Gobierno Santos, dividido por POT de Bogotá

Planes del gobierno de renovar el CAN se verían frenados si el POT de Gustavo Petro se hunde en el Concejo. Minvivienda lidera el sector crítico a los planes de la administración distrital.

Luis Felipe Henao, ministro  de Vivienda, y el presidente Juan Manuel Santos. / Archivo
Luis Felipe Henao, ministro de Vivienda, y el presidente Juan Manuel Santos. / Archivo

Todo gobernante tiene sus obsesiones. Algunos quieren firmar un tratado comercial o terminar el conflicto, otros quieren ganar un pleito internacional o dejar grandes obras de infraestructura. Hay, además, algunas obsesiones más evidentes que otras, y para la muestra un botón: todos saben que Santos se la ha jugado a fondo por las negociaciones con las Farc; muchos menos, en cambio, son conscientes de que en Bogotá reside una de las más queridas obsesiones del mandatario: la renovación del Centro Administrativo Nacional, CAN.

El proyecto es tan grande y tan ambicioso que requirió la creación de una empresa estatal de renovación urbana para acometer la tarea y convertir el actual centro administrativo, incluyendo una zona de la Universidad Nacional y un enorme predio baldío contiguo al Parque Simón Bolívar, en un moderno complejo de edificios de 20 pisos, con viviendas multiestrato, oficinas, teatro, museos, entre otros servicios. El proyecto, a 30 años, implicará una inversión de $12 billones y, para muchos en el Gobierno, es la obra por la que el presidente Juan Manuel Santos quiere ser recordado en Bogotá.

Pero algo obstaculiza sus sueños de perdurar en el imaginario urbano de la capital: la intensa oposición generalizada en el Distrito —y que incluso se vive en un sector del gabinete— podría dar al traste o al menos demorar, indefinidamente, el futuro de su querido proyecto.

La razón es sencilla. El POT regula el “uso del suelo” y, en la actualidad, el uso del suelo que ocupa el área del CAN no permite realizar nada de lo que el Gobierno Nacional quiere hacer, más allá de construir edificios públicos (¡y sólo de seis pisos!).

De ahí que durante los últimos meses, Distrito y Nación se hubieran acercado a concertar la forma en la que el CAN quedaría consignado en el POT, incluyendo una reunión la semana pasada, a puerta cerrada, que versó en buena parte sobre ese tema.

El problema para Santos es que al POT le han salido numerosos enemigos. Entre ellos su propio ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, y su antecesor, Germán Vargas Lleras, quienes hace semanas prepararon un decreto reglamentario de los Planes de Ordenamiento Territorial, el cual, en palabras de un funcionario de la administración distrital, “contradice punto a punto todo lo que el POT de Petro quiere hacer”.

En el Distrito se tiene la percepción de que buena parte de los gremios de la construcción y el negocio inmobiliario tienen una gran influencia en el Ministerio de Vivienda.

El famoso decreto, filtrado la semana pasada, logró ser atajado por Santos luego de su reunión con el alcalde Gustavo Petro. Sin embargo, fuentes en el Concejo de Bogotá aseguran que el ministro Henao continúa con su oposición al POT de Petro —en especial en lo que tiene que ver con el sector vivienda— y que ha citado a un grupo de concejales en su despacho para hablar sobre el asunto.

Aunque alrededor de las críticas al proyecto de modificación del POT abundan los argumentos técnicos, lo cierto es que detrás de este nuevo y crucial enfrentamiento se repite un choque que se ha vuelto rutinario: la rivalidad de dos presidenciables, Gustavo Petro y Germán Vargas Lleras, y las visiones encontradas que tienen en torno a la política urbana y de vivienda.

Ante este panorama, Andrés Escobar, director de la Empresa Nacional de Renovación y Desarrollo Urbano, tiene razones para estar preocupado. Y podría ser la razón por la cual la semana pasada publicó una columna editorial defendiendo el POT de la administración, en vísperas de que se radicaran las dos ponencias positivas y la ponencia negativa, que antes de este viernes deberán ser votadas.

La mala noticia para Escobar es que, en la Comisión del Plan, los concejales tienen hasta el viernes para aprobar o hundir la propuesta, y quien quiera que haga la cuenta concluye que los concejales se inclinarían por apoyar la ponencia negativa del concejal Miguel Uribe o prolongar la discusión para no votarla.

En cualquiera de estos escenarios, la administración distrital se la juega por las sesiones extras, en un esfuerzo por evitar tener que sacar por decreto el POT y enfrentarse a los problemas legales y políticos que esto acarrearía.

 

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@donmaldo

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