Debate sobre su situación financiera

Las cuentas de Capital Salud

Aunque el Distrito dice que la EPS tuvo ganancias el año pasado por casi $41.000 millones y resalta el proceso de recuperación de la EPS, un informe de revisoría fiscal y un memorando interno de la entidad muestran la otra parte de la realidad.

Capital Salud seguirá intervenida por la Supersalud hasta febrero de 2019. / Archivo-El Espectador

“En 2017 la EPS Capital Salud redujo las quejas y tutelas, y por primera vez, desde su creación, dio utilidades por $41.000 millones, que se destinarán a pagar sus deudas. En 2015 dio pérdidas por $380 mil millones. Con voluntad política, hasta lo que parecía imposible se puede”. La afirmación la hizo el secretario de Salud, Luis Gonzalo Morales, el pasado 23 de febrero y su mensaje fue replicado por el alcalde para mostrar su gestión al frente de la entidad.

Sin embargo, hoy hay un debate alrededor de este resultado. El concejal opositor Manuel Sarmiento (Polo Democrático) hizo público un dictamen que elaboró la firma auditora SAC Consulting, encargada desde 2016 de evaluar los estados financieros de la EPS, cuando la Superintendencia de Salud (tras someter a vigilancia a la entidad) la delegó como “Contralora para la medida de vigilancia”.

Independiente de que el Distrito insista en que los usuarios cada vez se quejan menos del servicio y que los esfuerzos se han concentrado en recuperar una empresa que recibieron en quiebra, el informe firmado por Never Enrique Mejía Matute, representante de la firma auditora, revela que faltan cosas por corregir y que, al 31 de diciembre de 2017, si bien la empresa dio utilidades por $24.000 millones (no los $41.000 que dijo el secretario), la situación económica de la empresa seguía siendo crítica.

El oficio, con fecha del 8 de marzo, se lo envió SAC Consulting a Claudia Constanza Rivero, gerente general de la EPS. De entrada, contiene un llamado de atención, al encontrar que, a pesar de haber tenido que cambiar el sistema contable el año pasado para aplicar estándares internacionales, seguían con un software viejo. “Como hecho relevante, los reportes de información financiera dirigidos a los entes de control son realizados de forma manual, a través de homologación de cuentas contables en Excel”.

Y agrega: “Se observan partidas pendientes de una debida depuración, lo que refleja debilidades en el proceso contable de la entidad, tal es el caso que al cierre del ejercicio 2017 no están depuradas las cuentas como lo determinó la Supersalud. Además, la entidad carece de políticas contables documentadas y aprobadas por el organismo competente. La falta de debida depuración de los estados financieros deja ver el incumplimiento de lo señalado en la ley”.

El informe habla, además, de incumplimientos del capital mínimo requerido y en el patrimonio técnico. De igual forma, menciona las dificultades en rubros como cuentas por cobrar, la capitalización de la entidad y la falta de conciliación en las cifras de varios ítems del balance (como dinero en bancos). Menciona los riesgos en los que están algunos activos de la EPS y en el registro de pasivos, así como de ingresos operacionales y no operacionales. Por esta razón, rechazó los estados financieros, al no “presentar en todos los aspectos la situación de Capital Salud”.

La firma auditora advirtió que la entidad continúa altamente comprometida, pues “presenta un índice de liquidez deficitario, un endeudamiento de 307 % y un capital negativo de $470 mil millones, lo que refleja que la EPS presenta una situación financiera, que podría repercutir en el debido aseguramiento de la población afiliada”.

Y concluyó: “A 31 de diciembre la EPS sigue en causal de liquidación. Sin embargo, se evidencia la propuesta de capitalización para enervar el defecto patrimonial. La viabilidad económica de la entidad sigue siendo incierta y requiere decisiones que corrijan la situación. Pese a la capitalización aprobada por la asamblea en 2016 y 2017, los recursos siguen siendo insuficientes, dadas las necesidades de recursos que mitiguen la situación”.

La respuesta de Capital Salud

La EPS le salió al paso a la crítica del concejal Sarmiento y de entrada señalan que sus afirmaciones no corresponden a la realidad. Explican que los resultados de la entidad en 2017, tal como lo exige la ley, fueron suscritos por el representante legal, el contador y el revisor fiscal designado por la Supersalud, los cuales reflejan la realidad de los resultados de la entidad.

Aunque ratifican que la EPS generó pérdidas acumuladas por $579.800 millones entre 2011 y 2016, dicen que en 2017 presentó una utilidad de $41.817 millones, bajo las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), que se comenzó a aplicar en 2017. “Estos recursos, así como otras recuperaciones de capital, tienen un efecto en el patrimonio, generando una disminución de la pérdida acumulada por $44.128 millones y una utilidad del ejercicio por $24.853 millones”.

“Se considera irresponsable difundir información no oficial que no corresponde a la realidad sobre la situación y la viabilidad de la entidad, generando incertidumbre en más de un millón de afiliados y en 1.550 prestadores de servicios de salud. Capital Salud no se pronunciará sobre memorandos internos que forman parte de actuaciones disciplinarias y que son reservadas”.

Y concluye: “Esta administración ratifica su compromiso con el rescate administrativo y financiero de la EPS-S Capital Salud, que garantiza la atención en salud a más de un millón de personas vulnerables en la ciudad. Prueba de ello son los cerca de $225 mil millones que han sido previstos a la fecha para su capitalización”.

Lo que falta por corregir

El 28 de febrero de este año, la Superintendencia de Salud autorizó, por tercera vez, prorrogar la intervención a Capital Salud, que comenzó el 22 de octubre de 2015. Tras evaluar las condiciones de la prórroga, la Supersalud concluyó que Capital no ha solventado las causas que dieron origen a la medida, ni cuenta con la suficiente solvencia financiera, pues su liquidez es negativa y la deuda demasiado alta.

En cuanto a la cobertura, la Supersalud dice que hay mayor riesgo de deterioro en los servicios de hematología, radioterapia e inmunología, así como hay incumplimiento en los indicadores de efectividad en mortalidad materna, cobertura de crecimiento y desarrollo en menores de cinco años, mientras que presenta deficiencias en el programa de detención específica y temprana.

Aunque la Secretaría de Salud reportó una disminución del 9 % en las quejas y reclamos de la entidad, la Superintendencia señala que, a diciembre de 2017, ocupaba el segundo lugar dentro del escalafón de las entidades que más reciben este tipo de solicitudes, siendo la restricción a la prestación del servicio (74,6 % de los casos) la queja más recurrente. A esto se le suma el alto número de tutelas en contra de la EPS (2.726 durante 2017) y los seis embargos reportados, en medio de procesos que cursan en su contra.