Tenía 17 años y un hijo de siete meses

Jaider Fonseca, una víctima más del “9S”

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Estaba participando pacíficamente de las manifestaciones el pasado 9 de septiembre, cerca del CAI del Verbenal, cuando recibió cuatro impactos de bala. Su esposa, Maira Páez, pide que los responsables paguen por el crimen.

El pasado miércoles 9 de septiembre no solo murió Javier Ordóñez, sino también otras nueve personas, tras las protestas y los disturbios que se presentaron en Bogotá. Entre ellas Jaider Alexánder Fonseca, un joven de 17 años que participaba de la manifestación. En un episodio poco claro, que está en investigación, recibió cuatro impactos de bala. Por ahora la sospecha recae sobre uniformados de la Policía que accionaron sus armas en inmediaciones del CAI del Verbenal.

Maira Páez, su esposa, cuenta que se enteró de lo sucedido mientras veía una transmisión en vivo a través de Facebook. “Vi cómo, de un momento a otro, los policías empezaron a disparar de la nada. Entonces me di cuenta de que Jaider trató de retroceder, cubriéndose con una puerta metálica. Pero esto de nada sirvió, porque recibió cuatro impactos de bala”, relató.

Después de que terminó la transmisión, pasaron alrededor de 15 minutos y recibió una llamada, en la que le avisaron que Jaider estaba en un hospital. “A mí me llaman de la clínica Cardioinfantil y me dicen que necesitan sus datos para abrirle la historia clínica. Él llegó con signos vitales muy débiles. Hicieron labores de reanimación y transfusión de sangre, pero una de las balas fue mortal”.

¿Quién era Jaider Fonseca?

Según Páez, Jaider tuvo una vida difícil, pues sus papás lo habían echado de la casa. “Él tuvo una infancia triste, porque sus papás nunca estuvieron juntos. A los 16 años lo echaron junto a su hermana, de 13 años. En ese entonces duró 15 días en la calle y finalmente mi mamá lo acogió”.

Según cuenta, ellos llevaban dos años y medio como pareja. De esa relación nació un bebé hace siete meses, que era uno de los motores de Fonseca. “Él era un luchador. A pesar de las dificultades, como no tener pañales para el niño, no tener comida o no poder conseguir trabajo por ser menor de edad, siempre fue feliz. Era muy alegre”, aseguró.

Trabajó durante un tiempo como domiciliario en un asadero, pero hace un mes y medio había quedado sin trabajo. Lo último que alcanzó a hacer fue pintar el primer piso de la casa de la abuela de Páez. “Ese fue su último empleo. Siempre trataba de buscar dinero para ayudarnos en casa”.

Una de sus pasiones, relató la compañera de Fonseca, era montar en bicicleta: “Amaba montar cicla. Su bici era como su otro amor, incluso le teníamos apodo; él la llamaba ‘Petunia’. Le decía que era como su amante, pues siempre invertía dinero en ella cuando tenía. Lo molestaba mucho con eso”, recordó. Pero no era su única pasión, también le gustaba cantar, aunque le daba pena hacerlo frente a ella. “Salía con sus amigos e improvisaba. Eso también lo hacía muy feliz”.

Un clamor por justicia

Tras la muerte de Jaider son tres las cosas que pide Maira: la primera, justicia para que los responsables de su muerte paguen por el crimen. “No quiero que los policías que le hicieron eso a mi esposo sean juzgados por la justicia penal militar, sino que sean juzgados como cualquier persona, porque el hecho de que sean parte de una institución no significa que puedan asesinar a la persona que se les dé la gana. No quiero que esto se quede como el caso de Dilan Cruz”, aseveró, y agregó que hay muchas pruebas para demostrar que fueron los policías los que dispararon.

Su segunda petición es que limpien su nombre. “Ahora están diciendo que se trataba de disidencias del Eln y de grupos armados. Es falso. Es muy doloroso ver cómo matan al padre de tu hijo, que es acribillado y que después digan que era parte de la guerrilla y que era un vándalo. Él no era nada de eso. Él estaba peleando por sus derechos”, dijo.

Finalmente pide ayuda para mantener a su hijo. “Necesito que me ayuden con el hijo que me dejó Jaider. Así no hayamos tenido recursos, nosotros hubiéramos podido alcanzar muchos sueños que nos proponíamos juntos. Entonces, ahora el que quedó desamparado es mi niño, que tan solo tiene siete meses. Tal vez hubiéramos tenido dificultades para sacar adelante todos nuestros proyectos, pero estoy segura de que juntos lo hubiéramos logrado”, finalizó. Por el momento, la Fis calía adelanta investigaciones para esclarecer los hechos que rodearon la muerte de Jaider Fonseca, al igual que las otras víctimas de las fatales protestas.

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