¿Expropiación irregular en plan de renovación?

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Los dueños de 10 viviendas de una manzana, en el sector de El Rosario, aledaño a la avenida NQS y al Parque de los Novios, se oponen a vender sus predios a una fiducia privada. Dicen que no hay claridad en el proceso. Distrito dice que actúa conforme a la ley.

Los habitantes del barrio El Rosario no saben qué más hacer. Además de plantones en la cuarentena, han buscado a la Alcaldía para que les expliquen qué ocurrirá en la zona pues, desde julio, les llegó una carta de la Empresa de Renovación Urbana (ERU) en las que prácticamente les ordenan vender sus casas. Aunque el Distrito dice que todo se ha hecho conforme a la ley, los propietarios de diez viviendas advierten que en vez de explicaciones han recibido presiones.

La zona en conflicto es una manzana sobre la carrera 30 (NQS), entre las calles 63B y 63C, que en 2017 fue incluida como espacio de renovación, bajo la modalidad de reactivación de los sectores colindantes a las troncales de TM de la NQS y la calle 80. Todo porque allí el comercio murió, luego de que los inmuebles que daban hacia la avenida fueron derribados para ampliar las vías o los andenes y solo quedaron los muros de las viviendas que estaban al respaldo. Hoy todos están llenos de grafitis, pues pocos se han atrevido a construir nuevas fachadas sobre las vías principales.

Pero esta zona tiene un atractivo adicional: está cerca de espacios de interés como el parque Simón Bolívar, el de los Novios, el Complejo Acuático y el estadio El Campín, así como de vías arterias como la calle 63, por lo que a lo largo de los últimos años no solo se duplicó el valor del metro cuadrado sino que han visto crecer a su alrededor grandes edificios de apartamentos.

Detrás de la compra de esta manzana ha estado el Fideicomiso Lote Proyecto El Rosario, cuyo vocero es Acción Fiduciaria, que ha liderado otros proyectos en la zona. La gestión la iniciaron en 2015, pero el impulso se dio a finales del año pasado. En septiembre, por ejemplo, el Fideicomiso firmó un contrato con la Empresa de Renovación Urbana (ERU) para que se encargara de comprar diez de los 24 predios que no habían logrado negociar.

Esta entidad distrital obtuvo el 27 de diciembre una herramienta para acelerar su misión, cuando la alcaldía saliente firmó un decreto con el que declaró la urgencia “por motivos de utilidad pública e interés social”, para la adquisición de los predios en El Rosario, que permite la expropiación. No obstante, con el cambio de administración y la pandemia, el trámite se atrasó.

“El 3 de julio recibimos una carta en la que nos decían que teníamos que vender, porque éramos propietarios renuentes, cuando nunca hubo un acercamiento. Intentamos hablar con la ERU, pero no nos dicen qué se va a hacer ni nos aclaran cuál ha sido el proceso, pues no se ha hecho una propuesta formal ni avalúos de las viviendas”, dice Paola Córdoba, una de las lideresas del sector.

Otros de los habitantes aseguran que han tenido reuniones virtuales, pero persiste la tensión. Les preocupa el futuro de varios vecinos, que son personas de la tercera edad, y temen a las presiones que vienen sufriendo, propiciadas por personas que se han acercado a decirles: “Váyase, que igual su papá ya se va a morir” o “si no venden la Policía los va a sacar”.

“Hemos tratado de hacer movilizaciones. Hace poco hicimos un bazar, un mural y hasta hemos buscado a la alcaldesa. El miedo es que nos saquen de las casas injustamente, porque no nos han hecho partícipes, pese a que llevamos tres meses pidiendo respuestas a Planeación y a la ERU”, dice Córdoba.

Se ha cumplido la ley

El Distrito tiene otra versión. Mientras la Secretaría de Planeación manifiesta que el proceso es con la ERU, al preguntarle a esta última sobre el contrato con el Fideicomiso, su respuesta es que todo se ha hecho en el marco de la ley, ya que un privado los puede contratar para hacer estos procesos de renovación y que ellos pueden adelantar procesos de expropiación, cuando el interesado tiene más del 60 % del predio en cuestión. En este caso, el Fideicomiso cuenta con 2.008 m² de los 3.190 m² del total de la manzana, es decir el 63 %.

“Lo importante es tener claro que es una iniciativa privada, que acudió a la ERU para adquirir los predios restantes de la manzana, no todo el barrio. A la fecha lo único que hemos hecho es la gestión social, informándole a la comunidad y tratando de hacer reuniones para que sepan cómo va a ser el proceso, pero ha sido difícil, porque tienen prejuicios. La verdad es que jamás vamos a ser arbitrarios ni a ir en contra de la comunidad o a pagarles menos”, dijo Gloria Martínez, subgerente jurídica de la ERU.

Luego de esto, de acuerdo con la funcionaria, vienen los avalúos comerciales (no catastrales) de los predios, para poder ofrecer un monto a los propietarios, quienes tendrán treinta días para objetarlo. Si no hay acuerdo, se acudirá a la expropiación como última opción.

Para el concejal Manuel Sarmiento (Polo), lo que ocurre en este barrio es un atropello con la comunidad a la que no se le ha socializado el proyecto, pues no se le dio la posibilidad de defenderse ni vincularse al proceso. “Es grave lo que sucedió. Hay un problema de la ley de ordenamiento que pone a la ERU (empresa pública) de promotor de un privado y permite que se hagan  proyectos de infraestructura manzana por manzana, sin velar por la integralidad de la renovación y que en verdad mejore la zona”.

Ante este tipo de casos, la directora de la ERU, María  Mercedes Jaramillo, indicó, en una charla públicas con la alcaldesa López, que se contempla cambiar en el POT (Plan de Ordenamiento Territorial) la forma como se vincula el Distrito a estos procesos, para que desde el principio se estimen las cargas y los beneficios y se sepa cómo se incorporan a las comunidades.

Por lo pronto, los habitantes de El Rosario preparan una demanda, pues creen que a otros vecinos les puede ocurrir lo mismo o temen que comience una especulación inmobiliaria. De ahí que los diálogos con la ERU serán claves para que haya claridad de cómo será la renovación y, en especial, para vincularlos al proceso.

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