Avanza la temporada de lluvias

¿Por qué se inundan las calles de Bogotá?

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El taponamiento de alcantarillas por basuras y escombros, sumado a la temporada de lluvias, provoca encharcamientos hasta de 50cm en algunas zonas de la ciudad. Un problema constante, del que muchos ciudadanos son responsables.

El caos vehicular, el cielo gris y transeúntes con sombrillas no son lo único que caracteriza las temporadas de lluvias en la capital. Algunas calles se convierten en verdaderas lagunas, que terminan por complicar la difícil movilidad de la ciudad. Pero ¿por qué se inundan las calles en Bogotá? La respuesta es simple: más que un argumento técnico, se trata de la falta de conciencia ciudadana. Cada papel que se bota en la calle o los residuos que se dejan en lugares prohibidos hacen parte del problema.

Todo esto termina en las alcantarillas, generando riesgos de encharcamientos e inundaciones. Y el problema no es de poca monta. Según el Acueducto, gracias a la labor de más de 800 operarios de Aguas de Bogotá, en lo corrido del año se han retirado de esta red casi 160 mil toneladas de desechos.

Es por esta razón que cada vez que el cielo se pone gris, las entidades como el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER) o el Acueducto de Bogotá entran en alerta. Prevenir el colapso de alcantarillados y el desbordamiento de los cauces, además de hacer control y mantenimiento a los puntos críticos, son prioridad en los días de invierno.

Aunque el Distrito dice estar preparado para afrontar cada temporada invernal, la labor de la comunidad es fundamental. En especial en las 13 zonas críticas, sobre las que alertó el IDIGER. Según su director, Guillermo Escobar Castro, todas tienen algo en común: el taponamiento por acumulación de residuos.

Por lo tanto, si las lluvias no cesan, el trabajo de limpiar el alcantarillado tampoco. Sin embargo, esto podría mejorar si la ciudadanía pone en práctica las recomendaciones de la alcaldía, como mantener los desagües libres de basura, realizar mantenimiento y limpieza de las cubiertas, los tejados y los bajantes de agua. De lo contrario, el trabajo realizado por 30 equipos, que incluyen maquinaria pesada y robots, no se notará. Los encharcamientos en las vías seguirán apareciendo cada invierno.

“Por más esfuerzos institucionales que se hagan, si la población no es consciente de no arrojar basuras a las calles, que terminan en los sistemas de drenaje, estos se seguirán colapsando por saturación de estos elementos.” explicó Guillermo Escobar.

Atender esta contingencia no solo implica tener a cientos de operarios enfrentándose a las lluvias, mientras sondean tuberías, sumideros y pozos del alcantarillado. El IDIGER trabaja de manera conjunta con la Cruz Roja, el Acueducto, Bomberos, Defensa Civil, Secretaría de Movilidad, Ejército Nacional (Batallón de desastres) y el Jardín Botánico, en el desarrollo del Plan de Contingencia Distrital, en el que se analizan los antecedentes climáticos y se toman medidas de prevención y preparación para la temporada.

En cuanto a infraestructura, el Acueducto actualmente adelanta obras para modernizar el drenaje pluvial en las localidades. Según Cristina Arango, gerente de la entidad, se invertirán más de $373 mil millones con el objetivo de reducir el riesgo en sectores como la zona industrial de Montevideo, en Puente Aranda; los colectores de la Vieja y Las Delicias, así como el alcantarillado de Chicó, en Chapinero; San Miguel y Los Toches, en San Cristóbal Sur; Ciudad Jardín, Boyacá Real y Villas de El Dorado, en Engativá. De igual modo, adelantan trabajos de cambio e instalación de nuevas redes pluviales en Bosa, Kennedy, Teusaquillo, Engativá, Suba, entre otros sectores de la ciudad.

“Tenemos que hacer énfasis y recalcar que las comunidades también nos tienen que ayudar. De nada sirve que solo se amplíen las redes de drenaje si no hacemos el proceso de autocuidado frente a las basuras, los residuos y demás.”, insistió el director del IDIGER.

Prevención y protección

En medio de las temporadas de lluvias, la participación de la ciudadanía es fundamental para prevenir cualquier desastre. Por lo tanto, la Unidad para la Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD) recomienda:

  1. Mantener el monitoreo de la información y alertas provenientes del IDEAM y la UNGRD.
  2. No exponerse en zonas de riesgo de deslizamiento e inundación.
  3. Evitar arrojar basura y otro tipo de elementos a los ríos y quebradas ya que puede producir represamientos.
  4. No desviar ni taponar caños o desagües.
  5. Asegurar muy bien techos, tejas y láminas de zinc y en general los objetos que podrían ser arrastrados por la fuerza de vientos intensos, asociados a vendavales.
  6. Limpiar los techos, canales y canaletas para evitar inundaciones en las viviendas. Hacer mantenimiento de las cubiertas, goteras y fallas estructurales.
  7. Identificar los números de emergencias y tenerlos siempre a la mano (Cruz Roja 132, Defensa Civil 144, Bomberos 119, Emergencia Nacional y Policía 123, Policía de Tránsito y Transporte #767).
  8. Informar a las autoridades señales de peligro o cambios importantes que permitan la emisión de alertas oportunas.

De igual manera, en las recomendaciones distritales se incluye el uso del Sistema de Alerta Bogotá (SAB), una herramienta de acceso público en la cual se puede ver el pronóstico del clima y monitorear en tiempo real la ubicación de lluvias y tormentas, así como el estado de los cauces y lugares propensos a deslizamientos. Todo con el fin de poder prevenir y alertar a las zonas de riesgo. Sin embargo, si se presentan casos de emergencia la comunidad puede solicitar ayuda inmediata llamando a la línea 123, a los comités locales de emergencia o por medio de las redes sociales del IDIGER.

Una vez hecha la solicitud, se realizará una visita en la que se evalúa e identifica el daño y según el caso se despachan ayudas desde el Centro Distrital Logístico y de Reserva. En el caso de Bogotá, estos auxilios van desde mercados y kits de limpieza, hasta colchones y tejas de zinc. Todas estas soluciones rápidas buscan solventar temporalmente cualquier emergencia, ya que como recalca Guillermo Escobar, director del IDIGER, “todos los procesos de autoprotección están a cargo del propietario”.

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