Dice Claudia Adriazola

“La velocidad de Bogotá no está alineada con el uso de las calles”

La directora directora de salud y seguridad vial del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus silgas en inglés) vino a Bogotá a apoyar las estrategias del Distrito para disminuir las muertes por siniestros viales. Destaca el trabajo que hace la ciudad, aunque considera urgente adaptar la infraestructura.

Claudia Adriazola, directora de salud y seguridad vial del Instituto de Recursos Mundiales.Cortesía

Bogotá es una de las diez ciudades seleccionadas por la Iniciativa Bloomberg para la Seguridad Vial Global, que busca disminuir las muertes en accidentes de tránsito. En este sentido, ha recibido el apoyo de expertos de diferentes organizaciones aliadas, entre ellas el Instituto de Recursos Mundiales (World Resources Institute, WRI). Una de ellos es Claudia Adriazola, directora de salud y seguridad vial del WRI, quien visitó la capital para acompañar la implementación de medidas de tráfico calmado, por ejemplo, reductores, en ciertos puntos de la ciudad, como Quinta Camacho. (Lea: Motociclistas y peatones, principales víctimas de accidentes viales en Bogotá)

Para Adriazola, la capital ha mostrado ser responsable con la meta de disminuir los índices y respetuosa de la implementación de la estrategia internacional Visión Cero, que tiene como máxima reprochar las muertes en las vías. Destaca que sea una ciudad sostenible, pues el 85 % de las personas se movilizan en transporte público, bicicleta o a pie, pero cree que es necesario disminuir la velocidad en zonas residenciales y en horarios nocturnos.

¿Por qué eligieron a Bogotá para ayudarla a mejorar su seguridad vial?

Bogotá es una de las diez ciudades que han sido seleccionadas por la iniciativa Bloomberg porque ha demostrado interés en salvar las vidas que se están perdiendo en siniestros viales. Ha mostrado liderazgo en acciones concretas por el respeto de la vida, como mejoras de infraestructura, por medio de medidas de tráfico calmado, por ejemplo.

¿Cómo está Bogotá en seguridad vial?

En la ciudad hay casi 600 muertes en la vía. En 2016, 28 niños murieron en siniestros viales y 85 más fueron hospitalizados. Se estima que siete de cada diez niños fallecidos iban caminando o en bicicleta. Es una realidad que debemos enfrentar con estas intervenciones en la infraestructura. El 85 % de los viajes aquí se hacen caminando, tomando el bus o en bicicleta, pero la velocidad no está alineada con el uso que la gente les da a las calles. Una ciudad que tiene tantos peatones y ciclistas no puede tener velocidades de 60 u 80 km/h, porque el resultado serán muertes. (Lea: Disminuye el exceso de velocidad en Bogotá)

¿Cómo va la implementación de la estrategia de Visión Cero en Bogotá?

Ha sido aceptada con mucha seriedad y respeto. El decir que ninguna vida se puede perder en esta ciudad porque la gente se tiene que mover es una afirmación que va a ayudar a la ciudad a conseguir objetivos ambiciosos en términos de seguridad vial. Bogotá tiene muy claro cuáles son los datos y los problemas en seguridad vial. Lo que está haciendo es priorizar dónde se puede mejorar para que se salven vidas. Uno de los temas fundamentales en los que la ciudad está trabajando es que la velocidad coincida con el tipo de uso de las calles.

¿Por qué se habla de exceso de velocidad si Bogotá tiene alta congestión vehicular? ¿Cuándo ocurren lo siniestros?

La velocidad promedio de la ciudad es de 20 km/h. Esta cifra no está muy alejada de otras ciudades en el mundo, como Nueva York o Bangkok. Los problemas de seguridad vial, por supuesto, no se dan en el momento del trancón. Es justamente cuando la infraestructura está libre, es decir, muy temprano, tipo 4:00 o 5:00 a.m., o en la noche, a las 11:00 p.m. Las vías que presentan mayores problemas son las vías arterias, en particular la avenida Boyacá, donde cada año 60 personas pierden la vida. (Lea: La seguridad vial, un asunto que también se piensa desde la academia)

¿Qué hacer? Usted mencionó las medidas de tráfico calmado.

Las medidas para calmar tráfico o pacificar el tránsito son una de las estrategias que se usan en las ciudades para controlar el exceso de velocidad en puntos específicos de las vías donde hay riesgos por este factor. No sólo sirven para salvar vidas, sino también para crear ambientes que son mucho más agradables para vivir. Por ejemplo, en el parque de Quinta Camacho se instalaron medidas de tráfico calmado. Aquí seguramente vendrán niños. Ellos no tienen el mismo juicio que los adultos y si quisieran cruzar la calle y hay una curvatura que permite una velocidad alta, podemos tener una víctima fatal. Con los reductores y la señalización, el tráfico fluye de una buena manera. Parece que el parque se hubiera ampliado con las medidas de tráfico. El objetivo es hacer un balance para que convivan los vehículos, los peatones y ciclistas.