Los contratos sumarán casi $3,5 billones

La guerra por los nuevos buses de Transmilenio

Este viernes será la audiencia en la que se espera adjudicar los seis contratos para renovar la flota. De las fases I y II, y los interesados se están sacando los trapos sucios. El sistema, a resolver las dudas.

En el patio de El Tunal se comprarán 422 buses. / Cristian Garavito

La licitación para renovar los buses de las fases I y II de Transmilenio se ha convertido en una batalla campal. A los señalamientos que se han hecho entre los fabricantes, se suman los de los proponentes que, previo a la audiencia de adjudicación que será este viernes, siguen haciendo denuncias contra sus competidores, para intentar sacarlos de carrera y tener el camino tan despejado como una troncal a las 2:00 de la mañana.

La lucha tiene razones económicas. Detrás de la compra de casi 1.422 buses (incluyendo flota de provisión), de los cuales 458 serán articulados (para 160 pasajeros) y 925 biarticulados (para 250), están en juego $3,5 billones. Transmilenio celebrará seis contratos: el del patio de las Américas, que contará con 250 buses; el de la calle 80, con 107; el del Norte, con 229; el de Suba, con 125; el del Tunal, con 422, y el de Usme, con 250. Cada uno a cargo de una dupla, conformada por el proveedor y el operador.

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Al proceso se presentaron siete oferentes: Masivo Bogotá, Express del Futuro y SI2018, que competirán con buses de gas; Green Bogotá, con buses eléctricos; el consorcio FCA-SGA Alternativo, con una propuesta combinada, y, finalmente, los que le apuestan exclusivamente al diésel: Bogotá Móvil Provisión y la alianza MC Masivo-Baquero Torres.

No obstante, como en toda licitación, más allá de concentrarse en cumplir los requisitos de los pliegos de condiciones, los competidores han orientado esfuerzos en otra labor: poner en evidencia los errores de sus contrincantes para sacarlos del camino. En caso de que todos lograran su objetivo, solo quedaría en pie un consorcio: FCA-SGA Alternativo, contra el que, por ahora, no hay reparos.

Todas las denuncias alrededor de la evaluación final de las propuestas las tendrá que resolver Transmilenio este viernes en la audiencia de adjudicación, que está programada para las 9:00 de la mañana, en la que, si todo sale como está previsto, la ciudad conocerá a los nuevos operadores del sistema y si, como se viene reclamando, se abrirá espacio a las tecnologías limpias como el gas o los buses eléctricos, o si seguirán rodando por 12 años más los buses de diésel.

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Pataleo de Express

El tradicional operador del transporte público, por ahora, está fuera de concurso. En la evaluación descubrieron que una de sus socias tenía acciones en Masivo Bogotá, otro de los participantes en el proceso. En estos casos, la ley sugiere inhabilitar al último en presentar la oferta y, según Transmilenio, fue Express del Futuro.

Sin embargo, para el consorcio, el Distrito se equivocó. Insisten en que ellos radicaron primero su oferta, pero por solicitud de TM reenviaron un documento. Es decir, aseguran, por hacer las cosas bien los castigaron y dejaron en carrera a otro que supuestamente ha incurrido en verdaderas irregularidades.

>>> Contexto: Express del Futuro: inhabilitado en licitación de Transmilenio

Agregan que, así como cuestionaron que una accionista de Express tuviera nexos con Masivo Bogotá, TM debía tener en cuenta un hecho más complejo: la relación de Masivo Bogotá con la estructura plural Mc Masivo-Baquero Torres. Según la queja, la sociedad Inversiones Baquero Torres tiene acciones en ambos oferentes, con lo que se configuraría la misma inhabilidad.

“Esta empresa participa en dos proponentes y los miembros de la familia Baquero tienen incidencia en la adopción de las decisiones… Pasar por alto esta circunstancia no se compadece con el trato arbitrario e ilegal que le fue dispensado a Express del Futuro”. De otro lado, advierten que los dejaron por fuera a pesar de haber ofertado una tarifa de remuneración de operación de vehículo troncal (TOVT) más baja que su competidor.

Según ellos, su oferta fue de $5,5 millones, casi cuatro veces inferior al de Masivo Bogotá, que es de $20,2 millones. Sin embargo, detrás de esto podría haber un error de forma, pues la condición era que la tarifa debía presentarse en costos semanales y al parecer la otra compañía hizo el cálculo mensual, algo que podría poner en riesgo su oferta pues, según Express del Futuro, es una cifra que ya no se podría corregir.

