Este año saldrá la sexta edición

La ciudad será escrita de múltiples formas

Siete escritores recorrerán este año la ciudad para ser parte de la sexta edición de “Bogotá contada”. El primero en recorrerla fue el guatemalteco Rodrigo Fuentes, quien además estuvo en la zona rural. Así han narrado la ciudad en los últimos seis años cerca de 40 escritores.

Rodrigo Fuentes es el primer escritor invitado a formar parte de la edición de “Bogotá contada” de este año. / Cortesía

Los cerros, la cultura, las características de sus habitantes, la violencia y la seguridad que se vive a diario forman parte del sinfín de cosas que más de 40 escritores han descrito de Bogotá en los últimos seis años, tras recorrer esta ciudad de clima imprescindible.

Los relatos son parte de las cinco recopilaciones que se han publicado de Bogotá contada, iniciativa del Distrito y la Cámara Colombiana del Libro, a través de la cual plumas latinoamericanas han contado desde sus diversas experiencias y ópticas lo que es la vida en la capital del país.

En la primera edición participaron 15 escritores, entre ellos cinco colombianos. En esa oportunidad se dividieron en cinco grupos que, a lo largo de 2013, recorrieron la ciudad cuando se vivían momentos claves de la cultura, como la Feria del Libro o el Festival de Verano. “Lo que está pasando, cuando ellos llegan, influencia su escritura”, asegura Alejandro Flórez, gerente de Literatura del Idartes.

En las siguientes ediciones la dinámica cambió. Las visitas ya no fueron en grupo, sino que se acomodaron a los intereses de los invitados, a su línea de escritura y a sus tiempos. “Así los aprovechamos mucho más. Por cuestiones logísticas, era difícil cuadrar sus agendas. Ahora estamos pendientes de qué lugares les gustarían conocer, qué quieren comer y les preguntamos qué han mirado, qué han oído. Además organizamos charlas para que tengan más oportunidad de hablar con la gente en las localidades”, agrega Flórez.

Para la edición de este año se mantuvo la dinámica y comenzaron con la visita del guatemalteco Rodrigo Fuentes, quien se ha destacado por escribir cuentos cortos. Su llegada a la ciudad coincidió con la publicación de su libro Trucha panza arriba, una recopilación de historias que se entrelazan.

Aunque él destaca la forma de hablar en la ciudad, lo que más le llamó la atención fue el parecido entre la capital colombiana con la de su país. “La efervescencia y la exaltación, en una escena muy rica y parecida a Guatemala, aunque Bogotá va un par de pasos más adelante”, afirma Fuentes.

Además del tradicional recorrido por La Candelaria, su viaje incluyó varias visitas a bibliotecas en localidades como Suba, Bosa y Santa Fe, así como a La Pasquilla, ubicada en zona rural de Ciudad Bolívar. Fuentes ha trabajado como escritor temas relacionados con las fronteras entre lo urbano y lo rural. De ahí su interés.

“Estoy escribiendo un diario con todo lo que pasa. Trabajo en una novela que tiene que ver con el tema, por lo que espero que este proyecto sea una extensión de mi proyecto. Ya tengo varias historias y estoy viendo cómo las puedo convertir en crónicas”, agregó el escritor centroamericano.

Durante estos seis años los relatos que se han hecho de la ciudad han sido tan variados, que han narrado desde un intento de robo o la esencia de los grafitis que adornan las vías principales, hasta las anécdotas casi milagrosas que viven a diario los ciudadanos.

Pero el trabajo de los invitados no se ciñe solo a escribir. El primer encuentro que tienen los escritores cuando pisan suelo bogotano es con Antonio García, el editor de la publicación. Para él, esa primera reunión es importante para dar una serie de recomendaciones, entre ellas la de leer la primera versión de Bogotá contada, para conocer qué cosas y qué historias ya se encuentran en sus páginas.

“Hay ciertos elementos de Bogotá que son más vistosos que otros. A primera vista, la gente opina que los cerros y el clima son imprescindibles en la ciudad. Por ejemplo, en las primeras versiones, a muchos les llamó la atención la venta de minutos en la calle, porque esta dinámica, para personas de otras partes del mundo, no es tan fácil de entender”, asegura García.

A los escritores que visitan Bogotá se les pide elaborar textos de 12.000 caracteres, que se supone deben estar listos máximo un mes después de la visita. “Es más bien una guía que muchas veces se incumple, pues tienen la absoluta libertad de hacer lo que quieran. Al final se encuentran desde cosas muy interesantes hasta temas que se repiten, pero que se redactan de una manera tan maravillosa que no necesitan excusa”, comenta García.

Tras la visita de Rodrigo Fuentes, ahora se espera, en el marco de la Feria del Libro de Bogotá, la visita del guionista y realizador caleño Nicolás Buenaventura Vidal (quien vive en París), así como la de la escritora mexicana Margo Glantz, que ha centrado su obra en temas de migración y memoria.

La idea es que al finalizar este año siete escritores plasmen sus sensaciones sobre la capital en el sexto libro de Bogotá contada, para tener en un solo libro múltiples voces sobre los matices de la ciudad y que los capitalinos puedan ver la diversidad a través de otros ojos que miran la urbe.

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Mónica Rivera / @Yomonriver

Bogotá

La ciudad será escrita de múltiples formas

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