Piden ayudas gubernamentales para mantenerse a flote

La pandemia tiene contra las cuerdas a las mipymes de América Latina

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No es solo en Bogotá, parte de las principales capitales de la región experimentan fuertes caídas en las ventas, cierres de comercios y pérdidas de empleos. ¿Qué se está haciendo para mitigar el coletazo económico del COVID-19?

No hay que mirar con lupa el tejido empresarial bogotano para notar la importancia de las micro, medianas y pequeñas empresas (mipymes). Solo para hacerse una idea, uno podría quedarse con el dato de que sus grandes empresas reactivadas representan el 0,7 %, mientras que las microempresas tienen el 87,5 %. El resto se lo reparten entre las pequeñas y las medianas. Este panorama, así como la crisis y los retos, parece similar en los países de la región, que al igual que Bogotá siguen buscando la fórmula para equilibrar la balanza entre la salud y la economía.

Según la secretaria de Desarrollo Económico, Carolina Durán, son las mipymes las que más se ven amenazadas por el coletazo económico de la pandemia. Algo que las caracteriza es que no cuentan con caja suficiente para mantenerse inoperantes por largos períodos, como las cuarentenas que ha tenido Bogotá, las cuales, si bien han mitigado la propagación del virus, no han sido suficientes para sacar a la ciudad del estado de alerta.

Como referente están las cuarentenas por localidades del año pasado, en las que Fenalco Bogotá-Cundinamarca evidenció una disminución de más del 50 % en las ventas de casi la mitad de las empresas, principalmente en las que no son parte del grupo de las “esenciales”, ya que solo el 6 %, que son las que comercializan productos de primera necesidad, no registraron disminución. Su más reciente estimación indica que en 2020 cerraron el 30 % de los comercios por la emergencia.

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Esta situación ha generado la crítica de diversos gremios contra las medidas adoptadas por el Distrito. En parte, porque creen que la administración se ha concentrado en los cierres como estrategia para intentar mantener a raya la propagación del virus, cuando fomentar la cultura ciudadana en materia de bioseguridad sería lo más acertado. Incluso, la semana pasada se movilizaron algunas agremiaciones bajo la premisa de que la alcaldesa había improvisado con las últimas restricciones, pues el anuncio de nuevas cuarentenas y “toques de quiebra” (como llaman a los toques de queda) se hicieron “de un día para otro”.

Lo cierto es que el Distrito no la tiene fácil, pues debe decidir en pro de la salud de los bogotanos, pero también en mitigar la cantidad de empresas que se declaran en quiebra. A la administración hay que abonarle los esfuerzos que ha hecho para fomentar la reactivación, con el programa Bogotá a Cielo a Abierto, los planes para que las mipymes tuvieran acceso a créditos y el apoyo en su proceso de transformación digital e-commerce. No obstante, si bien en 2021 se seguirá trabajando en esa línea, ahora con la creación de una mesa de diálogo con los gremios para tomar decisiones menos reactivas y más preventivas, la crisis persiste.

Panorama en América Latina

¿Pero qué está pasando en las otras capitales en Latinoamérica? La respuesta: el escenario es similar. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), por ejemplo, se mantienen las restricciones de aforo (no más de 10 personas) y de horarios (los restaurantes deben cerrar a la 1:00 a.m.), en la Provincia de Buenos Aires hay toque de queda de 1:00 a.m. a 6:00 a.m., además, se han suspendido las actividades comerciales (no esenciales), artísticas, sociales y recreativas.

Allí, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas cayeron un 24,1 % en 2020. Las esperanzas para 2021 no son del todo prometedoras, puesto que solo el 17,1 % de los comerciantes creen que el sector mejorará este año. No obstante, la pandemia ha hecho que se adopten medidas para mejorar la actividad en las empresas, como lo fue la reglamentación (parcial) de la Ley del Teletrabajo, subsidios del 25 % a las tasas de interés de los préstamos a las pymes y 0 % intereses para las turísticas y artísticas.

Por su parte, en Chile, se implementa el Plan Paso a Paso, mediante el cual se definen una serie de cuarentenas sectorizadas. Es así como, desde el 23 de enero, 14 comunas pasaron al confinamiento estricto. Allí son más celosos con la prohibición de productos no esenciales, ya que sus góndolas en los centros comerciales han sido restringidas o vaciadas. La Cámara de Comercio de Santiago (CCS) ha dicho que esto es negativo, pues afecta al comercio electrónico y genera una sensación psicológica de desabastecimiento. Además, propone que se debata la esencialidad, pues las necesidades de cada familia son diferentes y el reemplazo o reparación de un electrodoméstico descompuesto podría ser indispensable. Sin embargo, hay que decir que las ayudas estatales y el retiro del 10 % de los fondos de los trabajadores ayudaron para que en 2020 las ventas cayeran solo el 1,5 %.

En México no hay restricciones a la movilidad, pero sí una semaforización epidemiológica que tiene a la CDMX en rojo. Esto implica solo el funcionamiento de actividades esenciales, como el abasto de alimentos, las misceláneas, las veterinarias y los servicios de mantenimiento. Allí la Confederación Patronal de la República Mexicana ha propuesto acelerar los procesos de devolución del IVA y que el pago de servicios públicos (agua y luz) pueda ser diferido. Para mitigar la pérdida de empleos (que en 2020 significó casi 649.000) propusieron que el gobierno, empleador y empleado hagan aportes temporales, que se otorgue un salario mínimo de hasta por seis meses a quienes quedaron desempleados y que se dé una bonificación a las empresas que contraten personal.

En Brasil cada estado tiene sus medidas. En São Paulo, que también está en alerta roja, solo se permite el comercio esencial y hay toque de queda desde las 8:00 p.m. Según la Confederación Nacional de Comercios de Bienes, Servicios y Turismo (CNC), en el primer semestre de 2020 cerraron 135.000 empresas, lo que acabó con 114.359 empleos formales. Las previsiones para 2021 son optimistas, pues calculan que el comercio minorista crecerá 3,9 %, mientras que la industria automotriz y materiales para la construcción lo harán 5,2 %.

El panorama de las mipymes en América Latina muestra que la pandemia las tiene contra las cuerdas. Las ayudas del gobierno se han vuelto vitales para mantener el tejido empresarial a flote, por lo menos en lo que pasa el segundo pico de la pandemia y comienza el suministro masivo de las vacunas.

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