Dice el secretario Luis Gonzalo Morales

Hacinamiento y mejorar la atención, asuntos pendientes en salud

Destaca logros tras dos años de gestión y reconoce asuntos por resolver. Este año espera crear un centro de llamadas único para citas y la agencia logística de compra de medicamentos y adjudicar licitaciones para nuevos hospitales.

Luis Gonzalo Morales, secretario de Salud. / El Espectador

Desde que Luis Gonzalo Morales asumió como secretario de Salud de Bogotá y reveló sus planes de liderar un revolcón en el Distrito, generó resistencia. El agrupar y reorganizar los hospitales en cuatro subredes, quitándoles la autonomía, para centralizar su administración y su contratación, así como trasladar servicios, le valió una lluvia de criticas que no cesa. No obstante, tras dos años de gestión, dice que los resultados se empiezan a ver, aunque reconoce que todavía hay cosas por mejorar.

¿Cómo cierra el segundo año?

Hay varias formas de hablar del resultado de la reestructuración y si las cosas van bien o mal, pero la mejor forma es hablar de cómo lo que se está haciendo impacta en la población y los indicadores de salud. Empiezo por destacar que en 2017 no hubo muertes por desnutrición, algo que no ocurría desde hace 19 años. También se redujo la mortalidad materna e infantil y la tasa de embarazos adolescentes bajó 15 %, un logro que no se veía desde hace 10 años. Muchos otros indicadores van a la baja, lo que nos dice que la estrategia es acertada.

¿Cuál ha sido la clave?

Por ejemplo, hemos trabajado en conjunto con diferentes secretarías como Integración Social, Educación, de la Mujer, el Bienestar Familiar y la Policía de Infancia y Adolescencia, con las que identificamos a las madres adolescentes, que no tienen educación, que son solteras o que son desplazadas. Por lo general, son maternas en riesgo o con menores propensos a sufrir desnutrición o neumonía. Entonces, con la estrategia “De cero a siempre”, la Alcaldía prioriza su atención. En cuanto a mortalidad materna, tenemos la estrategia “Todos embarazados, todos por la vida”, con la Cámara de Comercio, las EPS de la ciudad y cerca de 40 clínicas privadas, y con ella buscamos prestarles toda la atención a las embarazadas para evitar que mueran. En el tema de embarazo adolescente, con Educación, Integración Social y Bienestar Familiar lanzamos la plataforma Sexperto, aplicación en la que de forma anónima se pueden hacer preguntas sobre sexo, y a quienes requieran atención se les puede conseguir una cita. Eso es lo que estamos haciendo para mejorar indicadores.

¿Qué retos quedan?

Tenemos temas complejos, como el hacinamiento en urgencias. Arrancamos en 250 % y ha disminuido al 125 %. Para lograrlo, monitoreamos tres veces al día los lugares más críticos y abrimos 10 CAPS, pero aún falta mucho por hacer. En el tema de atención, la principal queja es que aún es muy difícil conseguir citas o las asignan para mucho tiempo después. Además, para conseguir medicamentos hay que hacer largas filas y en muchas ocasiones no se encuentra la droga. Con la estrategia “Cero filas”, identificamos que en el hospital de Kennedy la gente esperaba desde las 3:00 de la mañana para hacer un trámite; entonces pusimos atención 24 horas. De igual forma, en la ciudad pasamos de tener 17 a 103 puntos donde se pueden solicitar citas. Allí estamos atendiendo desde las 5:00 a.m. hasta las 8:00 p.m., para que no se nos armen congestiones y la gente pueda estar mejor atendida.

Además, a 2.000 adultos mayores y menores con discapacidad les estamos entregando medicamentos en la casa. Igualmente tenemos un programa piloto con cerca de 600 pacientes de atención en casa, que no justifica que estén en un hospital.

¿Cómo va la reorganización?

Es un proceso gradual. Aún hay resistencia cuando digo que voy a especializar cada centro médico. Pero, por ejemplo, a la unidad especializada en pediatría en El Tintal le falta poco, tenemos otra de ginecología en San Blas y una de ortopedia en Santa Clara. Lo que pasa es que hemos venido trabajando en silencio, para no generar ruido. Sin embargo, hay que hacer un trabajo de pedagogía y de convencimiento, para que los médicos vayan a las periferias. En el tema de las unidades especializadas pasa lo mismo: muchos no se quieren mover a otros hospitales, sobre todo los de planta que llevan 10 o 15 años.

