Este miércoles se reanuda la audiencia contra el médico que lo atendió

Fallas administrativas: la tesis de la defensa en caso Mauricio Orjuela

Contrario a una negligencia médica, el abogado del procesado alerta por supuestas omisiones en los hospitales donde fue atendido el comunicador.

El comunicador fue atendido en el Hospital de Engativá y luego en las clínicas Shaio y de la 100./ Getty Images

Cumplidos nueve meses de la muerte del periodista Mauricio Orjuela Bernal —por cuenta de una peritonitis que presuntamente no habría sido identificada ni tratada a tiempo—, este miércoles se tiene previsto que el Juzgado 37 Penal del Circuito reanude la audiencia de acusación contra el único procesado por lo ocurrido: un médico a quien la Fiscalía señala de un aparente actuar imprudente y negligente, que habría derivado en el fatal desenlace.

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Mientras el ente investigador y los abogados de la víctima insisten en que el procesado tuvo una “posición pasiva y expectante” frente al estado de salud de Orjuela (lo atendió dos veces y tardó en intervenirlo), para la defensa —que ratifica que su actuar estuvo apegado a los procedimientos y guías médicas— se deben considerar aparentes fallas administrativas, que dificultaron una oportuna atención.

Para entender el argumento de la defensa es necesario recordar el periplo hospitalario que sufrió Mauricio Orjuela. Según han documentado la Personería y la Procuraduría, el periodista acudió la noche del 10 de julio de 2018 al Hospital de Engativá, aquejado por dolor abdominal y vómito. Pasaron dos días hasta que fue sometido a la primera cirugía, tras constatar que tenía el apéndice perforado.

En el escrito de acusación de la Fiscalía se reseña que en dicho centro asistencial Mauricio fue valorado por varios cirujanos (entre ellos el procesado) y se aseguraron de que no presentaba una obstrucción intestinal, por lo que fue dado de alta el 23 de julio. Sin embargo, dos semanas después (el 7 de agosto) acudió a la Clínica Shaio aquejado nuevamente por dolor abdominal intenso, vómito y sangrado en sus deposiciones fecales.

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Aunque allí fue diagnosticado con obstrucciones intestinales y hemorragias, que obligaron a su hospitalización, no fue intervenido quirúrgicamente, pues la EPS Medimás no tenía convenio con Shaio, por lo que fue remitido a la Clínica General de la 100.

Las quejas

En este punto se centra un primer reparo de la defensa del médico, quien alega que, pese a que en Shaio conocían de la gravedad de su estado de salud, resolvieron no someterlo a cirugía. “La Clínica es responsable del desenlace que tuvo Mauricio. Si evidenciaron una urgencia vital era su deber atenderla, pero no lo hicieron. Aquí hay una omisión administrativa del tamaño de la Luna y una responsabilidad penal frente a ellos”, asegura Ricardo Burgos, quien asumió la defensa del galeno.

En este cuestionamiento han coincidido los abogados de la familia del periodista que, en diciembre pasado, le señalaron a este diario que en Shaio les cobraron $80 millones por el procedimiento y una cuota inicial de $10 millones, por lo que se resolvió su traslado a la Clínica de la 100. Eso sí, advirtieron en su momento que “eso no está mal, porque todas las EPS tienen libertad de configuración de su red de prestadores”.

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La otra supuesta falla administrativa, según la defensa del médico, se configuró en la Clínica de la 100, adonde llegó Mauricio en la tarde del mismo 7 de agosto. Si bien la Fiscalía advierte que allí fue remitido con un diagnóstico que alertaba la necesidad de un manejo y valoración por cirugía general, ante una aparente obstrucción abdominal, pasaron más de 23 horas antes de ser valorado por el procesado quien, pese a conocer su historia clínica, ordenó practicarle nuevamente exámenes diagnósticos que ya le habían practicado.

Ello lo controvierte la defensa, que alega que de la Clínica Shaio no remitieron los exámenes y que el cirujano solo lo trató después de una valoración realizada por otro médico. Por ello, ante la mejoría médica que presentó el comunicador, fue dado de alta el 9 de agosto. “Físicamente, Mauricio respondió al procedimiento y evolucionó de acuerdo con la enfermedad que tenía. Salió adelante, él salió perfecto”, dice. No obstante, en este punto, para la Fiscalía se configuró un actuar imprudente.

Esa versión parecen corroborarla los hechos, pues apenas cuatro días después el periodista ingresó de nuevo por urgencias a la Clínica de la 100, “en regulares condiciones generales, taquicárdico, desaturado, descompensado y febril”, dice el escrito de acusación.

La Fiscalía cuestiona que aunque era evidente el deterioro del estado de salud del paciente, el cirujano “tomó la extraña decisión de remitirlo a gastroenterología y de ordenarle una colonoscopia, en vez de sospechar una obstrucción intestinal o cualquier otra complicación posquirúrgica”.

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En respuesta, el abogado Burgos defiende la necesidad de que, en primera instancia, Mauricio fuera valorado por un gastroenterólogo, pues era la persona idónea para determinar la dolencia específica. “Se requería ese examen. Sin embargo, en la Clínica de la 100 en ese momento no había un gastroenterólogo. Nunca se hizo”.

Por otro lado, ante el señalamiento de que el médico dejó a su paciente sin supervisión directa por el lapso de 21 horas —aquí es cuando, agrega la Fiscalía, se configura el actuar negligente—, la defensa señala que el contrato del médico es por prestación de servicios y que era obligación del centro médico contar con más cirujanos internistas.

“Su contrato indica que no es su obligación permanecer todo el tiempo allí. A él le manifiestan unas urgencias y las atiende, como en efecto ocurrió y ante el estado de Mauricio, pese a no ser valorado por gastroenterología, lo intervino el 15 de agosto”. No obstante, Orjuela falleció el 18 de agosto debido a una peritonitis.

Para respaldar su tesis, Burgos hace referencia, además, a la reciente sanción que impuso la Superintendencia de Salud contra el Hospital de Engativá y la Clínica General de la 100, así como a la EPS Medimás. Las tres multas ascienden a $3.000 millones “por las irregularidades administrativas y fallas asistenciales en la atención en salud” del periodista. Aunque la Clínica Shaio fue requerida para dar explicaciones, no fue sancionada.

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El actuar del cirujano fue sometido a valoración por médicos de la Federación Médica Colombiana y la Academia Nacional de Medicina, cuyo concepto será decisivo para el caso. Pese a que la defensa dice estar confiada en que estas determinaciones saldrán a su favor, la Fiscalía insiste en que el actuar fue negligente y que el médico “no previó las consecuencias nocivas de sus decisiones”, lo que podría haber asegurado la vida del paciente. Serán estos los argumentos que evaluará el Juzgado a fin de impartir justicia.

 

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