Proyectos claves, cuestionados

La mala hora de la Secretaría de Movilidad de Bogotá

Dos licitaciones y un proyecto de acuerdo, con reparos, y la impopularidad de la eliminación de los taxímetros, el panorama que vive la entidad.

A la reciente polémica por la licitación para el sistema de semáforos se suman otros reparos al proceso que adelanta la Secretaría de Movilidad. / El Espectador

La Secretaría de Movilidad no pasa por un buen momento debido a los tropiezos que ha tenido con cuatro proyectos claves, que en las últimas semanas han sido objeto de reparos y hasta de denuncias por posibles irregularidades. Se trata de dos licitaciones (red de semáforos inteligentes y el servicio de patios y grúas); el proyecto de parqueo en vía, que hace tránsito en el Concejo, y el plan para modernizar el servicio de taxis.

Los mayores reparos se centran en la licitación para cambiar la red semafórica, iniciativa de la que se viene hablando desde la alcaldía de Samuel Moreno. A pesar de que la actual administración abrió licitación, la Procuraduría planteó serias dudas.

Otra licitación que recibió críticas fue la de patios y grúas. Desde el Concejo denunciaron que la Secretaría omitió la sugerencia del estructurador del proceso de adjudicar el contrato por alianza público-privada y decidió abrir licitación para adjudicar un contrato por prestación de servicios, renunciando a tener mayor participación en las ganancias del negocio. Se habla, incluso, de posible direccionamiento.

A esto se suman los reparos a dos iniciativas: al proyecto de acuerdo sobre parqueo en vía, que fue devuelto por la plenaria del Concejo a la Comisión de Hacienda, debido a las dudas sobre la fórmula de cobro, y el plan que busca modernizar el servicio de taxis en la ciudad, el cual es criticado por un sector del gremio de taxistas.

Son cuatro proyectos claves del Distrito con los que la Secretaría de Movilidad no la está pasando bien. La entidad busca caminos para llevar a buen puerto los cuatro procesos, que considera cruciales para la ciudad.

Semáforos

La ciudad lleva 10 años tratando de renovar la red de semáforos, pero los intentos han terminado empantanados por denuncias. La reciente licitación que abrió la Secretaría de Movilidad, por $200.000 millones, no fue la excepción. Desde el anuncio, la Procuraduría hizo reparos y criticó la falta de claridad del secretario de Movilidad, Juan Pablo Bocarejo. Pese a esto, la Secretaría ha guardado silencio y su jefa de comunicaciones ha dicho que analizan el tema para pronunciarse de manera oficial. (LEA: La Procuraduría encuentra posibles anomalías en licitación para semáforos inteligentes)

El Ministerio Público cuestionó los cambios al convenio con la ETB, para operar el sistema; un posible conflicto de intereses de los que estructuraron el proceso, y que no armonizó el plan con la modernización del transporte.

Los fracasos en este proceso tienen antecedentes desde 2008, cuando Movilidad abrió una licitación que declaró desierta porque nadie cumplía las condiciones. En 2009 la abrió de nuevo, por $215.000 millones, pero la cerraron por falta de presupuesto. Ante ese panorama, planteó dividir la modernización en tres fases, que culminarían en 2012, pero tampoco la realizó. El último intento lo hizo la administración Petro en 2015, pero fracasó luego de que la Procuraduría advirtió inconsistencias en los pliegos. La licitación suscitó especial interés, debido a que la Movilidad había fracasado en la compra de insumos para modernizar la red de semáforos, que le valió una investigación al exsecretario de Movilidad Rafael Rodríguez y al concejal Conservador Severo Correa, quien al parecer medió entre los contratistas y el Distrito para cerrar el negocio.

La historia parece repetirse, y lo que preocupa es que la gente debe seguir lidiando con la vieja red semafórica que atenta contra la agilidad del tráfico en Bogotá. Esta es una de las secuelas del incumplimiento de un macroproyecto que buscaba crear un Sistema Inteligente de Transporte (SIT), que pretendía controlar el tráfico desde un centro tecnológico, donde se manejarían los tiempos, de acuerdo con la situación en la que se encontraran las vías.