¿Habrá un “call center” único?

Al final del año pasado adjudicamos la licitación. Antes teníamos 11 líneas para asignar citas. Ahora vamos a tener uno que está en montaje y se entregará a finales de febrero. Servirá para que quienes antes tenían que ir hospital por hospital o llamar a las diferentes líneas, ahora en una sola línea les asignan la cita en el hospital que esté disponible. Tenemos el reto de mejorar la calidad de oportunidad y humanizar el servicio, que es donde el Distrito tiene una tarea grande, y todo el personal de salud.

¿La oferta ha crecido al mismo ritmo que los programas que adelantan?

El año pasado, como resultado de un estudio de la Universidad Nacional, estandarizamos los oficios según las cargas laborales, los perfiles y las remuneraciones, y generamos una sola tabla con cuatro categorías y seis niveles, porque antes teníamos 1.300 denominaciones diferentes. Eso nos permitió subirles el sueldo a varios especialistas, por ejemplo, un psiquiatra que ganaba $28.000 por hora ahora gana $64.000 como mínimo. Además, los que trabajan en urgencias o los fines de semana reciben una prima adicional. Eso hace un poco más atractivo trabajar con el Distrito, pero igual no es fácil, porque en Colombia hay un déficit de especialistas como pediatras, internistas y oncólogos.

¿Y el tema de las ambulancias?

Este año comenzaron a operar dos unidades funcionales, una en el norte y otra en el sur. Anteriormente estaban repartidas en los 22 hospitales; ahora están concentradas. Hay más o menos 55 en cada unidad, pero ya compramos 42 nuevas, que nos deben entregar en mayo, con lo que quedaríamos con unas 110 ambulancias.

¿Y los nuevos hospitales?

Las haremos por alianza público-privada (APP) y ya se entregaron el programa médico arquitectónico y el análisis jurídico y financiero. Ahora tramitaremos ante el Concejo unas vigencias futuras para tener el respaldo presupuestal y abrir las licitaciones este semestre. Ya tenemos unos análisis preliminares de cuánto tendría que aportar el Distrito.

¿Qué esperar del tercer año?

Nuestra meta es mejorar la calidad en la atención y para eso tenemos previsto el call center, la historia única y el agendamiento, entre otras cosas que esperamos que estén adjudicadas en máximo cinco meses. También tenemos cerca de 24 obras, no sólo en hospitales, como terminar el Meissen, remodelar las urgencias de El Tunal y construir 16 CAPS. Todo eso aspiramos tenerlo contratado en el primer semestre e iniciar obras en el segundo.

¿Y la agencia logística?

Está funcionando. Tiene seis líneas de trabajo y aspiramos a tener todo listo para marzo. Funciona como una Colombia Compra Eficiente, aunque no compra pero hace la intermediación. Ya estamos viendo los precios, las condiciones y los proveedores que harán parte de las bases de datos. Es una plataforma que tienen unos brasileños y se utiliza en varios países de Latinoamérica. Se puede ver todo el proceso desde la oferta, los precios y la compra, para tener transparencia y trazabilidad en un sitio que será abierto al público.

¿Cómo va Capital Salud?

El logro de Capital Salud es muy importante. Terminó el 2017 con pérdidas inferiores a $30.000 millones cuando en el 2015 finalizó con pérdidas por $ 80.000 millones, es decir que terminamos con unas pérdidas que son 10 veces menores de las de hace tres años. Para eso, capitalizamos la entidad con $ 30.000 millones, en 2017, con $45.000 millones en 2016 y este lo vamos a hacer con $160.000 millones.

Capital Salud se está recuperando financieramente y además la gente se está afiliando. Disminuimos las quejas y las tutelas y mejoramos la atención. Esperamos no tener pérdidas de aquí al final de año.

¿Aumenta la participación del Distrito?

Sí y disminuye la del privado. La participación de Saludtotal es del 11 %. Ellos ya solo tienen un solo miembro en la junta directiva, antes tenían dos, mientras que el Distrito ahora tiene cuatro, ya no rige el acuerdo corporativo de que ellos ponen el gerente y todos los jefes administrativos.