Las reglas del juego para el regreso a clases en Bogotá

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Mientras la ciudad siga en alerta roja por el aumento de contagios de COVID-19, los colegios y las universidades seguirán en la virtualidad. La prioridad del Distrito: garantizar la conectividad para todos los estudiantes.

Bogotá comenzó 2021 con el segundo pico de la pandemia, lo que obligó al Distrito, una vez más, a cambiar de planes y decretar nuevamente cuarentenas en la ciudad, afectando tanto al sector económico como a una de las metas más grandes que tiene Claudia López para este año: el regreso a clases presenciales en la capital.

El plan se ha venido preparando durante meses, pues alrededor de 589 instituciones educativas han sido habilitadas para el regreso en alternancia, entre las que se encuentran alrededor de 83 colegios públicos y 62 de educación superior, y que ahora con la alerta roja comenzarán este nuevo año con clases virtuales por la alta ocupación de unidades de cuidados intensivos (UCI), que está en el 92,3 %, y se defina en qué momento se dará el regreso gradual a la presencialidad.

En el caso de las universidades, que en su mayoría iniciarán clases entre febrero y marzo, aunque la Ley 30 les da autonomía para el desarrollo de sus actividades, las condiciones son las mismas de los colegios, lo que revive nuevamente los desafíos para garantizar el acceso tecnológico y la conectividad de los estudiantes pobres y vulnerables, con el fin de evitar el crecimiento de las brechas sociales.

Para ello, según la secretaria de Educación, Edna Bonilla, el Distrito comenzará el 25 de enero, día en que entrarán a clases los colegios distritales, a repartir las 100.000 tabletas que tienen destinadas para los estudiantes de escasos recursos que no cuentan con una herramienta tecnológica y que de acuerdo con la última encuesta multipropósito son más de 124.000.

Además, teniendo en cuenta que muchos no tienen conexión a internet, se entregarán computadores, de la marca HP, que tendrán precargadas las guías académicas. “A partir del 25 de enero, y durante cuatro meses, entregaremos los dispositivos semanalmente. En las zonas rurales es donde daremos los computadores, ya que no hay garantía de conectividad. Los que tendrán las nuevas tabletas serán 100.000 niños de los colegios más pobres de Bogotá y poblaciones focalizadas, como personas en condición de discapacidad”, explicó Bonilla.

Para complementar la entrega de las herramientas, la secretaria aseguró que a partir de la misma fecha se comenzarán a distribuir los portátiles, las tabletas y los computadores que la ciudadanía ha donado. “El año pasado hicimos préstamos, pero en este se entregarán 4.000 dispositivos que fueron donados. Por lo que aprovecho para hacer un llamado y recordar que siempre es un buen momento para donar, por nuestros niños, por nuestros estudiantes”.

En principio, las herramientas serán entregadas a los estudiantes de secundaria, que son quienes tienen mayor autonomía y manejo de la tecnología. Esta estrategia concuerda con la propuesta por Julián de Zubiría, director del Instituto Merani, quien aseguró que este es el camino para darles prioridad a los más pequeños para volver a las aulas. “Todos los colegios deben adecuarse para recibir a los niños de inicial y primaria, que son los que más necesitan la presencialidad, porque están atrás en lectura y autonomía, y porque no pueden permanecer solos en casa. Eso solo se logra si todos los jóvenes de bachillerato tienen tableta y conectividad. Faltan 124.000 por entregar. La ciudad debe asegurar esta entrega para garantizar que no se viole su derecho al estudio. Los jóvenes de bachillerato deben continuar estudiando en casa”, comentó.

Pese al esfuerzo del Distrito en este aspecto, el hecho de que las entregas empiecen justo el mismo día en el que inicie el calendario escolar, significa que al menos el 15,7 % de los estudiantes del sector público no tendrán acceso a sus clases virtuales desde el primer día, lo que hace que sea prioridad el inicio del regreso gradual una vez se tenga controlada la pandemia. Pero no será un camino fácil, pues pese a que al final de 2020 el Distrito logró varios acuerdos con los sindicatos del sector educativo, aún sigue pendiente definir el regreso de los profesores de colegios públicos, pues la Asociación Distrital de Educadores se niega a volver a la presencialidad al argumentar que no existen las garantías de bioseguridad en todos los colegios, como tampoco los de protección del personal, dado que al menos el 25 % son mayores de 60 y/o tienen comorbilidades.

Entornos seguros

Mientras la ciudad atraviesa por el segundo pico de la pandemia, la Secretaría de Educación asegura que continúa con la adecuación de las instituciones para el regreso de los alumnos y maestros. “Como Distrito, la gran apuesta está en la vacunación, reactivación económica y la reapertura de colegios. Estamos trabajando con más de 200 colegios para hacer las reparaciones y mantenimientos necesarios. Asimismo, los dotaremos con un millón de tapabocas y ya llevamos más de 31.000”, afirmó Bonilla.

Además resaltó que, más allá de los esfuerzos y protocolos, otro de los desafíos es volver a recuperar la confianza de los padres, que habían decidido enviar a sus hijos a los colegios en medio de un panorama alentador. Sin embargo, con el crecimiento de los contagios, el temor regresó y debe volver a darse un parte de tranquilidad. “Necesitamos confiar en los niños, ellos son más conscientes que los adultos frente al uso correcto del tapabocas y las normas de distanciamiento. La salud mental y la educación requieren confianza, la cual estamos tratando de ganar haciendo las cosas bien”.

Ante esto, Zubiría explicó que “los niños no extrañan sus clases, sino los juegos y diálogos con sus amigos y sus profesores. Eso es lo que más necesita un niño en este momento”, por lo que se debe seguir trabajando por volver a la presencialidad.

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