Imputan homicidio con dolo eventual a conductor ebrio

Juan Carlos Varela seguirá, además, con medida de aseguramiento pues temen que huya a Estados Unidos.

En la sala 408 de Paloquemao tuvo que comparecer en la mañana del miércoles Juan Carlos Varela Bellini, sindicado de causar la muerte de tres motociclistas que viajaban por la vía a La Calera el sábado pasado. En la audiencia, que duró más de tres horas, el acusado tuvo que soportar el sonido de los motores de más de 200 motocicletas, parqueadas afuera del edificio en forma de protesta por los compañeros de quienes perecieron. Acusado de haber incurrido en los delitos de homicidio con dolo eventual y lesiones personales, cuyas penas oscilan entre 17 y 37 años de cárcel, Varela se declaró inocente.

Luego de debatir sobre la medida de aseguramiento, la juez 30 de garantías declaró legal la captura de Varela Bellini. Esta decisión fue tomada, en parte, por la facilidad que tendría el acusado para salir del país. “Su cédula fue expedida en el consulado de Miami. Es por un peligro de fuga”, declaró la fiscal de la Unidad de Vida durante la audiencia pública. Así mismo, la fiscal señaló las causas que llevaron a la tragedia: exceso de velocidad, transitar por el carril contrario y manejar en estado de embriaguez.

Argumentó que el delito que cometió Varela es homicidio doloso y no culposo, ya que él era consciente de las consecuencias de manejar en estado de embriaguez: “Conocía de la imprudencia de esta acción y sabía que existía una alta probabilidad de atentar contra la integridad de las personas”.

Las reacciones de la defensa no se hicieron esperar. “Pido la ilegalidad de la captura, basado en que un fiscal dio la libertad porque no lo consideraba un peligro para la sociedad”, manifestó en la audiencia el abogado del acusado, Alfredo Rodríguez.

A este problema se suma otra controversia señalada por el abogado de las víctimas, César Augusto Londoño quien denunció que, según información extraoficial, la Policía de La Calera ni siquiera habría llevado a Varela a la Unidad de Reacción Inmediata el día del suceso. “No hay registros de entrada ni de salida. Estamos estudiando el caso, pero si se comprueba, podríamos estar hablando de un encubrimiento por parte de la Policía”.

Mientras tanto, en el Cementerio Central, más de 300 hombres vestidos de cuero acompañaron los féretros de sus compañeros de rodada.