La estrategia de la administración para eliminar los vehículos de tracción animal

Mientras el Distrito espera que el Ministerio de Transporte prorrogue la fecha para cumplir con la sustitución de las ‘zorras’, adelanta el programa de adopción de 2.200 caballos.

En la capital hay 2.890 carreteros. Todos ellos deberán sustituir sus vehículos el próximo año.  /David Campuzano
En la capital hay 2.890 carreteros. Todos ellos deberán sustituir sus vehículos el próximo año. /David Campuzano

“Soy un caballo que durante años fue explotado, obligado a trabajar en condiciones y horarios que me hacían sufrir. Ahora tienes la oportunidad de darme un hogar”. Este es el mensaje con el que el Distrito promueve una curiosa campaña desde junio pasado: la adopción de más de 2.000 caballos que hoy son utilizados para ‘zorras’ en la ciudad y que el próximo año deberán sustituirse paulatinamente.

La adopción de los 2.200 caballos que hoy utilizan los 2.890 ‘zorreros’ de la capital es una de las ideas a las que recurrió el equipo de Estudios Sectoriales de la Secretaría de Movilidad como estrategia para la eliminación de estos vehículos, una tarea que fue ordenada en 2002 por el Código Nacional de Tránsito.

En enero de este año, el Distrito postergó por un año la fecha para la sustitución de los vehículos de tracción animal. Sin embargo, no va a poder cumplir este plazo, como lo reconoció este martes la propia secretaria de Movilidad, Ana Luisa Flechas. Al decir del Distrito, se trata de un proceso complejo con numerosos componentes, como la inclusión de los carreteros y sus familias a la educación y a planes productivos, además de cuidar la salud y el futuro de los caballos.

Mientras el Distrito espera una respuesta del Ministerio de Transporte sobre la nueva prórroga que solicitó para cumplir con la sustitución, en la Secretaría de Movilidad reposan más de 3.100 solicitudes de personas que quieren tener un caballo en su hogar.

El primer paso para ser un posible adoptante es inscribirse en la página web de la Secretaría de Movilidad, teniendo en cuenta los requisitos mínimos: capacidad económica para mantener y alojar al caballo, estar en condiciones de asumir el transporte del animal hasta el lugar de destino y estar dispuesto a recibir a cualquier equino que sea asignado.

Luego viene el proceso más riguroso, en el que la entidad debe validar los datos reportados por los posibles adoptantes. Para ello se harán llamadas y visitas domiciliarias. El proceso debe ser riguroso, pues ya se han encontrado nombres de personas que se dedican al sacrificio animal o datos sospechosos como los de alguien que señala que quiere tener un número determinado de hembras. “La idea es que los animales tengan buenas condiciones y no vayan a continuar siendo explotados”, dice Sigifredo Moreno, uno de los coordinadores del proyecto de sustitución.

Para crear un protocolo de verificación de adoptantes, la Secretaría trabaja de la mano con la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA, por sus siglas en inglés). Pero, ¿cómo debe ser el hogar ideal del caballo? El espacio debe ser amplio (6.400 metros cuadrados mínimo), limpio y contar con alimentación como pasto cortado, zanahoria y hojas de mazorca. “Esto es muy importante, porque si al caballo se le cambia la alimentación se muere”, agrega Moreno.

Pero mientras llega el momento en que el caballo viaja a su nuevo hogar, el Distrito adelantará un proceso médico veterinario en el que invertirá cerca de $1 millón por cada animal. En esa etapa también se identifica a aquellos caballos que estén en muy enfermos y deban ser sacrificados por cuestiones de salud. Para este proceso se buscará el acompañamiento de una entidad universitaria, que aún está por definirse.

La campaña ha sido tan llamativa que personajes públicos como la actriz Amparo Grisales y el músico y exbajista de la banda Jaguares, Chucho Merchán, se han unido a ella. “Yo me postulé como uno de los primeros adoptantes y he invitado a amigos como Jorge Villamizar, Julio Correal, Mario Duarte y Natalia París para que también adopten un caballo”, agrega Merchán.