La justicia asoma para el grafitero Diego Felipe Becerra

Tuvo que pasar casi un lustro para que el patrullero Wílmer Alarcón fuera condenado por asesinar a Diego Felipe Becerra, el grafitero de 16 años que murió en las inmediaciones del puente que une la avenida Boyacá con la calle 116.

El patrullero Wílmer Alarcón, condenado a 37 años de prisión.

Para el togado, aunque no hubo nada irregular en la persecución y la requisa que el uniformado le hizo al joven, se determinó que no había razón para que Alarcón le disparara a Becerra, luego de que el joven emprendiera la huida. El muchacho estaba desarmado y vulnerable, y no había justificación para accionar el arma.

Así, después de una lucha de cinco años, protagonizada por los padres del grafitero, y que no ha estado exenta de amenazas y dilaciones judiciales, se logró la condena del autor material. Pero no es la primera: otros tres policías ya habían sido condenados (tras llegar a acuerdos con la justicia) por el entramado que se tejió para ocultar el crimen. Se trata de los patrulleros Freddy Navarrete, Nelson Rodríguez y Nelson Tovar, este último el encargado de llevar a la escena del crimen el arma que fue plantada y con la que se intentó incriminar a Becerra.

A esto se suma la sentencia de la justicia administrativa, que en junio pasado condenó al Ministerio de Defensa y a la Policía a indemnizar a la familia del grafitero.

Pese a que en el último año se han dado pasos significativos en el caso, aún falta mucho por esclarecer. Se calcula que fueron alrededor de 30 las personas que estuvieron en la escena del crimen. Las responsabilidades de la mayoría de ellos, incluidos tres coroneles de la Policía, no se han determinado. Asimismo, varios de los investigados han salido de prisión por vencimiento de términos. Ahora, las autoridades tendrán que capturar a Alarcón, cuyo paradero se desconoce desde agosto pasado.