Tras cinco años de proferida la sentencia

Lo que falta para descontaminar el río Bogotá

Mientras la CAR asegura que se avanza a buen ritmo en el cumplimiento del fallo que profirió el Consejo de Estado, todavía falta mucho por trabajar. Expertos dicen que es un proceso que se debe consolidar a largo plazo.

La CAR adelantó la adecuación hidráulica de la cuenca media del río Bogotá. /Mauricio Alvarado - El Espectador

Se cumplen cinco años desde que el Consejo de Estado ordenara a 72 entidades, entre ellas 46 municipales, descontaminar y proteger el río Bogotá. Pese a que las acciones debían tomarse de manera inmediata, la contaminación persiste. No obstante, todos trabajan (unos más que otros) en proyectos que podrían mejorar las condiciones del afluente a largo plazo.

La histórica sentencia no podría ser más clara. Todas las organizaciones locales tenían que trabajar para recuperar el río en puntos claves, a través del control de vertimientos de aguas residuales, tanto industriales como domésticas, la regulación de las prácticas agropecuarias y el control de las basuras que se tiran al afluente, entre otras medidas.

Además pedía implementar políticas de planeación y uso de suelo, valorar los daños ambientales sobre la cuenca, crear un observatorio y un sistema de información ambiental, así como comprometer recursos para crear un plan de gestión regional, estrategias educativas y un marco para el manejo de residuos, además de adquirir herramientas que permitieran a las comunidades realizar reflexiones en torno al río.

De acuerdo con la CAR, hasta el momento, el 70 % de estas solicitudes se han ido cumpliendo. Por un lado, se logró la adecuación hidráulica de la cuenca media, en la que se sacaron escombros, colchones, muebles y todo tipo de basuras. Con esto se logró no solo mejorar las condiciones de 78 kilómetros de ribera del río, sino que cambió el mapa de riesgo en las zonas donde mejoraron las condiciones.

“Con los recursos que se han recogido se han adelantado los proyectos de optimización y construcción de nuevas plantas de tratamiento en la cuenca alta y baja del afluente. Además, hay más de 20 proyectos en curso, en su mayoría financiados por la CAR o recursos del Banco Mundial, para lograr la meta, no solo de descontaminar las aguas residuales, sino tratar de manera adecuada los otros contaminantes que se generan”, dijo Néstor Franco, director de la Corporación.

Para María del Pilar García, directora del Departamento de Derecho del Medio Ambiente de la Universidad Externado, en los últimos años se ha visto una inversión importante en la cuenca y adelantos en las obras, como por ejemplo, los trabajos que se adelantaron para extraer las máquinas tuneladoras en el predio Canoas, que paralizaron por más de cinco años la construcción de la nueva planta de tratamiento en el sur de la ciudad.

“Hay ciertas actividades que nos falta por trabajar, especialmente con los generadores de vertimientos en el río. No solo hay que impulsar la construcción de PTAR, sino también trabajar en la norma de vertimientos. No tiene lógica seguir invirtiendo en tratamiento cuando no hay otras medidas preventivas para que no se depositen aguas contaminadas en el río. Hay que hacerles entender a los usuarios que las normas también son para ellos”, manifestó García.

Paso clave

Si bien es claro que hay esfuerzos importantes alrededor del río, queda un tema clave por concretar: la creación de una serie de entidades para garantizar el cumplimiento de la orden de sanear el afluente. De acuerdo con el fallo, para asegurar un trabajo conjunto desde el comienzo se ordenó la creación del Consejo Estratégico de la Cuenca Hidrográfica del Río Bogotá, que lideraría los procesos mientras se consolidaban el Fondo Común de Cofinanciamiento y la Gerencia de la Cuenca Hídrica del Río Bogotá, los cuales centrarían todas las acciones para cumplir la sentencia.

El Consejo solo se consolidó a finales del 2016, pero a la fecha no se han creado las otras dos entidades. Aunque el gobierno de Juan Manuel Santos radicó el proyecto ante el Congreso, lo hizo justo al terminar su legislatura, por lo que no hubo tiempo y se hundió la iniciativa. Ahora, el gobierno de Iván Duque incluyó la iniciativa en el nuevo Plan de Desarrollo, que se encuentra en discusión.

De lograr finalmente su creación, la CAR buscará, además, que el nuevo gobierno le dé vía libre para usar los $480.000 millones del plan departamental de aguas, que maneja el Ministerio de Vivienda, para saneamiento en general. “No tiene sentido que estemos frente a una enorme necesidad de saneamiento básico y tengamos esa cantidad de recursos guardados sin poder invertir”, dijo el director de la CAR.

Por ahora, tras la declaración en diciembre del año pasado del río Bogotá como parque lineal, la CAR avanza en la adquisición de predios ubicados 50 metros a lado y lado del afluente, para comenzar la ejecución del plan. Este año se invertirán casi $100.000 millones para comprar los lotes, en los que se harán los primeros senderos.

El plan está en marcha, pero falta mucho por trabajar, pues una vez se culmine la construcción de las plantas de tratamiento de aguas residuales, que le darán un respiro al río, vendrá una de las tareas más complejas: el trabajo con las comunidades, que también deben poner de su parte.

Para García, la deuda histórica con el río que atraviesa todo el departamento no se subsanará en un plazo inmediato, como lo pedía el Consejo de Estado. “Para lograrlo es necesario que la gente voltee a mirar al río y se apropie de él como ha pasado en ciudades como París. Para ello, es necesario que el afluente deje de ser una coacla”.