Líos de un concejal anónimo

La excompañera de Pedro Pablo Becerra asegura que él la golpeó, mientras él se defiende diciendo que es ella la agresora. Se trata del tercer cabildante cuestionado por maltrato.

Nacido en Condoto (Chocó), licenciado en química y biología, exedil y expersonero de la localidad de Suba, Pedro Pablo Becerra Panesso tuvo hasta esta semana un discreto papel en el Concejo de Bogotá. Sin grandes proyectos de acuerdo ni debates de control político en su haber y con una asistencia aceptable, ha ocupado su curul, perteneciente al Partido de Integración Nacional (PIN), desde abril pasado, cuando ganó una demanda de reconteo de votos contra el entonces concejal Álvaro Caicedo.

Un cómodo anonimato (al menos, en cuanto a medios se refiere) que terminó el pasado domingo, día en que se conoció una denuncia que por supuesta violencia intrafamiliar interpuso en contra del concejal su excompañera sentimental, Yady Xiomara Castellanos Rendón, también oriunda del municipio de Condoto y madre de Juan Sebastián, de cinco años, hijo de Becerra Panesso.

Según Castellanos le contó a Noticias Uno, el hombre y su actual esposa la han agredido físicamente en varias ocasiones y en presencia del niño, quien se encuentra “muy afectado sicológicamente”. Por ello, puso los hechos en conocimiento de la Fiscalía y solicitó formalmente la custodia del hijo, actualmente en manos del cabildante.

El escándalo fue la comidilla ayer por los corredores del Concejo, en donde se alarga la lista de líos protagonizados por los cabildantes de este periodo. Ya son tres los mencionados en problemas por violencia contra la mujer (ver recuadro). De hecho, uno, Vladimir Melo, fue condenado por el asesinato de su esposa.

Al respecto, la presidente del Concejo, María Victoria Vargas, hizo un llamado público al buen ejemplo por parte de los 45 concejales: “De ser cierto, lo de Becerra es totalmente censurable y lamentable, a pesar de no haberse dado en el ejercicio de sus funciones”. En el mismo sentido, Rafael Escrucería, el único compañero de bancada de Becerra Panesso en el PIN, dijo, advirtiendo que conoce “muy poco” al concejal chocoano, que “la violencia contra las mujeres es gravísima e inaceptable”.

Tan grave que, según la reciente encuesta distrital de demografía y salud que se aplicó en más de 10 mil hogares, el 37% de las mujeres en Bogotá reportó haber sufrido agresiones físicas por parte de su esposo o compañero. De ellas, apenas el 17% recibió información sobre las entidades a las que puede acudir a denunciar o solicitar protección.

Sobre sus líos, Pedro Pablo Becerra Panesso aseguró que la denuncia en su contra hace parte de una retaliación por no haberle conseguido a su exmujer trabajo en la nómina del Concejo. El concejal le mostró a este diario el fallo de una medida de protección a favor suyo, pues, según él, es la señora la que le pega a él y no al contrario. “Me ha agredido, ha intentado meterse a mi casa, ha raptado al niño. Por algo yo tengo su custodia y todos los papeles que lo prueban. Sería incapaz de pegarle a alguien”.

El hombre, padre de otros cinco hijos con otras dos mujeres, remata agregando que Yady Xiomara Castellanos lo amenaza con hacerle un escándalo en los medios de comunicación. El Espectador intentó reiteradamente comunicarse con Castellanos, pero fue imposible.

La última palabra la dirán las autoridades. Mientras tanto, un nuevo lunar oscurece a un cuestionado Concejo.

Otros salpicados por violencia

Uno de los escándalos más llamativos lo protagonizó el exconcejal Vladimir Melo Carrillo quien fue condenado a 41 años de cárcel por el asesinato de su esposa. Los tres autores materiales del crimen confesaron que Melo Carrillo los contrató para realizar el homicidio y luego los condujo a su casa para indicarles cómo entrar a cometer el delito.

Otro reconocido caso fue el del concejal Wilson Duarte quien en el año 2009 fue acusado, junto con su hermano Carlos, de haber golpeado a su cuñada. Este hecho generó la apertura de investigación disciplinaria en su contra por parte de la Procuraduría. Duarte también podría estar vinculado en actos de maltrato a sus escoltas y en líos por firmas de contratos de sus familiares con el distrito.

Temas relacionados