Contra los eléctricos

Los oferentes Bogotá Móvil y Mc Masivo-Baquero Torres apuntaron su artillería contra Green Bogotá, que participa en la licitación con buses eléctricos. Para ellos, Transmilenio (TM) tendría que inhabilitarlo por no ofrecer las garantías financieras suficientes para participar en el proceso. La observación tiene que ver con el error que cometió la empresa a la hora de presentar la carta-crédito o garantía de seriedad para respaldar su propuesta. Según el pliego de condiciones, la garantía financiera debía especificar no solo el monto total del respaldo sino los contratos por los cuales iba a participar. A pesar de esto, supuestamente no lo hicieron.

Esto llevó a TM a pedirle a Green Bogotá que corrigiera el documento y ampliara su monto si quería participar por tres contratos, como lo manifestó inicialmente. Atendiendo a la petición, la empresa radicó un documento, pero con un código de identificación distinto al original. Esto llevó a que el Distrito lo rechazara por considerar que no era una corrección sino una nueva garantía, entregada por fuera del plazo. En resumen, no había subsanado el error y por lo tanto solo quedaba habilitado para competir por un contrato.

>>>Lea: ¿La hora del gas en licitación para renovar la flota de Transmilenio?

Este hecho llevó a Bogotá Móvil y a Mc Masivo-Baquero Torres a pedirle a Transmilenio que inhabilitara definitivamente a Green Bogotá, ya que los pliegos señalaban que, si un oferente no subsanaba a tiempo por solicitud del Distrito, la propuesta sería rechazada, no como hizo al habilitarla parcialmente. Esta situación, en su criterio, era una inconsistencia que de mantenerse estaría violando las normas de la licitación.

Ante este revuelo, Green Bogotá se defendió diciendo que Transmilenio no solo estaba equivocada en su apreciación, sino que estaría limitando su participación de manera injustificada. Explicó que presentaron una garantía bancaria proveniente de bancos extranjeros, que son documentos electrónicos intangibles e inalterables que no pueden ser modificados directamente en el mismo código, después de su emisión electrónica.

“Por lo tanto, la ampliación solo se puede hacer mediante documento adicional, que no puede ser expedido con fechas retroactivas. Mientras haya una garantía al momento de presentar la oferta, incorporar sucesivos documentos no constituye una garantía diferente sino una misma integrada por varios códigos. Actuamos bajo los principios de confianza legítima al asumir que los estructuradores conocían la naturaleza de las garantías propias de las operaciones internacionales”.

Sin capacidad jurídica

Green Bogotá, con sus buses eléctricos, también puso en evidencia posibles errores de otros competidores, como Bogotá Móvil, Masivo Bogotá, Mc Masivo-Baquero Torres y Express del Futuro S.A. Cada uno de estos oferentes, a su vez, está conformado por varias sociedades. Sin embargo, al parecer, no aportaron la documentación necesaria para demostrar su capacidad jurídica, necesaria en caso de ganar alguno de los patios de Transmilenio. Por esta razón, pide que se los inhabilite.

El pliego señala que las estructuras plurales (o que tienen varios socios) deben aportar el documento en el que, en caso de ganar algún contrato, se comprometan a constituir una sociedad mercantil y especificar en su objeto la obra que va a ejecutar. En este caso, dice Green Bogotá, los proponentes no cumplieron a cabalidad con estas directrices y deberían quedar por fuera de proceso licitatorio.

“De insistir la entidad en considerar que dichos proponentes cumplen y en consecuencia se encuentran habilitados, estaríamos ante una evidente violación a los principios de selección objetiva constituyéndose en causal de nulidad, exponiendo a la ciudad de Bogotá al no cumplimiento de los fines estatales que se persiguen con el presente contrato”, puntualizó.

Piden que el Distrito responda las denuncias de Volvo contra Scania

En medio de la licitación, otro de los episodios en los que hubo denuncias de posibles irregularidades tiene que ver con el señalamiento que hizo Volvo, que ofrece buses a diésel, contra su competidor Scania (que ofrece buses de gas). Según la denuncia y los documentos, la empresa posiblemente incurrió en irregularidades al respaldar con su capital a tres oferentes, al parecer sin capacidad financiera, para que pudieran participar en la licitación.

A pesar de la queja, Transmilenio respondió que todos los interesados podían hacer observaciones presentando las evidencias. No obstante, para los oferentes Bogotá Móvil y Mc Masivo-Baquero Torres, el Distrito debía, en virtud del principio de transparencia, responder de fondo a dichas observaciones antes de la adjudicación.

“Por esta razón, solicitamos de la manera más respetuosa a TM aplicar la ley y pronunciarse sobre el contenido de las comunicaciones de Volvo y sus respectivos soportes. Seguimos atentos a que TM requiera a todos los proponentes, los fabricantes y a los bancos que emitieron las respectivas cartas de crédito, para que informen si dichas cartas fueron constituidas, avaladas, garantizadas o respaldadas en forma alguna (directa o indirectamente) por algún fabricante”.

 

jamarin@elespectador.com

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Alexánder Marín Correa - Twitter: @alexmarin55

Bogotá

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