Eps subsidiadas, en semáforo rojo

De las ocho empresas promotoras de salud del régimen subsidiado en Bogotá, solo una está ranqueada en un nivel crítico medio (Colsubsidio), el resto representan un nivel de riesgo alto para sus afiliados.

La situación es alarmante. La ineficiencia de las Empresas Promotoras de Salud del régimen subsidiado (EPS-S) que operan en Bogotá ha llegado a tal punto que algunas garantizan los servicios de salud a través de cartas de intención y no de contratos legalizados, lo cual no es prenda de garantía para los usuarios, como es el caso de Solsalud. A continuación, las perlas de las EPS-S que operan en Bogotá, información basada en una auditoría realizada por la Secretaría de Salud del Distrito, conocida por El Espectador.

Mientras que unas se compromenten a pagar a los hospitales a través de cartas, otras EPS-S no tienen autonomía en la toma decisiones en sus seccionales en Bogotá, ya que, por ejemplo, la autorización de servicios se realizan en otras ciudades del país como Pasto (Salud Condor) y Bucaramanga (Solsalud). Incluso, hay EPS -S que pagan a los hospitales tarifas inferiores a las establecida por ley, como es el caso de Capital Salud. Y en el peor de los casos, ni siquiera prestan los insumos, medicamentos y atención clínica incluidos en el Plan Obligatorio de Salud.

Pero entre las EPS-S d que operan en la capital del país, hay una que es campeona en malas prácticas: Humana Vivir. Esta entidad se encuentra intervenida por la Superintendencia de Salud por su mal desempeño.

Humana Vivir, que el 18 de octubre fue blanco de un atentado explosivo contra sus instalaciones, se ha convertido en una bomba de tiempo para la salud de sus 300.000 afiliados, usuarios que representan el 25% de la población adscrita al régimen subsidiado en Bogotá. Esta EPS-S tiene el mayor número de desacatos judiciales. De las 155 tutelas falladas en contra de Humana Vivir, el desacato llega al 8.3% , es decir 13 desacatos. Y también ocupa el primer puesto en quejas y reclamos en la línea gratuita 195 del Distrito.

Los casos reportados tuvieron un incremento del 166% en el primer semestre de 2012 y representan el 36% de las quejas y reclamos efectuados ante el Distrito. Sin embargo, esta EPS-S no cuenta con un plan de mejora que atienda los requerimientos. Las barreras de acceso más comunes en Humana Vivir están relacionadas con la demora en hacer efectivas autorizaciones para la prestación del servicio de salud.

Entre sus malas prácticas, se identificó que la entidad no ha depurado de su base da datos personas que fallecieron. También se comprobó que no cuenta con una red prestadora de servicios que cubra la demanda de salud de sus afiliados, ya que la contratación de la misma está fragmentada.

Por otra parte, según el informe, Humana Vivir obstruye las labores de inspección y fiscalización que están a cargo de la Secretaría de Salud. Según la auditoría, la entidad no permite que la secretaría inspeccione los sitios o puntos de atención de la EPS-S. La única forma de auditar su operación es a través de requerimientos físicos y vía electrónica. Cuando los pacientes se dirigen a las ventanillas de atención de Humana Vivir, no se encuentran reportes de gestión y menos una solución a la demanda de los mismos, lo que “produce un dilación a los procesos de resolución”.

Entre los hallazgos de la auditoría, se encontró que Humana Vivir incumple con la prestación de servicios incluidos en el Plan Obligatorio de Salud (POS). A parte de esto, no ha presentado el reporte de los servicios y facturas que han sido glosadas y que aún no han pagado a los hospitales, produciendo una desvalorización en los costos de cada uno de los servicios prestados por los hospitales.

Según los promedios y cálculos de desempeño de las EPS-S , realizados por la Secretaría de Salud, Colsubsidio es la única entidad que se encuentra en un nivel crítico medio, las siete restantes están en saldo rojo.