La urgencia por el cupo de endeudamiento en Bogotá

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Su aprobación en la plenaria del Concejo será clave para que el Distrito lleve a cabo todo su plan de reactivación económica y, por consiguiente, ajustar el proyecto de presupuesto de 2021, que deben radicar en los próximos días. Corredor de la séptima, entre lo más cuestionado por la oposición.

Un presunto vicio de forma obligó a la plenaria del Concejo de Bogotá a revocar las votaciones y a reprogramar el debate para definir el futuro del cupo de endeudamiento (por $10,79 billones), que presentó el Distrito como parte de su plan para reactivar la economía de la ciudad. El tema es clave, pues de esta iniciativa depende en gran parte la estructuración del presupuesto del próximo año, que se debe radicar en los próximos días ante el cabildo.

¿Pero qué sucedió? Resulta que las ponencias unificadas y aprobadas en la Comisión de Hacienda del Concejo, que presentaron las concejales María Fernanda Rojas (Alianza Verde) y Marisol Gómez (Bogotá para la gente), así como la de Sara Castellanos (Liberal), las radicaron el 21 y 22 de octubre para debate en plenaria. Sin embargo, el reglamento dice que la discusión con el pleno del cabildo debe comenzar dos días después de surtido este trámite. La duda que surgió fue de si se trataban de días calendario o días hábiles, pues de ser hábiles (los que se conocen como días laborales), la plenaria debía haber comenzado la discusión hoy y no el domingo, como ocurrió.

La situación llevó a desechar lo que se había avanzado el fin de semana, tiempo en el que los concejales no solo alcanzaron a conocer las ponencias y a escuchar al Distrito, sino que la plenaria pudo votar para cerrar la deliberación y unificar las ponencias. Ayer, tras una discusión de cuatro horas, finalmente revocaron lo actuado para darle seguridad al trámite, lo que los obliga a comenzar de cero la discusión, que deberá resolverse antes del sábado, día en el que terminan las sesiones extraordinarias y el plazo para tomar una decisión.

Aunque parece un tema menor, el asunto obliga a pisar el acelerador, pues el cupo de endeudamiento será pieza clave no solo para definir el presupuesto del próximo año, sino de toda la estrategia para reactivar la economía de la ciudad, tras el cierre de al menos el 30 % del comercio formal, una tasa de desempleo que supera el 20 % y la reducción en $1 billón del recaudo tributario, de acuerdo con lo proyectado. La mayoría del Concejo ya había aprobado el “Plan Marshall”, primera pieza del paquete y el cual otorgará beneficios tributarios a unos sectores y aumentará el recaudo en otros. En el caso del cupo se espera lo mismo, pues el Distrito tiene de su lado a un gran número de concejales.

En la oposición está Cambio Radical y el Centro Democrático, que en su mayoría han mostrado rechazo por el endeudamiento que tendrá la ciudad. “Después de 2023, al finalizar este período, ocho de cada diez pesos de los bogotanos se tendrán que destinar para pagar la deuda”, indicó Rolando González (Cambio Radical).

En medio del debate lo más controvertido han sido los recursos que se esperan destinar para el corredor verde que se propuso en cambio de una nueva troncal de Transmilenio por la séptima. “Es la deuda más alta que se da en medio de una crisis económica y hay mucha incertidumbre sobre qué terminaremos pagando los bogotanos, con más impuesto y durante 20 años. Es irresponsable aprobar recursos para obras que no tienen viabilidad técnica, como lo es el corredor de la carrera séptima”, dijo la cabildante Carolina Arbeláez.

Ante estos cuestionamientos y el pronunciamiento del Distrito, que manifestó que pronto iniciarán los estudios de dicha obra, durante el debate en la Comisión de Hacienda se incluyó en una de las modificaciones a las ponencias un artículo que obliga a la administración de Claudia López a presentar ante el Concejo un informe semestral que explique el uso que se le ha dado al cupo de endeudamiento. Además, se especificó que la ejecución de estos recursos se hará de acuerdo con la evolución en el recaudo de impuestos en la ciudad, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), los indicadores de sostenibilidad de la deuda y la capacidad de pago de Bogotá en los próximos dos años.

Asimismo, obligan al Distrito a implementar un plan austero y a asumir créditos con las organizaciones que brinden las mejores tasas de interés, así como priorizar la generación de empleo, créditos y cupos en educación superior a jóvenes y mujeres. De la propuesta inicial se retiraron proyectos como, por ejemplo, la construcción de un monumento al proceso de paz con el M-19, para el que se iban a destinar $5.000 millones.

Para el analista Aurelio Suárez, el incidente de ayer en el Concejo no fue más que un error subsanable, pues se espera que al menos 37 de los 45 cabildantes aprueben el nuevo cupo de endeudamiento y restan al menos cinco días para ello. “Lo importante que hay que mirar es cómo se va a dar la modificación del marco fiscal a mediano plazo, porque es muy probable que demuestre déficit por un largo tiempo, así que habrá que ver cómo afectará la economía de las próximas alcaldías”.

Por lo pronto, la plenaria del Concejo tendrá que volver a comenzar el trámite del cupo de endeudamiento en el segundo debate, lo cual se espera se surta en uno o dos días. Aunque hay una petición de Sara Castellanos, de reducir el cupo de endeudamiento de $10,79 a $8,2 billones, todo apunta a que la propuesta de la concejal liberal no prosperará. Una vez se supere el asunto con el proyecto, el siguiente paso será el debate del presupuesto del próximo año, en el que deben quedar consignadas toda la estrategia y las prioridades del Distrito, que deben apuntar a hacer de la reactivación de la ciudad una realidad.

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