Generadoras de gas se reivindican como solución ambiental y piden pista en Transmilenio

En medio del debate sobre la incorporación de tecnologías cada vez más limpias para la nueva flota del sistema, la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), aseguró que el diésel “está de salida en el mundo” y dijo que hay reservas suficientes de gas.

Gustavo Torrijos /El Espectador

El Distrito ya puso en marcha el proceso de licitación para renovar la flota más vieja de Transmilenio, correspondiente a sus fases I y II. El objetivo es remplazar 1.162 buses (el 58 % de la flota actual) y poner en operación 1.400 vehículos nuevos. El debate se centra en la tecnología con la que funcionará la nueva flota: mientras la administración –por costos y provisión– le apuesta a los que funcionan con diésel (Euro V), gremios como los del gas instan a contemplar alternativas que sean más amigables con el medio ambiente.

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Uno de ellos es la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), que este martes cuestionó a la Alcaldía por haber asegurado que los buses a gas (Euro VI) son más costosos comparados con los de diésel y que no habría suficientes reservas de gas para atender la demanda del sistema en los próximos años. “La administración debe reconsiderar su decisión de no tener en cuenta al gas natural como una alternativa viable, disponible en abundancia y beneficiosa para la calidad del aire”, reclamó el presidente del organismo, Orlando Cabrales.

Según la Asociación, las emisiones de material particulado fino (PM 2.5, el más perjudicial para la salud) que ofrece el estándar Euro VI equivalen a la mitad de los que se generan con buses Euro V (diésel). “Usar gas natural comprimido vehicular tiene disminuciones cercanas al 100% de material particulado fino (PM 2.5), superiores al 75% de óxidos de nitrógeno (NOx) y entre el 20% y 30% de dióxido de carbono (CO2), frente a las generadas por un vehículo impulsado por diésel”.

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De acuerdo con Naturgas, es falso que las tecnologías limpias, como las del gas natural, sean más costosas que las que ofrece el diésel. Aunque el organismo admitió el costo de adquisición de un biarticulado a gas, en comparación con uno diésel puede ser 15% a 20% mayor, argumenta que, con la devolución de IVA al vehículo a gas, esta diferencia se reduce al 5% del valor. En esa línea, el gremio calculó que el uso de gas natural representaría un ahorro de $217 millones por bus.

“Los costos del gas natural frente al diésel, en los 12 años de operación, son 20% inferiores y el mantenimiento de un biarticulado a gas natural excede en 7.3% lo de un bus a diésel”, indicó Naturgas, que invitó a la Alcaldía a considerar también el valor de las externalidades. “Según el Departamento Nacional de Planeación la mala calidad del aire produce 3.500 muertes al año en Bogotá y representa un sobrecosto de 2.5% del PIB de la ciudad. Es decir, la administración debe aplicar conceptos básicos de economía acerca de los bienes públicos: en los análisis costo-beneficio es imprescindible tener en cuenta el valor de las externalidades. Al hacerlo, es evidente que el costo social de operar buses diésel Euro V durante 12 años es mucho mayor que el de utilizar cualquier energético de bajas emisiones”.

Respecto a las reservas de gas, la Asociación garantizó que se puede suministrar la cantidad suficiente para abastecer la nueva flota de Transmilenio. El organismo dijo tener una capacidad de producción de 1.095 GBTUD (miles de millones de unidades térmicas inglesas por día). “El año pasado la demanda promedio fue de 842 GBTUD, por lo que actualmente, tenemos la capacidad suficiente de atender una demanda mucho mayor".

“El consumo de Transmilenio para una flota de 240 buses articulados, estaría estimada en el 0,9 % del total de ventas diarias de la ciudad. Por ser demanda esencial, el gas natural se prioriza aún en casos extremos en donde se presenten problemas de abastecimiento (…) con 4.4 trillones de pies cúbicos (2015) estos aseguran el abastecimiento hasta 2025 en el escenario más crítico de que no aparezca ni una sola nueva fuente de gas natural en el país”, agregó Naturgas.

Como una muestra de la tendencia del uso del gas para el transporte urbano por encima del diésel, el organismo citó casos como Madrid (España), que cuenta con 791 autobuses que funcionan con gas natural comprimido (GNC) y 20 eléctricos, así como Seúl (Corea), donde la totalidad de los 7.427 buses son impulsados a gas natural.

