo, interpuso acciones legales que llegaron a la Corte Constitucional. Este tribunal, en la sentencia T-296 de 2013, determinó que así la Plaza sea propiedad del Distrito, había sido construida para celebrar corridas de toros, y en ella se había forjado una tradición que la administración de la ciudad debe respetar. Por eso ordenó que la Alcaldía dispusiera lo necesario para que la lidia pudiera regresar a ese espacio, y de paso le pidió abstenerse de interponer acciones que entorpecieran ese propósito.