Hombres vs. mujeres en Bogotá: ¿quién gana menos?

En Bogotá persiste la brecha de género. Estudio del Distrito confirma realidad de vieja data: permanecen amplias diferencias en salario y educación y participación. Cristina Vélez, secretaria de la Mujer, esboza algunas razones.

Archivo El Espectador

Las mujeres reciben menos salario que los hombres, acceden menos a la universidad, tienen más tareas no remuneradas y participan menos en organizaciones políticas y culturales. Esta realidad de vieja data la ratifica el informe que elaboró la Secretaría de Planeación sobre las condiciones de vida de los hombres y las mujeres de Bogotá. El estudio usó las cifras de la Encuesta Multipropósito, que consultó a 61.725 personas de las 19 localidades sobre salud, educación, economía y participación. Pese a que en los jóvenes la brecha se acorta, la inequidad persiste.

Aunque se trata de un informe descriptivo y no ahonda en las razones, El Espectador dialogó con Cristina Vélez, secretaria de la Mujer, para encontrar las posibles causas. Por ejemplo, el estudio menciona que las mujeres superan a los hombres en afiliación a salud y en mayores niveles de educación secundaria, técnica y tecnológica. Sin embargo, no lograron terminar en igual medida los estudios universitarios ni de posgrado.

En parte, esto se debe a que las mujeres son más multitarea que los hombres y eso interfiere en su desarrollo profesional. El 32,4 % de ellas dedican buena parte de su tiempo al hogar, mientras que sólo el 5,5 % de ellos se dedican a esa actividad. Dicho con otro dato: el 38 % de los hogares en Bogotá dependen de una mujer.

Y esa responsabilidad, apunta Vélez, se adquiere desde temprano. La ciudad registra 17 mil embarazos al año en menores de 19 años y la edad promedio del primer hijo de las mujeres es a los 22 años, mucho más temprano que en los hombres. En este contexto, resulta más práctico para una empresa contratar a hombres: sin licencias de maternidad ni permisos.

Esa cadena de cargas influye en el salario: en todas las localidades los hombres ganan más. En promedio, ellos devengan $1’471.612 y ellas $1’225.292. A medida que aumentan el estrato y la edad, los hombres llenan más sus bolsillos, mientras que el sueldo de las mujeres empieza a mejorar a los 44 años.

También llama la atención que las mujeres sean mayoría en las localidades ubicadas en la periferia (Usme, Bosa, Ciudad Bolívar y San Cristóbal), mientras que los hombres habitan más en localidades centrales (La Candelaria, Santa Fe y Los Mártires). De modo que las mujeres de esos sectores son quienes más demoran en llegar a su trabajo —una hora o más—. Es decir, menos tiempo para ellas.

Para Vélez, la brecha salarial se debe al tipo de carreras que eligen unos y otras. “El estereotipo se reproduce desde la infancia: las niñas son buenas para las palabras y los niños para las matemáticas. Por eso hay más mujeres estudiando ciencias humanas que ingenierías. También nosotras nos arriesgamos menos. No porque esté en nuestro código genético, sino porque así nos educaron”.

Para contrarrestar esos miedos culturales, señala Vélez, la Secretaría acaba de firmar un convenio con Colciencias y la Universidad de los Andes para ofrecer cursos vacacionales con formación científica, que empezarán el próximo año. Por otro lado, está la Casa de Igualdad de Oportunidades, donde se brindan desde talleres de yoga hasta formación legal para reclamar sus derechos. Hay una por localidad y en 15 de ellas cuentan con salas TIC, que prestan capacitación digital en clave de derechos de la mujer. En este momento, a las pequeñas les ofrecen cursos de robótica básica y, a las más grandes, de mercadeo en web, para que vendan sus productos por redes sociales. La idea, en el cuatrienio, es atender a 32 mil mujeres.

Otro objetivo de la entidad es lograr que los hombres aumenten una hora a la semana su ayuda en el hogar. La estrategia está en diseño y verá luz el próximo mes. Por ahora la entidad adelanta talleres de masculinidad alternativa con barristas y taxistas. “Recordemos que 9 de cada de 10 asesinatos en Bogotá y 8 de cada 10 suicidios involucran a un hombre. La figura del mero macho les hace tanto daño a las mujeres como a los hombres. Contar con ellos es una de las metas”, apunta Vélez.

En medio de este escenario resulta alentador que en las generaciones más jóvenes se acorte la brecha. Las mujeres reciben mejores salarios —$3’000.000 en promedio en localidades como Chapinero y Teusaquillo— y las respaldan contratos escritos. También hay mayor distribución de los oficios en el hogar. Aun así, lo cierto es que las mujeres han saldado mejor una deuda histórica: se han vinculado más al trabajo que ellos al rol doméstico.

 

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