Dudas por licitación de patios y grúas

Antes del 31 de marzo de 2018 se espera conocer al nuevo operador del servicio de grúas y patios en Bogotá. En 2016, la Secretaría de Movilidad contrató una consultoría para que se encargara de adelantar los estudios técnicos, legales y financieros que permitieran estructurar la licitación. Como resultado de ese proceso, el contratista le sugirió al Distrito hacer una alianza público-privada a la hora de adjudicar el contrato. No obstante, el Distrito decidió elegir al contratista por prestación de servicios. (LEA: Patios y grúas, el negocio del medio billón)

Para algunos, esto es señal de que el proceso podría estar direccionado, pues se les pide a los oferentes contar con las 120 grúas, 120 operarios y un número de metros cuadrados específicos para los patios.

Según el concejal Emel Rojas (Movimiento Libres), el no haber acatado la sugerencia del estudio y cambiar el contrato a prestación de servicios genera un aumento en el precio que pagarán los usuarios. “Además disminuye la participación del Distrito en las utilidades (al pasar de 39 % del recaudo a 17,6 %) y no se sabe a 10 años qué va a pasar con los vehículos que no reclamen de los patios. La licitación viene con un detrimento patrimonial, al no aceptar las recomendaciones de la consultoría”, asegura el cabildante.

La Secretaría de Movilidad defiende su decisión de hacer la contratación por prestación de servicios, pues considera que el principal componente de esta concesión son los servicios. “Se acogieron las recomendaciones de la estructuración técnica. Lo que se está planteando es tener un concesionario con experiencia en el manejo de flotas de vehículos pesados, como grúas, de transporte de otros vehículos, y en el manejo de los carros en las zonas de patios o estacionamientos”, manifestó el secretario de Movilidad, Juan Pablo Bocarejo.

Es importante aclarar que el nuevo operador tendrá que mejorar la tecnología y el servicio, y ya no contará con lotes públicos para operar. La licitación establece que tendrá que conseguir por su cuenta los parqueaderos para prestar el servicio, ya que los terrenos que se utilizaron por 14 años son del IDU, entidad que los reclamó para su propósito inicial: la construcción de la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO).

Eliminar taxímetros: una medida impopular

Por más que ha intentado explicar la modernización del servicio de taxis, eliminando el taxímetro para implementar el cobro a través de una aplicación digital, el plan no ha sido ajeno a las críticas. Para asegurar la implementación el Distrito ató el cobro de las nuevas tarifas al hecho de cambiar el actual sistema por modernas tabletas. Por este plan, Movilidad se enfrenta al rechazo de un sector del gremio que sumó dicho proyecto a la lista de motivos que tienen para protestar. La semana pasada, un grupo de conductores hicieron un paro, que afectó el tránsito en diferentes sectores de la ciudad. Sus críticas se concentran en los costos de la implementación, los riesgos de seguridad que tendrán que enfrentar y los posibles problemas en el proceso de modernización. La administración insiste en la neceisdad de este programa. (LEA: Los cambios que se vienen en el servicio de taxis)

Las dudas al proyecto de parqueo en vía

El Sistema Inteligente de Estacionamientos es el programa con el que el Distrito pretende impulsar de manera legal el parqueo en las calles. La idea es habilitar algunas zonas y crear una aplicación que les permita a los conductores saber los puntos y los cupos de estacionamiento disponibles. (LEA: Bogotá contará con sistema de cobro para parqueo en vías)

La iniciativa, que aún es proyecto de acuerdo, se discutió el viernes en la plenaria del Concejo, pero fue devuelta a la Comisión de Hacienda, ante las dudas de los concejales sobre la fórmula para calcular la tasa y la contribución para la ciudad.

Para el concejal José David Castellanos (Cambio Radical), la fórmula no está dando el cierre de la tarifa que se debería cobrar. “No tienen claro cuál va a ser la modalidad de cobro, si será un parquímetro, una persona que estará en el sitio habilitado o vía digital. Que se devuelva un proyecto, por las dudas con la fórmula de cómo se va a cobrar la tarifa, que es el eje central del proyecto, es advertir unas falencias a nivel técnico que prende mucho las alarmas”, sostuvo.

Por su parte, Lucía Bastidas (Alianza Verde), quien votó a favor de que el proyecto se aprobara, asegura que el problema de la iniciativa está en la contribución, ya que este plan significaría el ingreso de unos recursos importantes para la ciudad. “Como está planteado el proyecto, los ingresos para la ciudad serían pocos, mientras que con la contribución se reconocerían más recursos”.

La Secretaría de Movilidad aceptó la sugerencia de los concejales y estimó que era prudente revisar las fórmulas que definen la tarifa. Por esta razón, el proyecto será discutido de nuevo entre esta semana y la otra en la Comisión de Hacienda y luego se llevará de nuevo a la plenaria con las modificaciones planteadas.