Las historias que escuchará Bogotá en la Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz

La historia de Richard Moore, quien perdió la vista a los 10 años durante el conflicto irlandés y hoy lidera una iniciativa para ayudar a los niños más pobres de África, será una de las que se escucharán la próxima semana durante la Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz, que se llevará a cabo en Bogotá.

Richard Moore, uno de los invitados a la Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz en Bogotá, junto al Dalai Lama.Children Crossfire
En la segunda mitad del siglo XX, el conflicto de Los Problemas (The Troubles) en Irlanda provocó la muerte de miles de personas y una lista interminable de heridos. Los unionistas, de religión protestante, enfrentaron a los republicanos, en su mayoría católicos, que querían desligarse del Reino Unido y obligar a la provincia de Irlanda del Norte adherirse al resto del país.
Durante 29 años, seis meses y dos días las balas permearon todos los rincones del país, sobre todo los del norte de Irlanda, donde se asentaban los unionistas. Una de esas balas llegó hasta los ojos de Richard Moore, un niño de 10 años, quien corría por un puesto de vigilancia del ejército británico, ubicado cerca de su escuela, cuando un soldado le disparó una bala de goma a tres metros de distancia. La sangre cubrió su cara y desde entonces no tuvo más opción que acostumbrarse a escuchar y oler.
A pesar de su ceguera, Moore continuó su vida como cualquier niño sin mayores inconvenientes. El conflicto terminó, fue a la universidad, creó su compañía, se convirtió en músico y tuvo dos hijas. Cuando se dio cuenta de que todo marchaba bien y que había logrado lo que se había propuesto, sintió que debía mostrarles a los demás lo que había aprendido en el camino.
Decidió que su público serían los niños, pues fue el momento en el que entendió que la vida tiende fácilmente a la crueldad. Pero no eligió cualquier grupo. A Moore le interesaba generar un gran impacto, así que decidió trabajar con pequeños atrapados “en el fuego cruzado de la pobreza”. Fue así como en 1996 nació Children in Crossfire, iniciativa que contribuye a la educación, salud y alimentación de los niños más pobres de África.
Han pasado 20 años y los resultados han sido más que satisfactorios: 2.500 niños han tenido acceso a la alimentación, 10.000 han sido tratados por desnutrición aguda en Etiopía y 25.000 se han beneficiado de programas educativos en países como Tanzania. “Todo esto lo he hecho porque, después de mi experiencia, aprendí el valor de la compasión, el perdón y la paz. Ahora quiero que los más pequeños lo comprendan. Creo que así puede haber un verdadero cambio”, expresa el irlandés.
Para demostrarles a los demás que no se trataba de un discurso adornado de superación personal, le expresó a su familia su propósito de conocer al hombre que lo había herido en su infancia. En enero de 2006, Moore se reunió con el soldado que le disparó. Durante cinco horas compartieron los hechos más importantes de su vida después de aquella tragedia.
“No fue difícil. Fue emocionante, porque ahí descubrí el poder del perdón y entendí que es un regalo para mí, para mi felicidad. No voy a recuperar jamás mi vista y eso me hace pensar que no puedo quedarme estancado en lo que no puedo transformar. Eso sólo me hizo proyectar el futuro y lo que ahora hago por los niños”.
 
Historias de paz
Esta es una de las tantas historias que serán compartidas en la Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz 2017, que se celebrará en Bogotá entre el 2 y el 5 de febrero, y que hoy lanza la Cámara de Comercio de Bogotá. Por primera vez, al menos 24 laureados con ese galardón se reunirán en territorio latinoamericano para discutir sobre los modelos que ellos y otras personas no tan conocidas, como Moore, han implementado en el mundo para la construcción de paz. 
La Cumbre fue creada en 1999 por el premio nobel Mijail Gorbachov, quien les propuso a otros laureados crear ese espacio para debatir sobre los conflictos que agobian al mundo. Aunque se realizó durante los primeros años en Roma, sede del secretariado de la Cumbre, decidieron cambiar su locación e ir hasta los sitios donde se viven procesos de paz.
La Cámara de Comercio postuló a Bogotá y argumentó que en estos momentos no sólo es capital de Colombia, sino de la paz. “Lo que más llamó la atención fue la gran efervescencia en estos temas. Hay muchos colectivos de jóvenes y organizaciones que luchan a diario por la paz y por reivindicar a las víctimas del conflicto armado. A eso hay que sumarle el momento que vive el país con el acuerdo de paz con las Farc”, explica Jorge Mario Díaz, vicepresidente de articulación público-privada de la Cámara de Comercio. (Lea: Los retos de Bogotá como sede de la Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz)
Esta reunión le dará visibilidad a la ciudad, pues es el evento más importante que haya acogido el país y el más grande de la organización desde su creación. También les abrirá las puertas a futuras alianzas entre iniciativas nacionales e internacionales.
“Queremos que con estos líderes se enaltezcan el debate y la reflexión sobre los desafíos que tenemos para construir una sociedad en paz. Esperamos que esta reunión deje un legado para el país y que asociaciones de víctimas y colectivos aprovechen la oportunidad de intercambiar experiencias con los laureados y que de allí surjan o se fortalezcan sus ideas”, agrega Díaz.
Moore, por ejemplo, tiene claro que su tarea por esos días es demostrar que sin el perdón y la compasión es imposible seguir adelante con el acuerdo firmado en La Habana. Aunque se dio el primer paso, si víctimas y victimarios no hallan la manera de trabajar juntos, se quedarán sumergidos en el pasado, “el único tiempo que no se puede cambiar y el que, al final, genera más dolor y conflicto”.
Jimmy Carter, expresidente de Estados Unidos; Mijail Gorbachov, exjefe de Estado de la Unión Soviética; Lord David Trimble, exprimer ministro de Irlanda; Shirin Ebadi, defensora de derechos humanos en Irán; Tawakkul Karman, fundadora de Mujeres sin Cadenas, y el Cuarteto de Diálogo Nacional de Túnez son algunos invitados que participarán en las charlas, en las que se esperan unos 20.000 asistentes.