"Las moscas se levantan como nubes”: vecinos de Doña Juana denuncian aumento de insectos

Los habitantes de zonas aledañas al relleno sanitario denuncian un aumento significativo en la cantidad de vectores y gases. Dicen que los perciben en paredes, ventanas, suelos y hasta en su comida, y las medidas tomadas son insuficientes.

Cristian Garavito - El Espectador.

Hace poco menos de ocho días la ciudad conmemoraba 20 años de una de sus peores catástrofes sociales y ambientales: el deslizamiento de 200 mil toneladas de basura del relleno Doña Juana sobre el río Tunjuelo. Desde ese entonces, han sido varias las alertas emitidas sobre las condiciones del relleno y su impacto directo en las personas que habitan los barrios Mochuelo alto y bajo. Esta semana, la conmemoración de las dos décadas de la emergencia coincidió con un desmesurado aumento en el número de vectores (moscas) en zonas aledañas de Doña Juana, incidiendo de manera negativa en la calidad de vida de ambos barrios. (LEA: CGR, ¿operador vitalicio del relleno Doña Juana en Bogotá?)

Desde el fin de semana se registra una gran proliferación de los insectos en barrios y veredas vecinas del relleno. Según denuncian los pobladores, hay moscas en las casas, colegios, fincas y caminos, que les han impedido incluso comer pues no hay lugar en el que puedan aislarse de las moscas (Ver videos abajo). Están en ventanas, pisos, paredes. Pero la denuncia va más allá: los líderes de los Mochuelos aseguran que el pasado sábado, en la noche, una parte del relleno que acoge al día más de 6.000 toneladas de basura se agrietó, dando origen al aumento de la plaga. Al respecto, CGR, operador de Doña Juana, ya se pronunció y rechazó que se haya generado deslizamiento alguno dentro del botadero. (LEA: 20 años de una tragedia que no se supera)

“Estamos desesperados, las moscas se levantan como nubes”, cuenta Samuel Aya, líder de la comunidad, quien asegura que el único plan de choque que les han propuesto es la instalación de trampas con pegante para moscas, que el lunes se llenaron en una hora. El lunes, la denuncia puntual recayó sobre la situación en las instalaciones del colegio Mochuelo Alto, donde la situación se evidenció con una fuerte presencia de moscas en la ventana de uno de los salones. No solo la reaparición de los insectos, sino el fuerte olor, obligan a la comunidad educativa a desarrollar sus actividades con tapabocas. (LEA: El drama de vivir a 200 metros de Doña Juana)  

A los habitantes también les propuesto cambiar esos ya conocidos enormes platos amarillos que atraen las moscas, pero aseguran que no es suficiente ya que no se ha acompañado con otras acciones como fumigación, aunque también hubo promesas al respecto. Los líderes de los Mochuelos no solo están en alerta por las condiciones de salubridad de sus coterráneos. También dicen estar preocupados por los obreros y operarios del relleno, quienes serían los primeros afectados en caso de una nueva catástrofe. (LEA: Doña Juana: en las entrañas de la indiferencia)

Oscar Barón lleva 40 años viviendo en el barrio San Francisco, de Ciudad Bolívar. Es miembro de Asamblea Sur y su denuncia es más delicada: él cree que el aumento de las moscas es resultado de un mal manejo, a propósito, de las labores en el relleno. Es decir, para Barón se están llevando a cabo acciones para aumentar las moscas y que los pobladores vendan sus propiedades y se vayan a otro punto de la ciudad. (LEA: Los pecados del relleno Doña Juana)

La comunidad está cansada y ya planea nuevas protestas como la ocurrida el pasado miércoles, cuando exigieron el cierre de Doña Juana. La primera, de universitarios, está prevista para este miércoles 4 de octubre, y la segunda será protagonizada por campesinos de la localidad de Sumapaz, que marcharán el 10 de octubre en defensa de su páramo y en contra del relleno sanitario ubicado en el sur de la ciudad.