Lluvias provocan caída de parte del techo de un edificio de la U. Nacional

Fotografías de los estudiantes evidencian cómo un tramo del techo del edificio de derecho y ciencias políticas se encuentra descubierto y de éste emerge un chorro de agua.

El Espectador

Las lluvias que se registran sobre el mediodía de este viernes en diferentes sectores de Bogotá provocaron la caída de una parte del techo del edificio de derecho y ciencias políticas de la Universidad Nacional.

Según narró Luisa Mendieta, una de las estudiantes de la facultad, el hecho se registró sobre las 12:30 p.m. en pleno desarrollo de las clases: “Estábamos en clase y algo sonó durísimo. Salimos asustados a ver qué había pasado y efectivamente, constatamos que se cayó una parte del techo”.

Fotografías de los mismos estudiantes evidencian cómo una porción de la estructura se encuentra descubierta y de ella emerge un profuso chorro de agua, que amenaza además con hacer colapsar la totalidad del techo.

Tras el evento, fueron suspendidas las clases en el recinto y los estudiantes fueron evacuados ante el riesgo del colapso de la estructura. De acuerdo con la estudiante, la emergencia pudo ser mayor dado que el techo casi alcanza a un joven que se encontraba en la zona, por lo que elevó un llamado a las directivas de la institución para que intervengan totalmente la estructura y eviten una tragedia.

En agosto pasado, centenares de estudiantes de la Universidad Nacional se manifestaron a través de las redes sociales para llamar la atención por el precario estado de otro edificio de la institución: el de la facultad de artes. En su momento, la misma Universidad, aseguró que el inmueble estaba en condiciones de prestar su uso a la comunidad.

El edificio, identificado como el 301 de la institución y que fue declarado como bien de interés cultural de la Nación, registra múltiples grietas y fisuras e incluso, debido al deterioro, las clases en el segundo piso del inmueble tuvieron que ser suspendidas.

No obstante, la Universidad emitió en ese entonces un comunicado en el que sostenía que el edificio se encontraba en condiciones de prestar su uso a la comunidad universitaria y desmintió que estuviera contemplando cerrarlo. Según la institución, aunque el edificio presenta estabilidad con condiciones de habitabilidad y uso, de forma preventiva se optó por trasladar a otros espacios del campus algunas actividades y cursos de áreas específicas.