“El alcalde (Enrique Peñalosa) no tiene total claridad sobre los combustibles que usan las flotas de buses de las ciudades en el mundo que se preocupan por la calidad del aire. El uso del diésel en el transporte está de salida en el mundo: La Alcaldía no reconoce que ciudades como Londres, Madrid, París, Schentzen, Ciudad de México, entre otras, han decretado la prohibición del uso del diésel por completo, entre 2025 y 2030”, precisó.

La postura de la Alcaldía

La discusión la puso sobre la mesa el alcalde Enrique Peñalosa, quien durante sus intervenciones en el encuentro sobre movilidad y transporte la semana pasada, dio su opinión de por qué no sería viable traer más vehículos eléctricos que de otro tipo de tecnología. Según el mandatario distrital, falta de pruebas operativas, posibles aumentos en la tarifa y las inversiones para consolidar las estaciones de suministros de energía, son razones suficientes para evitar un buen porcentaje de buses eléctricos en el proceso de renovación.

“Ensayamos un bus eléctrico, pero tuvimos muchos problemas. Es una tecnología que no está lo suficientemente pulida y tiene costos más altos, y nosotros no podemos aumentar la tarifa de los ciudadanos. Las ciudades más avanzadas del mundo utilizan buses diésel, porque los buses eléctricos todavía no están totalmente inventados y menos para buses articulados y biarticulados como los que utiliza TM”, aseguró el alcalde durante su conferencia.

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El bus eléctrico del que habla Peñalosa es un vehículo del operador Transmasivo S.A., que desde junio de 2017 rueda por los carriles de Transmilenio. Desde entonces, a ese bus se le ha hecho seguimiento, para evaluar su comportamiento en diferentes escenarios de la operación del sistema.

“Transmilenio, en conjunto con el fabricante (BYD) y el operador del bus, están haciendo de manera permanente seguimiento a la operación del bus, con el acompañamiento de un tercero independiente, de tal manera que se pueda mejorar la autonomía y desempeño del vehículo y a futuro, lograr la vinculación de mayor cantidad de buses”, indicó TM mediante un comunicado. Respecto al dilema de las inversiones para crear el hábitat que necesitan los buses eléctricos, el sistema indicó que “para los puntos de recarga es necesario la construcción de una subestación de suministro de energía que hoy la ciudad no tiene, pero está en capacidad de construir. Esto se puede generar paulatinamente para la entrada progresiva de buses eléctricos, sin embargo, para 1.400 buses eléctricos, las demandas en generación y redes son bastante grandes”. Es en este punto que el sistema asegura que las inversiones que se tendrían que hacer, se verían reflejadas en las finanzas del sistema, de por sí golpeadas.

Pese a este dilema, TM asegura que los prepliegos de la licitación tienen incentivos a la incorporación de nuevas tecnologías superiores a Euro V, tecnología que se implementó en 2008 y que es más amigable con la calidad del aire. Pero esto aún no está tan claro para algunos. Por ejemplo, la concejal María Fernanda Rojas (Alianza Verde), propuso a Transmilenio hacer ajustes en las exigencias de la licitación, pues, por el contrario, asegura que el proceso no incluye incentivos para tecnologías distintas al diésel, y se basa en el puntaje que hay para las tecnologías limpias: 50 puntos, de 1.000 que tiene la licitación. Además, Rojas asegura que es un desincentivo que los operadores deban montar la infraestructura de las estaciones de carga.

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Lo primero que sugirió Rojas es que debe haber mínimo un 20 % de buses con emisiones de material particulado inferiores a las de motores diésel Euro VI. La cabildante también pide que se tengan en cuenta los biciusuarios y la posibilidad de que los operadores también pongan buses para el SITP. Otra de las peticiones de la concejala verde es que se revise el tema de infraestructura, pues con la llegada de 927 biarticulados obliga a Transmilenio a ampliar las estaciones para que los buses se puedan estacionar. Serán 44 estaciones las que necesitarán una ampliación, por lo que Rojas propone que baje el porcentaje de biarticulados y aumente el de articulados.

Para Rojas, “lo más probable es que un alto porcentaje de esas 34 obras anunciadas para el buen funcionamiento del sistema con un alto número de buses biarticulados no estén listas al momento de entrar a operar la nueva flota”. TM, por su parte, afirma que ya están los procesos contractuales para que se diseñen y adecúen las estaciones.

En medio de toda la polémica por la insistencia de traer buses eléctricos,las empresas que los fabrican aseguran que el balance del primer articulado eléctrico que marcha en TM es positivo y se han mostrado descontentos con las declaraciones del Distrito, llegando a insinuar que la licitación busca beneficiar a un fabricante.

 

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