“Las Farc tienen voluntad para contar la verdad sobre El Nogal”

Dice Bertha Fries, vocera de las víctimas del ataque contra el Club El Nogal, quien se reunió con el Secretariado de las Farc. Empezaron a trabajar en un documento conjunto para esclarecer lo sucedido alrededor de ese atentado.

Bertha Fries, vocera de las víctimas del atentado al Club El Nogal. / Gustavo Torrijos

El pasado 2 de noviembre, un mes después de que el acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc fue rechazado en las urnas, Bertha Fries, vocera de las víctimas del atentado al Club El Nogal, ocurrido el 7 de febrero de 2003, se reunió con miembros del Secretariado de esa guerrilla, en La Habana (Cuba). Dice que sintió la voluntad de ese grupo para contar la verdad sobre el ataque, que dejó 37 muertos y 198 heridos. (LEA: La carta de las víctimas del Club El Nogal a las Farc)

¿Qué documento le presentó al Secretariado y cuál es su contenido?

Reiteré un documento enviado en 2014, en el que pedimos esclarecer la verdad y reconocer su responsabilidad; reparación a las víctimas y reconciliación con valores y no repetición. Para nosotros es clave saber por qué cometieron ese atentado y a quién iba dirigido.

¿De qué hablaron en el encuentro?

De lo que nos interesa a distintos sectores sobre el acuerdo de paz: que el capítulo de víctimas no puede desaparecer y que la Comisión de la Verdad es fundamental, porque allí queremos que el Estado y las Farc nos digan qué se estaba cocinando en El Nogal. Se dice que allá había paramilitares y que se estaban haciendo negociaciones. Que nos digan si eso fue así. Hay una serie de demandas que, por tecnicismos jurídicos, no han fructificado. Con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), esos tecnicismos se podrían abolir y las pruebas que hay se podrían utilizar. Con estas se demuestra que el Estado tuvo la información (sobre el ataque, antes de que sucediera). Lo otro, en la JEP deben ser jueces extranjeros. Para nosotros eso es una garantía.

¿Cómo fue ese primer encuentro con los miembros del Secretariado?

Iba con muchas expectativas. Después de ocho años de incapacidad (en el atentado se lesionó la columna y quedó paralizada un buen tiempo), uno repiensa la vida. Cuando me encontré con Pastor Alape, Rodrigo Granda, Vicky, Timochenko e Iván Márquez, los vi sin resentimiento ni odio.

En este tiempo, ¿a qué conclusiones ha llegado sobre el atentado?

Sabemos lo que ya salió de reserva sumarial: que un informante dio el nombre de John Arellán (socio del Club que puso la bomba) y el Estado no hizo nada. Tuvo el número de celular del señor. Esa información la recibió la Fiscalía y se la pasó al DAS. El informante y la Fiscalía tuvieron tres encuentros desde 2002, cuando comenzaron a mostrar que había infiltración en El Nogal. En enero de 2003, se vuelven a encontrar y empieza a entregar pruebas y, una semana antes de la bomba, les reiteran la información. Estuvieron más que avisados. Además, se decía que allí se estaban haciendo las negociaciones con Salvatore Mancuso (para la desmovilización de las Auc). Esta era la segunda Casa de Nariño: ahí, el presidente (Uribe) y su gabinete atendían asuntos de Estado: ¿por qué no pusieron la seguridad correspondiente?

¿Quién le expresó el interés de pedir perdón por el ataque a El Nogal?

Iván Márquez me lo manifestó.

¿Cómo imaginan ese acto de perdón?

Que participen las víctimas y las familias que quieran. Hemos pensado y es un sueño –soñar no cuesta nada– que el papa Francisco esté presencial o virtualmente, y que estén los integrantes de la cúpula de las Farc. Hemos pensado involucrar a algunos artistas. Queremos que no sea un acto solo para el club, sino un simbolismo para Bogotá, un perdón para la ciudad.

¿Quieren que el Estado pida perdón?

Claro. Hemos pedido que haya un perdón público del Estado y tenemos los nombres de quienes recibieron información en la Fiscalía y las otras entidades y que no hicieron nada. Ellos tendrían que pedirnos perdón y entrar en la JEP.

¿Quiénes son?

No me voy a meter ahí.

De lo que conversó con las Farc, ¿qué fue lo más valioso?

El interés de llegar a acuerdos con las víctimas. Sentí que tenían interés de escuchar. A mí me oyeron en privado por seis horas. Y de entender qué les pasó a las víctimas y a sus familias. El hecho de decirles aquí pasó esto con el chef, que perdió la pierna en la cocina; contar la historia de la señora que le han hecho más de ocho cirugías; la de aquella viuda que quedó con un hijo con discapacidad o la de aquel personaje que, 13 años después, sólo puede dormir con la luz prendida. Son cicatrices muy fuertes y tener esa posibilidad de contar la historia de esas víctimas, sus deseos de ser reparadas, hace sentir el interés de ellos por ofrecer verdad.

¿Qué viene ahora tras ese primer acercamiento con las Farc?

Estamos en el proceso de elaborar un documento conjunto con los acuerdos a los que lleguemos.

¿Qué aporta este encuentro a sus 13 años de búsqueda de la verdad?

Han sido 13 años en los que he venido arañando información y, ahora, encontrar que hay una luz, que ellos van a hablar, me genera expectativa y esperanza. El país va a saber la verdad y eso va a incidir en los procesos judiciales y se van a tocar en ese proceso de las comisiones de la verdad a muchos sectores que no quieren ser tocados. Uno puede tener hipótesis sobre lo que pasó y hay expedientes, pero es muy importante que la verdad salga de la boca de ellos.

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