Transmilenio y empresarios tienen nuevos compromisos

Las últimas cartas para rescatar el SITP

Los operadores del sistema no dan más. Las deudas los tienen en problemas con sus rentistas, acreedores y hasta con los bancos. Sin embargo, ya tienen listo el documento con la propuesta de renegociación que, de aprobarse, sería la solución a la profunda crisis.

El SITP tiene una ejecución del 58,3 %, del cronograma de rutas. / Archivo - El Espectador

Al sistema de buses urbanos de Bogotá se le agota el tiempo para salvarse de caer al abismo. Las alertas que se hicieron hace más de tres años, sobre la crítica situación del SITP, se están materializando. Por eso, procurar su salvación es la necesidad de movilidad más urgente en la ciudad, y para lograrlo, todos los implicados están haciendo sus últimos esfuerzos. Actualmente, Transmilenio (TM) estudia un proyecto de otrosí al contrato, que podría ser el salvavidas para el sistema.

El panorama actual es complejo. Incumplimiento de plazos, protestas de los transportadores que confiaron en el sistema, atrasos en la implementación, operadores al borde de la quiebra y un sector bancario dispuesto a no seguir arriesgando su dinero hacen parte de los tropiezos de un sistema que se creó hace 10 años con la idea de organizar y modernizar el antiguo transporte colectivo y, de paso, acabar con la guerra del centavo.

Édgar Gaitán trabajó la mayor parte de su vida como conductor de bus. Lo hizo hasta que se seleccionó al concesionario Este Es Mi Bus para operar la zona de la calle 80. En ese momento le pidieron su bus y le propusieron dos alternativas de compensación: venderlo a cambio de unos $78 millones o alquilarlo a un operador y recibir un pago mensual durante 24 años. Gaitán dice que no quería entregar su carro, pero cuando se le venció la tarjeta de operación, el Distrito se negó a renovársela. “Me vi obligado a entregar el bus y lo hice por renta. En ese entonces eran $945.000, hoy es $1’340.000. Sin embargo, no me han pagado las mensualidades de febrero y marzo”, dice.

Como Gaitán, cientos de pequeños transportadores de diferentes operadores se movilizaron esta semana para exigirle al Distrito el cumplimiento de lo pactado cuando se inició el sistema. Y eso que Este Es Mi Bus es una de las empresas que menos les adeudan a sus rentistas. Tranzit, por ejemplo, no les paga desde hace más de dos años (29 meses) y Suma lleva cuatro meses de retraso. Las alarmas de los pequeños transportadores se encendieron cuando Consorcio Express, uno de los operadores más grandes, anunció que no podía pagarles a sus más de 850 rentistas el alquiler de marzo.

Aunque el Distrito expidió recientemente un decreto con el que buscó solucionar el pago por concepto de los vehículos, para los transportadores la norma está lejos de solucionar el problema, porque les está quitando valor a los buses y alarga más la espera por los pagos. “Cambiaron las fechas y los montos, desconociendo y restando el valor real de nuestros buses, sea por renta o por venta”, dice Gaitán, quien advierte que hay mucho malestar entre el gremio y que las vías de hecho siguen siendo una alternativa.

Contratos, génesis del descalabro

La raíz de la crisis del SITP son los contratos de concesión que se firmaron hace casi 10 años. La mala ejecución y desarrollo de los acuerdos, administración tras administración, hizo que en menos de cinco años los ingresos de los operadores fueran insuficientes frente a los costos de operación y las deudas, que rápidamente aumentaron sus ceros.

Debido a los incumplimientos, los bancos por ahora no quieren saber nada de las empresas de transporte en Bogotá y han dejado de darles créditos a los operadores. De ahí la imposibilidad de la mayoría para realizar los pagos a los rentistas y a los proveedores.

Para Jimmy Zuleta, líder de los pequeños transportadores y quien convocó al plantón del lunes, la solución, al menos frente al incumplimiento del pago de las rentas, es simple: que las asuma el Distrito. “Los bancos hicieron el 70 % de la inversión, más de $2,5 billones, y hoy prácticamente son los dueños del SITP. Los contratos tienen un desequilibrio financiero y la única salida es la renegociación. Para ese proceso solicitaremos que el Distrito se haga cargo de las rentas de los propietarios, pues fueron los que nos obligaron a meternos en este sistema. Tenemos elementos jurídicos para pedirlo”.

Tribunales de arbitramento

No obstante, las rentas son apenas uno de los puntos calientes en la tirante relación entre Transmilenio y los operadores. Al menos eso es lo que se evidencia al conocer las demandas que han llegado a los tribunales de arbitramento, en las que las partes se han señalado recíprocamente por posibles incumplimientos del contrato.

