El contrato es por $4,8 billones

La puja histórica por la recolección de basuras en Bogotá

En menos de 20 años Bogotá ha cambiado en dos ocasiones el esquema de aseo en la ciudad. Con el nuevo modelo, que prevé dividir la ciudad en cinco zonas, se tiene previsto dirimir la controversia por los próximos ocho años.

Andrés Torres - El Espectador

Con la adjudicación de la licitación de aseo en Bogotá, por $4,8 billones, la recolección de basuras cambiará para dividir la ciudad en cinco Áreas de Servicio Exclusivo (ASE), las cuales serán operadas por diferentes empresas. Este modelo tiene previsto devolverles el negocio a los privados y dirimir, por los próximos ocho años, una puja cargada de controversias.

Tradicionalmente, en la ciudad el servicio de aseo era prestado por empresas privadas que podían recoger la basura en cualquier parte, bajo un esquema de libre competencia. Desde 2002, la capital se dividió en seis zonas que quedaron a cargo de Atesa, Lime, Ciudad Limpia y Aseo Capital, las cuales obtuvieron la concesión por siete años, pero, debido a inconvenientes con la licitación propuesta durante la administración de Samuel Moreno, el contrato terminó prorrogándose hasta septiembre de 2012, aunque la crisis llegó en diciembre de ese año.

Luego de denunciar que detrás del esquema de aseo estaban mafias, el entonces alcalde Gustavo Petro quiso cambiar el modelo e implementar el programa de Basura Cero, con el que pretendía incluir a los recicladores y que el servicio fuera prestado directamente por el Distrito. Sin embargo, la idea derivó en una crisis de basura los días 18, 19 y 20 de diciembre de 2012 y una improvisada compra y alquiler de camiones compactadores por la recién creada empresa pública Aguas de Bogotá, que se encargaría de recoger los residuos, bajo la tutela de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB).

El Distrito tuvo que subcontratar por cuatro meses de nuevo a los cuatro privados y posteriormente le tocó ceder. De esta forma, el Acueducto se quedó con la administración del 63,15 % del servicio de aseo en la ciudad, mientras que el restante quedó en manos de Lime (10,53 %), Ciudad Limpia, (10,53 %) y Aseo Capital (15,89 %).

La crisis de las basuras trajo consigo la posterior destitución del alcalde (luego fue restituido a su cargo por el Tribunal Superior de Bogotá)y la necesidad de volver a licitar el servicio de aseo en la ciudad, ya que el modelo de recolección pública que implementó Petro era transitorio y el Distrito, según la ley, debía velar por la libre competencia. El burgomaestre postergó la apertura de la licitación hasta el final y se enfocó en la remuneración de los recicladores, quienes por una orden de la Corte Constitucional debían estar dentro del esquema de aseo.

El nuevo esquema

A su llegada al Palacio Liévano, Enrique Peñalosa propuso cambiar el modelo y volver a las zonas de recolección, esta vez a cinco Áreas de Servicio Exclusivo (ASE), en las que se incluirían las zonas rurales y otros servicios con los que no se contaba antes, como la recolección de pendones, limpieza y pintura de postes, paredes, puentes y estructuras, y corte del césped.

El esquema no fue bien visto por los recicladores, quienes alegaron que no fueron incluidos en la iniciativa, así como por contradictores que aseguran que la nueva licitación representa un detrimento al patrimonio, al considerar que el Distrito ya no tendría el control del 56 % del mercado y todo quedaría en manos de privados.

Pero quizá las críticas más fuertes aparecieron en los últimos meses, durante el desarrollo la licitación. Primero, el Concejo le pidió a la Uaesp suspender el proceso por presuntas irregularidades en la forma como estaba prevista la ejecución del contrato. Luego la Procuraduría General manifestó que de darse continuidad a la licitación, se volvería al mismo modelo de recolección de basuras de los últimos años. Finalmente, la Personería Distrital pidió suspender el proceso, ante, según ellos, la falta de exigencias técnicas, una serie de privilegios para los operadores, en detrimento de los recicladores, y la alta calificación que se le daba al proponente que más aportes voluntarios ofreciera para las obligaciones de hacer, que son recursos para realizar actividades diferentes al aseo, como acciones afirmativas a favor de la población recicladora y pintura de zonas públicas objeto de limpieza.

El Distrito suspendió, el pasado 15 de diciembre, por tres días la licitación para dar respuesta a las críticas de la Personería. Posteriormente continuó el proceso en el que participaron 18 oferentes. Al final los ganadores fueron Promoambiental Distrito S. A. ESP, que ha operado en Cali y Cartagena y se quedó con la Zona 1; Limpieza Metropolitana S. A. (Lime), que desde 1988 ha participado en la recolección de basuras de Bogotá, estará a cargo de la Zona 2 (ver infografía), la más grande y la única por la que ofertó. La tercer área está en manos de Ciudad Limpia de Bogotá ESP, que al igual que Lime lleva 30 años dentro del proceso.

Bogotá Limpia tiene la Zona 4. Esta empresa forma parte de la firma Hidalgo e Hidalgo, que es investigada en Panamá por irregularidades en el contrato del proyecto del Valle de Tonosí. Además estaría detrás de una obra vial entre Santander de Quilichao y Popayán que presenta un retraso de dos años.

Finalmente, la última zona la ganó Promesa de Sociedad Futura Área Limpia S. A. ESP, integrada por Sinergias Ecológicas que ha operado en México y España.

A pesar de que dentro del millonario contrato de aseo quedaron Lime y Ciudad Limpia, por fuera de la licitación figuran Aseo Capital y Atesa, los otros dos pesos pesados de las basuras en Bogotá a cargo de los empresarios Alberto Ríos y William Vélez.

A partir del 12 de febrero los cinco nuevos operadores tendrán seis meses para poner en funcionamiento sus vehículos, que deberán estar identificados con el color de su ASE. Por ahora queda esperar la transición, especialmente de los trabajadores de la empresa Aguas de Bogotá, que el alcalde Peñalosa se comprometió a reubicar y la forma como se integrarán a los recicladores dentro del nuevo esquema.