¿Qué hay detrás de la agresividad de los taxistas?

El gremio dice que es por los trancones y las altas tarifas que pagan los conductores a los dueños de los vehículos. Distrito asegura que este año empezarían capacitaciones.

Taxistas piden que haya capacitaciones obligatorias en las empresas. / Archivo - EL Espectador

Hoy muchos bogotanos dicen que ya no abordan un taxi con la misma tranquilidad de antes. No tanto por los atracos y los paseos millonarios, que se conocen a diario, sino por la agresividad y los abusos de algunos conductores, como los que se han denunciado el último mes. Sólo en diciembre, según la Secretaría de Movilidad, se registraron 119 sanciones a empresas por mal servicio.

Desde abusos en los cobros o negarse a hacer una carrera, hasta agresiones a pasajeros o conductores de otros vehículos hacen parte de la lista de casos que denuncian los usuarios. El último de ellos en Bogotá se presentó la semana pasada, cuando una joven pareja que tomó un taxi desde el centro comercial Avenida Chile hasta la calle 160 con 55 fue agredida por el conductor, quien se molestó por la distancia y los consejos de ruta que le dieron los pasajeros. Cuando denunciaron, la pareja supo que el taxi de placa TUP 444 ya tenía 15 quejas más.

Pero este no es el único caso. Hace tres semanas, El Espectador publicó en su columna semanal “No sabe lo que me pasó” el caso de un ciudadano que peleó con un taxista porque le pidió al conductor que dejara de fumar en el vehículo. La respuesta del transportador fue: “Es mi carro y hago lo que me dé la gana, voy para donde me da la gana y bajo a quien se me da la gana”.

Ante estos inconvenientes, surgen varias preguntas sobre la calidad del servicio: ¿cómo saber cuándo un conductor infringe las normas? ¿A qué se debe tanta agresividad de algunos taxistas? ¿Ante quién denunciar? ¿Cualquiera puede ser taxista? Hugo Ospina, presidente de la Asociación de Propietarios y Conductores de Taxis de Bogotá, reconoce que existe un alto nivel de agresividad de los taxis hacia los usuarios, pero argumenta que hay varias razones que las autoridades no han querido resolver. La primera es la profesionalización de los conductores, que implica que quien quiera ser taxista debe capacitarse primero. “En Colombia, cualquiera puede ser taxista, y esta es una responsabilidad grande. Al día uno puede transportar 100 vidas, que dependen de uno, y ni siquiera sabemos cómo tratarlos, porque no nos capacitan para esto. Hay taxistas que ni siquiera son bachilleres”.

Según Ospina, a ese ingrediente se suma que los conductores no tienen un sueldo fijo, ni prestaciones sociales, por lo que deben cumplir con una cuota diaria para entregarle al propietario del taxi, la cual muchas veces es una tarifa muy alta, arbitrariedad que es posible ya que hasta el momento no hay una regulación. Por el afán de cumplir esa cuota, muchos terminan alterando los taxímetros, cobrando más o eligiendo a quién llevar y a qué lugar. “Esa lucha contra el tiempo se debe también a los trancones, que generan la agresividad, y aumentó con la implementación del Pico y Placa, pues eso nos quitó tiempo para recoger el producido”, añade el líder del gremio.

Sin embargo, no todos comparten ese argumento. Víctor Mendiazo, quien lleva 25 años en el oficio, cree que quien quiere ser taxista sabe que debe tener paciencia. En cuanto a la falta de seguridad social, cree que el secreto está en organizarse. Además, hace poco hubo un aumento e $300 en la tarifa cuyo recaudo sería destinado al pago de pensión y salud.

En lo que coinciden Mendiazo y Ospina es en que no cualquiera puede ser taxista, pues las personas deben tener ciertas características, como la paciencia. Además, Mendiazo cree que debe haber una mayor regulación a los propietarios, quienes se exceden con el dinero que piden a diario. “Entonces, los $4.000 que uno se hacía al día para la seguridad social terminan en el bolsillo de los dueños de los vehículos. No crea, eso también los estresa mucho. Desde que inicia el día, uno ya debe $130.000”, agrega.

Muchos de los usuarios que se quejan en las redes sociales por los malos tratos de los taxistas aseguran que parte de la gran aceptación de empresas como Uber se debe a que prestan un servicio diferente. Sin embargo, ante esta afirmación Ospina dice que eso sólo hace que empeore la situación, pues estas compañías trabajan en desigualdad de condiciones. Por ejemplo, no tienen Pico y Placa y cobran la tarifa mucho más cara, mientras que ellos tienen tarifas fijas por reglamentación. Así que sus ganancias al día se reducen y se generan la agresividad y los abusos.

Por su parte, el Distrito se declara atado de manos frente a este problema. Si bien hay medidas que se pueden tomar para mitigar la agresividad de los conductores, la mayor responsabilidad la tienen las 75 empresas certificadas en Bogotá. “Podemos hacerles una infracción cuando violan una regla del Código, pero no podemos sancionar a cada conductor por una mala prestación del servicio. Se les hace el llamado de atención a las empresas para que se encarguen del tema, pues pueden quitarles el tarjetón, sancionarlos por días o quitarles el carro. Lo que hace el Distrito es un seguimiento para que se cumplan las sanciones. El decreto que nos permitía hacer, que era el 3366 de 2003, lo tumbó el Consejo de Estado”, cuenta Mercedes García, directora de Servicios Ciudadanos de la Secretaría de Movilidad.

Sin embargo, ante el aumento de quejas de los usuarios, la administración ajusta un convenio con el Sena para la capacitación de los taxistas. Estudian la posibilidad de que esta medida se vuelva obligatoria. Hay otras que, aunque se anunciaron hace años, no han tenido un seguimiento riguroso, como el caso de los centros antiestrés para conductores, que se quedaron en el papel. Lo cierto es que aún faltan soluciones para que este servicio mejore. El Distrito reconoce que existen grandes vacíos en la norma y que son pocas las herramientas que tiene para tomar medidas. Por ahora, el gremio de los taxistas y el Gobierno adelantan reuniones que podrían llegar a la creación de un decreto para regular este oficio.

 

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