Los colegios públicos volverán en octubre

Hay reglas para volver a las aulas, pero siguen las opiniones divididas

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Si bien el retorno a jardines, colegios y universidades debe ser concertado, sigue viva la discusión entre el temor y la necesidad entre quienes celebran la medida y los que consideran que aún no hay condiciones.

El regreso a clases en Bogotá está definido. A partir de esta semana los jardines, colegios y universidades podrán presentar al Distrito la propuesta de reapertura gradual, bajo la cual se les permitirá retomar las clases presenciales con un aforo hasta del 35 %, siempre y cuando ese acuerdo sea concertado con padres y maestros. Pero mientras algunos celebran la decisión, otros sectores cuestionan la pertinencia de volver a los salones.

La alcaldesa Claudia López fue directa. Además de indicar que la capital ya superó el pico de la pandemia, con lo que se puede ampliar el cupo epidemiológico, señaló que el regreso a clases presenciales es una medida que se toma para darles prioridad a los menores y evitar un círculo vicioso en la economía.

“Así como estamos pensando en la salud física, emocional y mental de los niños, también estamos pensando en la empleabilidad de sus familias y quienes la necesitan. Hoy la tasa de desempleo de las 13 principales ciudades es del 25 %, y es mayor entre las mujeres. Mientras no haya sistemas de cuidado y educativo, no pueden salir a trabajar, porque no tienen con quién dejar a sus hijos”, dijo López.

Sandra García, de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, señala que, sumado a esto, hay que tener en cuenta las condiciones de los niños más vulnerables, que muchas veces viven en hacinamiento y con unas altas cargas de estrés. “Es importante recuperar el aprendizaje, porque desafortunadamente la interrupción prolongada de clases está causando retrasos grandes, especialmente para los que no han tenido conexión virtual con su colegio”.

En ese mismo camino, la Red PaPaz, fuera de llamar la atención en el desempleo, celebra la decisión al considerar que retrasar el regreso a la presencialidad podría resultar en una pérdida de aprendizaje entre 0,3 y 0,9 años de escolaridad, como lo ha indicado el Banco Mundial. Además, podría incidir en otros temas, como la tasa de embarazo adolescente.

“El regreso es positivo, porque va a empezar a mover a todo el país, pero sabemos que es un proceso que requiere la construcción de confianza en los padres, para que sientan la tranquilidad de mandar a sus hijos y vencer otras barreras, como las ideas de que los niños no obedecen, cuando han demostrado que en las escuelas son buenos para seguir normas”, dijo Carolina Piñeros, directora de la Red Papaz.

Pero no todos lo ven así. La secretaria de Educación, Edna Bonilla, resaltó que en los diálogos que han tenido con los padres han evidenciado que al menos el 80 % no apoyan el regreso a la presencialidad, por los riesgos que puedan existir. Esto mismo lo ha señalado la Asociación Distrital de Educadores (ADE), al indicar que no regresarán a clases presenciales este año, teniendo en cuenta que el 11,3 % de los contagiados acumulados son jóvenes menores de 19 años y el Distrito no ha generado protocolos de seguridad en los colegios ni ha dado garantías para los desplazamientos.

Asimismo, la ADE asegura que no hay una caracterización de estudiantes y maestros con comorbilidades, ni funcionarios idóneos que manejen asertivamente el estrés, la ansiedad, la frustración y demás temas, como la necesidad del aislamiento físico. William Agudelo, presidente de la Asociación, dice que a los maestros se les ha triplicado el trabajo en la virtualidad, por lo que también se cuestionan por las condiciones en que regresarían a los salones, pues ahora se tendría que pensar tanto en clases presenciales como a distancia.

“Los maestros no vamos a regresar a clase presencial y más en estos momentos con la situación que se viene generando con la apertura de otros sectores. Esto atenta contra la vida de niños y jóvenes. Rechazamos esta perversa manipulación, más cuando falta un mes para que acabe el año escolar”, afirmó Agudelo.

A la par, Carlos Ballesteros, presidente de la Confederación Nacional de Padres de Familia, manifestó que están dispuestos a seguir trabajando con los niños en casa o en la virtualidad el resto del año, al considerar que se quedaron cortas las medidas de la alcaldesa. “Las condiciones no están establecidas ni acordadas con los padres. Hay colegios con deficiencias en infraestructura, pocos baños y lavamanos por cada 100 niños, cuando la OMS recomienda que sea uno por cada 25 alumnos. La excusa ha sido la salud mental, pero creemos que por encima de todo está la vida”.

Lo cierto es que por ahora se debe esperar a ver cómo avanza la inscripción de instituciones educativas que, además de los protocolos de bioseguridad, deberán presentar el consentimiento informado de los padres para el regreso a las aulas y el programa para quienes decidan continuar con las clases virtuales. Por lo pronto, tanto quienes celebran como los que se encuentran en contra de la medida creen que desde ya es importante crear rutinas a los niños sobre el lavado de manos y el constante uso del tapabocas.

De regresar a clases presenciales, a los jardines infantiles y colegios se les permitirá una presencialidad del 35 % del total de estudiantes. Además, podrán realizar sus actividades los días lunes, martes, miércoles, viernes y sábado, sin restricción horaria. Mientras que las universidades podrán tener un aforo del 25 % del total de estudiantes y las actividades solo se permitirán en dos franjas horarias, que van de las 10 a.m. a 4 p.m. y de 7 p.m. a 10 p.m. los días lunes, martes, viernes y sábado.

Este mes comenzarán el plan piloto las instituciones privadas y en octubre se espera el regreso de las públicas, por lo que la Alcaldía ha anunciado que el próximo jueves se reunirá con representantes de Fecode y la ADE para llegar a acuerdos, mientras que el resto del mes se mantendrán diálogos con padres y maestros del sector público, que no forman parte de los sindicatos, para definir quiénes regresarán en octubre, pues hay un 20 % de los padres que sí quieren que sus hijos vuelvan a los colegios. Por lo pronto continuará el debate entre el temor y las necesidades que surgen detrás de la reactivación en la educación.

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