Impuesto a la riqueza de millonarios gana apoyo en Latinoamérica

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Tras el alza de 79% de la deuda pública en la región, legisladores buscan que los ricos cubran los costos del COVID-19.

Las iniciativas de imponer gravámenes a los ricos están ganando apoyo en toda América Latina, la región más desigual del mundo, al tiempo que esta lucha por recuperarse de su peor recesión en dos siglos.

En los últimos meses, legisladores de Chile y México han propuesto impuestos basados en el patrimonio neto de una persona, al igual que uno de los favoritos para ser el próximo presidente de Perú. En los próximos días, el Ministerio de Hacienda de Colombia enviará una propuesta al Congreso para un nuevo impuesto a la riqueza, en tanto que Argentina y Bolivia ya aprobaron medidas similares.

Desigualdad elevada

El año pasado, luego de que la pandemia enviara a la economía de la región a una profunda recesión, la deuda pública se elevó a 79% del producto interno bruto, el nivel más alto en décadas, afectando los ingresos fiscales. Bajo estas circunstancias, la idea de hacer que los ricos cubran los costos del covid-19 ha cobrado impulso en algunos círculos políticos.

La región no está sola: el Fondo Monetario Internacional ha dicho que un impuesto a las personas más acaudaladas y a las corporaciones es “una de las opciones que están sobre la mesa”. El estado de Nueva York, hogar del centro financiero mundial, también está planeando aumentar temporalmente los impuestos a los millonarios.

Los impuestos sobre el patrimonio han ganado popularidad desde que el economista francés Thomas Piketty describiera la creciente desigualdad en su bestseller de 2014, “El capital en el siglo XXI”, en el que aboga por un impuesto anual progresivo sobre el capital para reducir la brecha.

Según el nuevo impuesto de Argentina, cualquier persona con activos superiores a US$2,2 millones debe pagar una “contribución extraordinaria” única antes del 16 de abril. El gravamen oscila entre 2,25% y 5,25%, dependiendo del tamaño de la fortuna y de si los activos se mantienen en el país o en el extranjero.

Sin embargo, los resultados iniciales muestran que gravar a los ricos es más fácil de decir que de hacer: hasta marzo, el Gobierno únicamente ha logrado recaudar 6.100 millones de pesos (US$66 millones) de los argentinos acaudalados, muy por debajo de los 300.000 millones que habían proyectado los legisladores cuando el impuesto pasó por el Congreso a fines del año pasado.

La autoridad fiscal de Argentina pospuso su fecha límite y modificó las reglas, ofreciendo planes de pago, para que los ricos enviaran sus cheques. Un ejecutivo de tecnología argentino recibió un fallo a su favor de un juez y no tendrá que pagar el impuesto. Por su parte, las cámaras empresariales advirtieron que el gravamen desalentará la inversión y la contratación.

Carga de la deuda

Sin embargo, los impuestos sobre la riqueza bien diseñados, como los de Noruega y Suiza, pueden impulsar los ingresos fiscales y reducir las brechas de desigualdad sin poner en riesgo el empleo y la inversión, según Fernando Velayos, consultor de política tributaria en España y exinvestigador del Banco Interamericano de Desarrollo.

A continuación los impuestos sobre el patrimonio que están actualmente sobre la mesa en América Latina:

Chile

El proyecto de ley de impuesto sobre el patrimonio que actualmente está siendo considerado por el Congreso propone un impuesto único de 2,5% sobre el patrimonio de individuos con fortunas de US$22 millones o más.

La legislación aún enfrentará muchos pasos antes de convertirse en ley. Todavía necesita pasar por la Cámara de diputados para una votación y luego al Senado. El presidente chileno, Sebastián Piñera, él mismo un multimillonario, podría buscar bloquear el impuesto, pidiendo al tribunal constitucional que lo revise.

Colombia

El Ministerio de Hacienda ha dicho que en los próximos días enviará un proyecto de ley al Congreso que incluye un impuesto sobre el patrimonio que deben pagar los individuos sobre los activos netos por encima de un umbral de 5.000 millones de pesos (US$1,4 millones). La tasa impositiva aún no se ha hecho pública.

Colombia cobró por primera vez un impuesto de este tipo en 2002, como medida de emergencia para fortalecer al Ejército en un momento en que las guerrillas marxistas estaban cerca de su cima. Desde entonces, los impuestos sobre el patrimonio se han renovado cada pocos años. El gravamen más reciente de este tipo, aprobado en 2018, recaudó alrededor de 1 billón de pesos el año pasado, equivalente a 0,1% del producto interno bruto.

Perú

La candidata presidencial Verónika Mendoza se ha mostrado a favor de aplicar un impuesto de 1% a las personas con más de US$100 millones en activos. En las encuestas, Mendoza está compitiendo por el segundo lugar antes de la votación del 11 de abril. Otro candidato, George Forsyth, dijo que alentaría a los peruanos adinerados a repatriar su dinero retenido en el extranjero bajo un programa de amnistía fiscal.

México

El legislador del partido gobernante Alfonso Ramírez Cuéllar, propuso un impuesto único que afectaría a 160.000 personas y recaudaría hasta 100.000 millones de pesos (unos US$5.000 millones), según una entrevista que concedió a un periódico en marzo. El legislador señaló que la medida, que forma parte de un paquete de reformas fiscales, podría no presentarse hasta agosto.

Uruguay

Legisladores de la oposición en Montevideo presentaron el martes un proyecto de ley para aplicar un impuesto temporal de 2% a los activos financieros en poder de uruguayos en el extranjero. El proyecto de ley enfrenta grandes dificultades con la coalición gobernante del presidente Luis Lacalle Pou, que se ha mostrado a favor de las empresas y controla ambas cámaras del Congreso.

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