Las dificultades a las que se enfrenta Medicina Legal por obras en la sede principal

Mientras se realizan los trabajos de adecuación en la Av. Caracas con calle sexta, parte de las labores de necropsia se realizan en el cementerio Serafín. A pesar de las voces de protesta, el Instituto asegura que cumple con los estándares exigidos por el Distrito.

Las obras que se adelantan en la sede principal del Instituto de Medicina Legal, en la avenida Caracas con calle sexta, en el centro de Bogotá, tienen inconformes a parte de sus trabajadores. Las adecuaciones obligaron a que las labores de necropsia se estén realizando en espacios provisionales, entre ellos, el cementerio Serafín (aledaño al relleno Doña Juana), luego de llegar a un acuerdo con el Distrito.

Según el sindicato del Instituto, los trabajadores deben realizar labores de necropsia en condiciones que a su juicio son precarias. “Hace más o menos 15 días se taparon las cañerías, entonces a los compañeros les tocó hacer los trabajos de limpieza de los cuerpos con compresas y agua. No podían dejar caer el agua en la tubería y, por eso, debían escurrirlos en platones de plástico”, indicó Javier Oviedo, miembro del gremio.

Asegura que solo hay cinco mesas para realizar las labores, las cuales serían insuficientes debido a que, en promedio, permanecen en ese punto entre 25 y 30 cuerpos. “Además, a los funcionarios no se les dan los insumos, como hojas de bisturí para realizar los procedimientos. Tampoco tienen dónde lavarlos y por eso se los tienen que llevar a la casa para limpiarlos”.

Oviedo, asimismo, llama la atención que, si bien se presta el servicio de transporte desde la sede principal hasta el cementerio Serafín, a los trabajadores nos les reconocen las horas extras que les implican transportarse hasta ese punto.

Otros lugares que se adecuaron para los trabajos de necropsias son las unidades móviles: “Tenemos la queja de que están haciendo necropsias en camiones que no cuentan con las condiciones de funcionamiento. En algunos casos, quienes deben hacer el lavado de los cuerpos se enfrentan a que los caños se tapen y muchas veces se mojan los pies”, añadió.

“Hay dificultades, pero cumplimos las normas”

Para el Instituto de Medicina Legal, las inconformidades obedecen a las contingencias propias de los trabajos de adecuación en la estructura de la sede principal, construida en 1943. Carlos Eduardo Valdés, su director, señala que la edificación está siendo sometida a arreglos estructurales, debido a que desde la construcción las adecuaciones fueron superficiales.

 “Se ha querido modernizar, porque necesitamos una morgue que tenga mayor capacidad, que elimine los riesgos biológicos para nuestros funcionarios, pero que sobre todo pudiera atender la demanda de una ciudad de 10 millones de habitantes”, indica.

Para realizar las obras, explica, parte de los funcionarios que trabajan en la morgue tuvieron que trasladarse, debido a que la Bogotá no tiene un depósito de cadáveres alterno. “Gracias a la administración distrital pudimos trabajar en la morgue del cementerio Serafín, que fue sometida a unas labores de acondicionamiento, en las cuales se invirtieron más de $400 millones”.

¿Las quejas del sindicato han sido atendidas?

Las dificultades se han estado atendiendo permanentemente, no estamos incumpliendo normas sanitarias, ni normas de salud en el trabajo. Estamos siendo monitoreados de manera constante. Obviamente no son las mismas condiciones, porque se está trabajando en un área alterna.

¿A qué tipo de dificultades se enfrentan?

Se han aumentado los tiempos de entrega de los cuerpos a los familiares, de cuatro a seis horas máximo, porque pasamos de 10 mesas de trabajo a cinco y en este momento en Bogotá hay un aumento de muertes violentas. Estamos reforzando con personal, trabajando a mayor tiempo y con mayor número de personas. Por eso los tiempos se nos prolongan un poco.

¿En el cementerio Serafín cuentan con neveras para preservar los cuerpos?

Los cuerpos no se están descomponiendo. Son las mismas neveras que teníamos allá, las trasladamos y están a la espera de ser estudiados. Otra cosa es que el cuerpo llegue en estado de descomposición.

¿Los cuerpos han sido expuestos a la intemperie?

Esa es otra cosa que tengo que aclarar: en dos días hubo la necesidad de hacer labores de reparación a la cañería, porque hubo una obstrucción. Se colocaron los cadáveres en un área anexa destapada, pero no es a la intemperie, eso ocurrió porque estábamos desarrollando un arreglo de los desagües.

¿Y frente a las inconformidades de los trabajadores?

Las quejas acerca de que el personal sale muy tarde y es objeto de atracos, tengo que decirles que hemos puesto al servicio una ruta del instituto que transporta a los trabajadores desde la sede central hasta la funeraria. Hay situaciones de atraco que ocurren en todo Bogotá, eso no lo podemos controlar. Les pedimos a nuestros funcionarios que soportemos esas dificultades en aras de tener unas mejores locaciones.

Ellos dicen que no cuentan con instrumentos para trabajar…

Hay necesidades que se atienden en el día a día, como que se les agoten los bisturíes, pero se les envía nueva dotación. Muy seguramente puede pasar que, si hoy le informan al jefe de patología que no tienen bisturí, se les entregaría uno pasado mañana. Esto se puede presentar, no solo en Bogotá sino en cualquier morgue del país.

El sindicato dice que algunas necropsias se realizan en camiones…

No son camiones, son unidades móviles de necropsia, que se adquirieron para atender desastres. Esto que estamos viviendo se maneja como un desastre; las tenemos ahí como un plan B. Cuando las cinco mesas están saturadas de cadáveres, lo que hacemos es estudiar otros cuerpos en las unidades móviles que son cerradas. Les estamos haciendo mantenimiento a diario, tenemos un contrato de mantenimiento por más de $300 millones.

¿Hay represamiento de cadáveres?

Claro que sí hay represamiento. Pasamos de tener una morgue de 10 mesas a una de cinco, y aunque hayamos aumentado el personal y los turnos. En Bogotá estamos atendiendo de 18 a 26 cadáveres diarios. Si el cadáver llegó hoy a las 2:00 p.m. ya está antecedido por otros que también deben ser estudiados. Entonces les decimos a los familiares que hoy no lo hacemos, pero que se lo entregaríamos al día siguiente, a las 12:00 m.

¿Por cuánto tiempo se prolongarán las obras en la sede principal?

Vamos a durar en obra hasta diciembre de 2018. Llevamos invertidos $8.000 millones y para el año entrante pasaremos a los $9.000 millones.

¿Cómo califica las críticas que recibe?

Son dificultades apenas entendibles en una reconstrucción. La situación sería: seguimos en la morgue de hace 75 años y seguimos igual con los problemas de agua y salud o soportamos un poco la incomodidad, entiendo que hay dificultades y las vamos solucionando para tener una morgue mejor.