Habitantes de calle: cronología de un lío inmanejable

Aunque la ciudad ha vivido varias crisis por la falta de la ejecución de una política pública para la atención de esta población, desde la intervención del Bronx la situación parece más compleja. Aunque el Distrito ofrece atención, la solución debe ser integral.

El Espectador
Bogotá, al igual que todas las ciudades, enfrenta el reto de la atención de los habitantes de calle. En el mundo parece no existir una estrategia eficiente. Muchos sugieren acciones con un equilibrio entre lo policial y la atención social. Sin embargo, nadie ha logrado una buena combinación.

Ese desequilibrio se evidenció en la intervención que realizó la administración en el sector de El Bronx. Aunque era claro que la toma era necesaria, ya que se había convertido en el principal imperio del crimen de la capital, la estrategia de asistencia a esta población no ha dado los resultados que se esperaban.  

Lo que se ve hoy en la ciudad otra cosa. Por un lado, la acción policial no logró la captura de grandes capos y lo que generó fue un desplazamiento de habitantes de calle por la ciudad, incluso a otros municipios. A donde llegan los rechazan, la gente protesta y exigen al Distrito acciones contundentes. La respuesta: más acciones policiales, nuevamente el desplazamiento y todo vuelve a empezar. A esto se suman los rumores de supuestos escuadrones de la muerte y la aparición de panfletos amenazantes. Parece no existir salida.

La propuesta ahora es crear un campamento humanitario, una especie de zona de tolerancia en la que los habitantes de calle puedan estar, consumir drogas y recibir atención del Distrito. Y aunque los que se ven afectados con la presencia de esta población cerca a sus viviendas o sus negocios no ven del todo mal la iniciativa, para la administración y la Personería no es aceptable. Esta es la cronología de un lío que parece inmanejable: