ENTREGA VI #UNAÑODESPUÉSDELBRONX

Las condenas no reflejan el terror que se vivió en el Bronx

A pesar de los horrores, de las personas detenidas en los últimos años señaladas de pertenecer a las estructuras criminales, sólo dos tienen condenas ejemplares. Quienes fueron señalados como capos no responden por los delitos en la L.

Desde la toma del Bronx, personal del CTI ha exhumado cuatro cuerpos, que estaban sepultados en varias viviendas del sector.
Leyenda / creditoCortesía CTI

Mosco, Homero y Rigo siempre estuvieron en los relatos de terror del Bronx. Mencionarlos infundía miedo y cada habitante de calle que vivió en este infierno los reconoce como los amos y señores de este imperio criminal donde el tráfico de drogas era un delito menor. Explotación sexual infantil, homicidios, torturas, secuestros y hasta desapariciones forzadas hacían parte de la larga lista de horrores.

A pesar de esto y de las capturas que hizo la Policía en los últimos años, al revisar los expedientes de quienes hacían parte del organigrama criminal hay una sorpresa: la mayoría están libres o en prisión domiciliaria. Además, sus condenas no reflejan la gravedad de los delitos cometidos en las entrañas del Bronx. (LEA: Arquitectura criminal del Bronx: Torturaban hasta en edificios del Distrito)

Los que pagan las penas más altas son Juan Pablo Bermúdez, condenado a 34 años por matar en 2012 al policía Yeison Mahecha Fierro, y Wilson Ovalle Osorio, condenado a 31 años por un homicidio que cometió en 1998.

El panorama es diferente para los que fueron señalados en algún momento como capos. A pesar de que las autoridades los llevaron ante los jueces, paradójicamente ninguno fue condenado por los horrores que ocurrieron en esa zona de despeje ubicada a cuadras de la Presidencia de la República. Lo mismo ocurre con varios de los señalados de pertenecer a las estructuras del Bronx. (LEA: Así fueron los dos meses que vivió un policía infiltrado en el Bronx)

La historia de los ganchos

Tres cuadras fueron espacio suficiente para la consolidación de seis estructuras criminales. Históricamente, los ganchos Mosco, Homero y Manguera (de Rigo) lo controlaban todo. A su sombra crecieron los ganchos Morado, Nacional y América, que pagaban por un espacio. Todos los grupos tenían estructuras definidas: jefe, administradores de territorio y de línea de droga, jefe militar, contador, taquillero, patinador y campanero. En las estructuras, los sayayines, que eran el anillo de seguridad interno, ganaron fama por su crueldad. A pesar de la violencia de cada organización, entre ellas lograron cierta convivencia. 

Sin embargo, no siempre fue así. Rigoberto Arias Castrillón, alias Rigo, quien hizo carrera militar en las Auc, bajo el mando de Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, conformó en el Eje Cafetero la banda La Cordillera. Sus deseos de extender su dominio hasta Bogotá lo llevaron a crear la banda los Rolos y en 2008 llegó al Bronx, dispuesto a conquistarlo a sangre y fuego.

Allí impuso el modelo de los sayayines, hombres armados, con sistemas de comunicaciones y una gran red de campaneros. Según las autoridades, su incursión fue tan sangrienta que los jefes de los tres ganchos se sentaron a negociar. Así se consolidó la tríada de grandes estructuras que, hasta el operativo del año pasado, y pese a las capturas de sus supuestos líderes, dominó el Bronx.

Capturas

Desde ese pacto, delinquieron en cierta armonía. Pero en 2012 empezaron los golpes de las autoridades. Ese año, en Venezuela atraparon a Rigo, señalado como jefe del gancho Manguera; en Bogotá, a César González, supuesto jefe del gancho Homero, y en Ecuador, a Óscar Alcántara, supuesto jefe del gancho Mosco. (LEA: Alias 'Mosco': asesino sí, pero no le probaron que fuera jefe del Bronx)

Mientras al primero lo condenaron a ocho años por concierto para delinquir, los otros dos fueron absueltos, ya que la Fiscalía no les pudo probar en juicio ningún delito asociado con el Bronx.

En el caso de Homero, lo siguen investigando, pero no se conoce condena en su contra. Y en cuanto a Alcántara, purga en su domicilio una condena por asesinar en 1997 a Luis Obregón, alias Caleño, señalado por la Policía de haber sido capo en el Cartucho.

Ese mismo año hubo cerca de 30 capturas más. La mayoría llegaron a acuerdos con la Fiscalía y obtuvieron condenas de entre cuatro y nueve años. Muchos ya están en libertad condicional o tramitando el beneficio.

Las grandes capturas que se anunciaron en el operativo del año pasado fueron las de Teodilio Arango, alias Teo, y Rónald Stid Rodríguez Pacanchique, el Flaco, supuestos jefes de finanzas y de sicarios, respectivamente, del gancho Mosco. Mientras Teo paga siete años de prisión por tráfico de armas, el Flaco está en juicio por secuestrar y torturar a dos agentes del CTI en mayo de 2015. (LEA: A la ruleta rusa obligaron a jugar a agentes del CTI secuestrados en el Bronx)

Según la reconstrucción de los hechos, Rodríguez Pacanchique, vestido de payaso, secuestró a los detectives y los llevó a una casa conocida como Amarillo (propiedad del Distrito). Allí les mostró un revólver y les dijo que iban a jugar a la ruleta rusa. Los torturó por cuatro horas y antes de dejarlos ir los asfixió con cables, los intimidó con un machete y los amenazó: “Los vamos a picar y a meter en costales”.

A estos nombres se suma una decena más, integrantes rasos o medios que hoy no pagan condenas superiores a los nueve años. Aunque las autoridades señalan que siguen luchando y dando golpes a las estructuras que operaron en el Bronx, aún falta llevar ante la justicia a muchos, para que respondan por los delitos que ocurrieron en ese imperio criminal.

 

@alexmarin55 

@Judamoba

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