¿Fue correcta la multa que le pusieron a un bogotano que salió a repartir mercados?

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Alejandro Ramos recibió dos comparendos, por casi $2 millones, luego de entregar 114 mercados a familias de distintos sectores de la ciudad. A su disposición tiene material probatorio en el que se muestra que en algunos tramos contó con el acompañamiento de la Policía.

El Distrito no ha sido el único que ha brindado ayudas a los afectados por la crisis del COVID-19. Desde la ciudadanía también se han levantado iniciativas para extender auxilios a los necesitados. 

Alejandro Ramos hace parte de este grupo. Él explica que el pasado 19 de abril se dispuso a entregar 114 mercados a familias necesitadas en sectores como El Codito, Prado Veraniego y Teusaquillo. Parte del material probatorio que entregó a este medio muestra cómo en ciertos puntos incluso contó con el acompañamiento de agentes de la Policía que lo escoltaron en las entregas. Para él fue valiosa la colaboración de los uniformados en medio de esta gestión. 

No obstante, luego de finalizar la última entrega en la casa de una mujer en Teusaquillo, unos agentes de tránsito le indicaron que se detuviera y procedieron a interrogarlo con el fin de conocer el motivo de su movilización. Hay que recordar que en el país está restringida la movilidad de toda la población, exceptuando a las personas que están inmersas en algunas de las 34 actividades que habilita el Gobierno. 

Él les dijo que estaba realizando la distribución de unos mercados y que justo había acabado de llevar el último. Para reforzar su explicación le mostró a los uniformados las fotos de las entregas y los recibos de pago de los productos.

"Me indicaron que no tenía permiso para transitar. Me solicitaron los documentos del vehículo y los entregué. Me dijeron que me pondrían un comparendo por violar la norma”, relata Ramos. 

Él les pidió que no le hicieran eso, e insistía en mostrar las pruebas de su actuar. Sin embargo, asegura, el patrullero no le permitió continuar con su demostración y le dijo que le colocaría otro comparendo por la supuesta actitud irrespetuosa que estaba teniendo Ramos.

Él intentó ponerse en contacto con los agentes de la Policía que le ayudaron a distribuir las ayudas, pero no fue posible que la imposición de los comparendos fuera reversada.

“Yo le insistí al patrullero que me ayudara, que no me hiciera eso, que yo estaba ayudando, que el dinero de esa multa me servía para comprar más mercados. Pero no fue viable”, agrega.

En medio de lágrimas y con la voz quebrada (porque así lo refleja un audio que incluye en su material probatorio) Ramos acepta los comparendos, no sin antes indicarle a los oficiales que los apelaría y que pondría la respectiva queja. Como respuesta recibió la notificación del patrullero de que le iba a inmovilizar el vehículo, cosa que nunca ocurrió.

Los comparendos en su contra suman casi $2 millones. Él intentará apelarlos mostrando las pruebas que logró recopilar. Además le confirmó a El Espectador que este inconveniente no le impedirá seguir con la entrega de alimentos, siendo Ciudad Bolívar su próximo destino. 
Para evitar que esta situación se repita asegura que ya coordinó con la Policía de esa localidad para adelantar las entregas. 

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