La historia no revelada del cartel

Aparte del libro ‘El cartel de la contratación, la historia no revelada’, del periodista Felipe Romero, de ‘Noticias Uno’.

La publicación revela detalles de cómo se estructuró el conocido cartel de la contratación. / Archivo - El Espectador

El estructurador

A la sombra de la contratación pública en Bogotá siempre estuvo el abogado Manuel Sánchez a través de su empresa Sánchez Abogados. Durante más de dos décadas su nombre permaneció vinculado a toda clase de procesos de contratación que inmiscuyeran a la administración distrital, pero de una manera oculta. Sólo hace un año Manuel Sánchez salió del anonimato en el que siempre se movió. Su nombre quedó al descubierto por cuenta de las declaraciones de uno de los miembros del cartel de la contratación de Bogotá. Desde ese momento su nombre comenzó a brillar con luz propia y a adquirir un protagonismo clave en la investigación que adelantan los órganos judiciales. Para mediados de 2012 la Fiscalía General de la Nación lo citó a entrevista a raíz de las declaraciones de Germán Olano en la Corte Suprema de Justicia, en las que el excongresista se refirió a la financiación de la campaña de Samuel Moreno Rojas como candidato a la Alcaldía de Bogotá.

Manuel Sánchez luce elegante, corbata bien ajustada y camisa con puños impecables. Siempre lo acompañan una sonrisa y un tono de voz fuerte. Es amable, alegre. Habla con frescura, como si no le debiera nada a la justicia, a pesar de que es consciente de que planeó varias actuaciones irregulares en compañía de los miembros del cartel para beneficiarse ilegalmente de la contratación del Distrito.

—Cuando Germán Olano se refiere a la financiación de la campaña de Samuel Moreno, se refiere a que en mi apartamento se reunían contratistas, algunos empresarios y otros políticos a compartir y departir con Samuel Moreno y con Andrés González, en ese entonces candidato a la Gobernación de Cundinamarca. Ahí nos encontrábamos también con Orlando Parada, Ángela Benedetti, Jorge Durán Silva, Jorge Ernesto Salamanca y Germán Olano —puntualiza, al tiempo que manifiesta que efectivamente ayudó en la campaña de Moreno recogiendo plata de empresarios y que además prestó su nombre para que a través de su empresa, Sánchez Abogados, se pagaran las comisiones a políticos y se giraran cantidades de dinero a las campañas a la Alcaldía de Bogotá, a la Gobernación de Cundinamarca y al Concejo de Bogotá.

Los primos Nule

Para ese momento los empresarios Miguel, Manuel y Guido Nule venían escalando en el mundo de los negocios a un ritmo sorprendente. Su historia en el mundo empresarial se remonta trece años atrás, cuando los hermanos Manuel y Miguel fundaron, en su natal Sincelejo, MNV (Manuel Nule Velilla). Era su primera empresa, una firma de ingeniería civil con la que se iniciaron en el mundo de la contratación pública. Sus primeras obras fueron pequeñas, insignificantes en términos de remuneración económica si se las compara con las megaobras que la Nación les adjudicó durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez.

(…) Al término de la alcaldía de Enrique Peñalosa en la capital, los primos Nule ya contaban con una solidez económica que les permitió crear nuevas empresas como Bitácora Soluciones y Gas Kapital, al tiempo que adquirir otras para ir dándole forma a un conglomerado empresarial que en pocos años llegaría a la cúspide de la contratación pública en Colombia.

El mismo año en que comenzó el gobierno del presidente Uribe, el grupo Nule creó Aguas Capital, empresa con la que ese mismo 2002 controlaría la red de distribución del Acueducto de Bogotá en el norte de la capital.

En los años siguientes, mientras las principales empresas de los primos Nule continuaban de lleno en los negocios de la construcción y del manejo de suministro de gas, Miguel, Manuel y Guido decidieron que el negocio del agua también representaba buenos dividendos, así que se dieron a la tarea de crear más empresas. De esta forma nacieron Aguas del Alto Magdalena, Aguas de Macondo y Aguas Kapital Cúcuta, entre otras, que le permitieron al Grupo Nule acceder a contratos para construir acueductos en varios municipios, que finalmente tuvieron inconvenientes en su ejecución, como sucedió con la mítica Aracataca.

Por este motivo hoy, ocho años después de que les prometieran que el agua llegaría a sus casas por dentro de un tubo, los habitantes de la tierra que Gabriel García Márquez inmortalizó en Cien años de soledad deben pagar todos los días 3.000 pesos para tener agua en sus casas, líquido que llega en carrotanque. Sólo un 35% de la población tiene el servicio de acueducto.

(…) A comienzos del año 2006, dos años después de que se les hubiera adjudicado el contrato de la doble calzada Bogotá-Girardot, las obras en el tramo de Bogotá al municipio de Fusagasugá y que estaban a cargo exclusivamente de las empresas del grupo Nule comenzaron a evidenciar retrasos. Este era el primero de muchos avisos de que algo andaba mal en el holding empresarial que controlaban los nuevos reyes de la contratación en Colombia.

Los primos Nule ocultaron la realidad de sus estados financieros. Para el momento en que debían comenzar la ejecución del contrato, MNV y Gas Kapital no contaban con el dinero suficiente para financiar las obras. En una jugada audaz y que contó con la complacencia de altos funcionarios del gobierno del presidente Uribe, la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE), entidad que se encarga de administrar los bienes y dineros incautados a las mafias en Colombia, les hizo un préstamo por un valor de 26.000 millones de pesos.

El préstamo de la DNE fue en ese momento la salvación de los primos Nule, que lo recibieron como un milagro, pero en el fondo no era más que un salvavidas con el que sólo lograron ganar tiempo. Eran dineros incautados del narcotráfico a los que se les terminó dando una destinación distinta a lo que ordenaba la ley. Esos dineros terminaron costeando las obras de la misma nación a través de unas empresas privadas. Dicha deuda tuvo que ser solucionada por el empresario Fuad Char, que no tuvo más opción que salir en defensa de su hijo Alejandro Char, exalcalde de Barranquilla y cuñado de Guido Nule, para evitar que terminara en la cárcel.

El macrocosmos del escándalo

 

El libro El cartel de la contratación, la historia no revelada, publicado por editorial B, cuenta sobre el saqueo que sufrieron Bogotá y otras regiones del país por contratistas y la clase política. El autor arma con rigor investigativo el rompecabezas de esta historia truculenta. Un reportaje que ahonda en sucesos que la opinión pública desconoce. Ante la fragmentada información de los medios, este libro es una opción para conocer el macrocosmos del escándalo. Desde el exalcalde Samuel Moreno y su hermano Iván, pasando por el grupo Nule, contratistas como Emilio Tapia y Julio Gómez, el excongresista Germán Olano, el abogado Manuel Sánchez, el exviceprocurador general de la Nación Carlos Arturo Gómez Pavajeau y altos exfuncionarios del Gobierno desfilarán por esta publicación. Un libro revelador que acude a la crónica, a la entrevista, a la anécdota y al dato certero para relatar una historia que es necesario conocer para no repetir la ignominia que nos gobierna.