La inseguridad, la preocupación ciudadana frente al carro compartido

Mientras el Distrito y algunos privados empiezan a promover la movilidad compartida, los ciudadanos aún tienen dudas frente a la propuesta, especialmente porque la creen insegura. Entretanto, en el Concejo se discutirá la regulación del carro compartido.

La iniciativa busca aliviar la congestión vehicular y la contaminación ambiental.
La iniciativa busca aliviar la congestión vehicular y la contaminación ambiental.

Si los que tienen vehículo dejaran de viajar solos y transportan a un vecino, un amigo o un compañero de trabajo, para que estos a su vez dejen su carro en casa, es evidente que la movilidad de la ciudad mejoraría. Con ese fin, el Distrito adelanta una campaña para promover que los ciudadanos compartan sus vehículos. Sin embargo, a muchos no los convence la idea y el motivo principal es la inseguridad. 

Para promover la movilidad compartida, 48 organizaciones (la mitad de ellas distritales) participarán en la semana del carro compartido, del 22 al 26 de agosto, con la que buscan que sus empleados “tomen conciencia sobre el uso racional del vehículo particular, al tiempo que buscan aumentar el promedio de ocupación de vehículos particulares en Bogotá”. Según la Secretaría de Movilidad, en promedio, 8 de cada 10 carros particulares circulan solo con un pasajero.

Pese a la buena intención, el reto de la iniciativa, que incluye actividades pedagógicas, es la percepción de inseguridad. En Bogotá, 6 de cada 10 personas se siente inseguras en sus calles, según el último informe de calidad de vida del programa “Bogotá cómo vamos”. Esa sensación parece extenderse a las alternativas de transporte.

El Espectador le preguntó a los usuarios de Twitter si estarían dispuestos a compartir su carro para mejorar la movilidad de la ciudad. De 2.770 personas que respondieron el sondeo, el 49% dijo que no y el argumento recurrente fue la inseguridad. Se recogieron respuestas como “Con vecinos y amigos es buena idea. Con particulares no se puede por seguridad” o “Con gente conocida tal vez, pero con gente captada por aplicaciones no. Mucho psicópata suelto y la inseguridad latente”.

Algunos dijeron, además, que no lo harían por el temor a que las autoridades los sancionaran por “andar pirateando”. Eso sí, reconocieron el aporte ambiental de la propuesta e incluso el ahorro en las finanzas personales que podría representar compartir el vehículo.

La iniciativa no es nueva. Las primeras versiones de la semana del carro compartido se realizaron en 2013 y 2014. En el primer año, el índice de ocupación de vehículos aumentó a 3 pasajeros y en el segundo, a 4. También, desde 2014, en el centro existe la opción de movilizarse sin pico y placa si lleva tres pasajeros.

Para que esta iniciativa deje de ser un experimento anual y se convierta en una alternativa de transporte real, en el Concejo se tramita un proyecto de acuerdo que busca facultar a la Secretaría de Movilidad para que, en 6 meses, reglamente las bases de la movilidad compartida en la ciudad.

En el proyecto se contemplan, por ejemplo, medidas de seguridad como un sello para los carros compartidos, una base de datos para llevar el control e identificar a los usuarios del servicio, así como la definición de las plataformas tecnológicas para implementar el proyecto, según explicó la concejal Ángela Garzón, del Centro Democrático.

Por ahora, las organizaciones que promueven el carro compartido están tanteando el terreno internamente, entre sus empleados, para que la idea se expanda luego por la ciudad.