Joven pareja sería responsable de abuso sexual

La Fiscalía les imputará el delito de acceso carnal, por la presunta violación de cuatro niños. La investigación continuará para determinar si hay más implicados o más delitos.

A puerta cerrada se realizó en la URI de Tunjuelito la audiencia de imputación. / Cristian Garavito

La indignación alrededor del caso de violación y tortura de cuatro niños, en una vivienda del barrio Meissen, en la localidad de Ciudad Bolívar (al sur de la capital), sigue creciendo. Tras las entrevistas que realizaron los detectives a varios testigos, el recaudo de evidencias y los resultados de los exámenes que practicó Medicina Legal, la Fiscalía hizo efectivas las órdenes de captura contra los dos principales sospechosos del atroz crimen.

Uno de los detenidos fue un joven, de 19 años, padre de una de las víctimas y quien fue el principal sospechoso desde el comienzo. La otra detenida, para sorpresa de muchos, fue la joven de 19 años, madre de una de las víctimas y hermana de las otras tres. A ella, quien está hospitalizada tras dar a luz a una niña, inicialmente la mostraron como una más de las víctimas del agresor. Sin embargo, la Fiscalía la vinculó al proceso luego de analizar material probatorio, que apunta a que ella también sería responsable de estos hechos.

La aprehensión de esta pareja se realizó en la mañana de ayer y en horas de la tarde se programó la audiencia de legalización de captura, formulación de imputación y solicitud de medida de aseguramiento en la URI de Tunjuelito. A la diligencia sólo llevaron al hombre, ya que su compañera permanece hospitalizada, pero bajo custodia policial. De acuerdo con el ente acusador, a la pareja la procesarán inicialmente por el delito de acceso carnal con menor de 14 años, cargo que les podría representar una pena de hasta 20 años de prisión.

A pesar de que la justicia ya tiene los ojos puestos sobre ellos, la investigación continúa para esclarecer si otras personas están involucradas o si a los sospechosos se les deben imputar otros delitos, ya que también se dice que los niños fueron víctimas de tortura en supuestos ritos satánicos. Se habla, incluso, de que a los pequeños los obligaban a beber de su propia sangre. Para eso se dispuso de un equipo interdisciplinario, que se encargará de forma exclusiva de este caso.

“El mensaje es que para estos casos que involucran violación de menores hay prioridad. Cabe resaltar que los delitos que cometen contra los menores están excluidos de beneficios como rebajas de pena. Avanzamos en la investigación para estructurar más el caso”, aseguró Luis González, director de Fiscalías Seccionales y Seguridad Ciudadana.

Ahora los cuatro menores y la recién nacida están bajo protección del Instituto de Bienestar Familiar (ICBF), en uno de sus hogares, donde reciben atención psicológica. El ICBF también abrió una investigación contra los padres de los tres pequeños abusados, pues, según la institución, deben explicar por qué vivían con su hermana y no con ellos. La madre, tanto de la procesada como de los menores víctimas, que se identificó como Claudia, dijo ante los medios que todo se trataba de un invento de sus hijos.

Esta aberrante historia la conoció el país después de que la Policía contara que el pasado domingo un habitante del sur de la ciudad llegó hasta el CAI de Meissen con cuatro menores y con la joven de 19 años que, según él, desde hace un tiempo padecían de maltrato intrafamiliar. De inmediato, las autoridades trasladaron a los menores hasta el hospital de Kennedy, donde fueron valorados. Allí se determinó que, efectivamente, fueron víctimas de abuso sexual y actos de tortura, que podrían relacionarse con un fanatismo religioso o una secta. Tanto los cuatro menores como la joven tenían hematomas, quemaduras y cortadas en sus caras, brazos y piernas.

Los pequeños vivían en muy malas condiciones, en una vivienda de dos pisos, donde ni siquiera tenían camas. Allí sólo se hallaron Biblias tiradas en el piso, afiches de Jehová en las paredes y una soga que caía del techo. De acuerdo con el ICBF, en Bogotá a octubre de este año se han presentado 855 casos de maltrato y 872 por abuso sexual contra menores. Las instituciones insistieron en la necesidad de que los ciudadanos denuncien estos hechos.