A la fecha, uno de los pocos casos que han sido fallados por los árbitros es el pleito entre TM y Tranzit, operador de la localidad de Usme. Los jueces encontraron que ambas partes tenían algo de razón y ordenaron una serie de acciones para equilibrar el contrato; entre ellas, que Transmilenio le pagara al operador casi $18.000 millones. Sin embargo, el concesionario alega que han pasados meses desde que se emitió el fallo y el Distrito sigue sin aclarar y socializar cómo cumplirá la decisión.

Pese a esto, TM ha dicho que tiene hasta septiembre para pagarle a Tranzit, pero que lo hará cruzando cuentas con los casi $20.000 millones que adeuda el operador al Distrito en multas por fallas en la flota, los alimentadores y las frecuencias. Hoy las partes están enfrascadas en un nuevo choque ante la Superintendencia de Sociedades, para definir si la medida es o no legal.

Con el fin de buscar caminos a todas las diferencias, tras la movilización del lunes se nombraron unas mesas de trabajo para vigilar cada aspecto. Se espera que estos trabajos, junto con los compromisos adquiridos por los operadores, sean el último paso antes de pasar a la esperada renegociación.

Renegociación, ¿a un paso?

Tras una década de diferencias entre los actores del SITP, las partes están agotadas. Por eso Marco Tulio Gutiérrez, vocero de los operadores, espera que su labor termine pronto con la expedición de un otrosí al contrato, que contenga los nuevos compromisos del Distrito y las empresas de transporte para sacar adelante el sistema. La propuesta está en manos de TM, que la está analizando y se espera que entre hoy y mañana dé su concepto.

Gutiérrez prefirió no ahondar en los detalles de la propuesta hasta que se defina. Adelantó que “el otrosí busca ajustes por algo más rentable. También implica un rediseño de varios conceptos y que los operadores se comprometan a mejorar el servicio, a reconfigurar las rutas, ampliar los puntos de recarga, entre otras”. Según Gutiérrez, la propuesta incluso podría conseguir que el sector bancario vea que hay compromiso para sacar adelante el SITP y así vuelva a liberar flujo de capital.

El asunto es que el tiempo es corto. El vocero dice que este tema debe quedar resuelto en los próximos meses, debido al cambio de administración. Por eso dice que, antes de pensar en la expansión de la red troncal de TM, se debe solucionar el problema con los buses urbanos. “Estamos en la recta final y se debería solucionar primero el grave problema del servicio provisional y el funcionamiento del sistema, y luego sí pensar en otras inversiones para el transporte”.

Cada parte involucrada en el sistema está empujando para corregir esta crisis. Y es que si no se hace, podría llegar el día en que los casi dos millones de usuarios del SITP se tengan que trasladar a otros medios de transporte y el caos se apodere de la movilidad capitalina. El momento es clave para enmendar el rumbo, teniendo en cuenta que este esquema debe funcionar, mínimo, hasta 2036.

Los reparos de la Contraloría a los contratos del SITP

La Contraloría entregó los resultados de una auditoría a los contratos entre los operadores del SITP y Transmilenio (TM), en la cual halló varias irregularidades que han afectado la prestación del servicio. En su análisis, la entidad descubrió que el sistema de recaudo del SITP es ineficaz e incumple los principios de responsabilidad. Además hay un evidente atraso en la implementación del SITP, dado que solo se ha ejecutado el 58,3 % del cronograma de rutas.

En total, según la Contraloría, la implementación de todos los componentes del sistema tiene un avance cercano al 80 %. El informe concluye que hay serias falencias desde la implementación, como la falta de patios, las pocas terminales de carga de las tarjetas, la falta de implementación del cronograma de rutas, el incumplimiento en el cronograma de chatarrización y la mala programación de la flota. El sistema, según el informe, afecta la movilidad de los usuarios, porque no sigue los principios que rigen la prestación del servicio público de transporte.

La situación de los operadores del SITP

Nueve operadores para 12 zonas y un concesionario para el recaudo fueron los ganadores de la licitación inicial del sistema.

Coobús (Fontibón y Suba centro) y Egobús (Bosa) fueron liquidados en 2016, al no alcanzar la viabilidad técnica y financiera. Tranzit (Usme), Masivo Capital (Kennedy y Suba oriental), Suma (Ciudad Bolívar) y Recaudo Bogotá adelantan procesos de reorganización ante la Superintendencia de Sociedades, con los que pretenden evitar su quiebra. Gmóvil (Engativá) y Este es mi Bus (Tintal y Calle 80) se encuentran desde 2016 ante posible causal de disolución por la acumulación de pérdidas.