La meta: frenar propagación del coronavirus en Cundinamarca

La sabana, un muro de contención

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Acogiéndose a la emergencia decretada por el Gobierno y las medidas que se tomaron en Bogotá, la Gobernación activó planes de contingencia en salud, promoverá las recomendaciones de autocuidado e implementará el teletrabajo. El llamado ahora es para que actúen los alcaldes de municipios aledaños.

La Gobernación de Cundinamarca se “subió al bus” de la prevención y ayer declaró también la alerta amarilla, acogiéndose a la emergencia sanitaria decretada por el Gobierno y a las medidas que implementó Bogotá. Si bien aún no se han confirmado casos de contagio en el departamento, la idea es crear a tiempo un cerco epidemiológico, que involucre inicialmente los municipios de la sabana, para contener la propagación de los casos registrados en la capital.

Y para cumplir dicho objetivo dio a conocer los lineamientos y el plan de acción en su jurisdicción, el cual estuvo acompañado de un mensaje a los alcaldes de los 116 municipios, para que también tomen las medidas preventivas necesarias para mantener la región libre del coronavirus o, al menos, tener la capacidad de reaccionar a tiempo.

El llamado de urgencia, en especial para los municipios aledaños a Bogotá, tiene una razón. Actualmente hay 15 personas en observación, de las cuales nueve se encuentran en municipios de la sabana, por lo que el gobernador Nicolás García ha dejado claro que ahora la prioridad es evitar el avance del virus, dado que en Bogotá se han reportado tres de los nueve casos que hay en el país.

La primera medida que se tomó fue cancelar las 20 ferias y fiestas que se realizarían en los próximos días o eventos como el Estéreo Picnic, que congrega alrededor de 100.000 personas, y el Jamming Festival, en el que esperaban 45.000 asistentes. “Hemos adoptado estas medidas en línea con lo establecido por el Gobierno Nacional y la OMS”, dijo García.

Asimismo, se acogieron algunas medidas adoptadas por Bogotá, como las de promover el autocuidado, que consiste en lavarse las manos cada tres horas; evitar el contacto físico o saludar de mano, beso o abrazo; no prestar celulares, lápices y otros elementos de trabajo; desinfectar frecuentemente las áreas de trabajo y, en caso de presentar alguno de los síntomas, evitar al máximo salir de la casa.

En cuanto al esquema de salud, se activaron los planes de emergencia y contingencia de los municipios, y se habilitó la línea 123, como canal de información, para la población. Por su parte, se trabaja para que Convida, el principal asegurador de la región, llegue a las comunidades rurales más dispersas con el fin de garantizar el servicio a los adultos mayores, dado que es la población más vulnerable.

Sumado a esto, la Unidad de Gestión del Riesgo departamental promoverá en los municipios la creación de consejos municipales para garantizar la articulación con la Gobernación y el Centro Regulador de Urgencias, y la realización de un inventario tanto de los recursos técnicos, económicos y humanos, como de las condiciones de las instituciones médicas y sus insumos.

En cuanto a las acciones de la Gobernación, se promoverá la atención por canales virtuales a las autoridades municipales y al público en general. De hecho, las reuniones con los alcaldes, que regularmente se hacen los martes, ahora serán por teleconferencia. Si bien se dejan claras las acciones departamentales, estará en manos de cada municipio establecer sus propios protocolos, tanto para el sector público como el privado, para desacelerar la curva de contagio y evitar una posible saturación en el esquema de salud.

Hoy se espera la instalación del Puesto de Mando Unificado, (PMU) y la Sala de Crisis para hacer el seguimiento de la línea 123 y realizar el primer monitoreo sobre el que se evaluarán las acciones de contención que se tomen en cada población. Con esto solo queda esperar que los municipios, especialmente los de la sabana, acojan medidas similares a las que ya se dictaron en Bogotá.

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