Los delitos tienden a bajar, pero sigue alta percepción de inseguridad en Bogotá

En 2015 el homicidio y el hurto presentaron mejores estadísticas. Las cifras se conocen como abrebocas a la cumbre sobre seguridad que celebran hoy el alcalde Enrique Peñalosa y el presidente Juan Manuel Santos.

Solo el 14 % de los habitantes se sienten seguros en Bogotá. / Archivo

Una cumbre de alto nivel para discutir sobre la seguridad en Bogotá tendrá lugar hoy en el centro de la ciudad. Allí estarán el presidente Juan Manuel Santos, el alcalde Enrique Peñalosa, siete ministros y varios secretarios del Distrito, acompañados por ocho altos mandos de la Policía y las Fuerzas Armadas. El precedente más cercano de un encuentro de este tipo sucedió el 1° de abril de 2013, cuando el presidente Santos y el exalcalde Gustavo Petro visitaron juntos el sector del Bronx.

El objetivo del evento es hacer un análisis detallado del panorama de seguridad de la capital y tomar las primeras medidas de choque para contrarrestar la criminalidad. Seguramente saldrán a flote dos factores claves de la situación de la ciudad: las cifras del delito durante el 2015 bajaron, pero se mantiene la alta sensación de inseguridad entre los habitantes, algo que también les corresponde mejorar a las autoridades.

El Espectador conoció ese primer balance de seguridad para el 2015. El mismo que le entregó el general Humberto Guatibonza, como testimonio de su gestión, a su sucesor, el general vallecaucano Hoover Penilla Romero, nuevo comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, quien será uno de los protagonistas del encuentro.

En cuanto a homicidios, el descenso es apenas perceptible. De hecho, las autoridades han bautizado el estancamiento de estas cifras como un “piso de cristal”: un número de casos que no ha disminuido sustancialmente desde 2012. Pasaron de 1.358 en 2014 a 1.340 en 2015, y los homicidios en accidentes de tránsito, de 541 a 482, cifrando la reducción en un 11%.

Pero al comparar la tasa de homicidios de la capital con la de otras ciudades –cuyos habitantes se sienten más seguros que los de Bogotá-, el número cobra fuerza. Mientras en la capital hay 17 homicidios por cada 100.000 habitantes, en Cali hay 56 y en Medellín, 20. En entrevista con este diario, el general Penilla sostuvo que la de Bogotá “es una tasa con la que cualquier ciudad en este momento estaría satisfecha, pero la ciudadanía sigue viéndose aquejada por el hurto callejero”.

Según la Red de Ciudades Cómo Vamos, en 2015 solo el 14 % de los habitantes de Bogotá se sentían seguros, el peor índice de las diez ciudades analizadas en la encuesta. El 20 % de los encuestados dijo haber sido víctima de algún delito en la capital. Entre esos, el 80 % señaló que fue atracado. De nuevo, uno de los peores índices, solo superado por Barranquilla.

Precisamente, el hurto, antes que los homicidios o las lesiones personales, es el crimen que más preocupa a los habitantes de Bogotá, aunque en 2015 ese delito disminuyó de manera palpable. El hurto a personas bajó 5 %; a residencias, 28 %, y a entidades comerciales, 7 %. El lunar estuvo en el hurto de motos, que aumentó 17 %.

Además de la victimización, la percepción de seguridad también pasa por la forma como se relacionan las autoridades y los ciudadanos. De eso es consciente el general Penilla: “el compromiso es darle buenos resultados al ciudadano y que sienta que está respaldado con un comportamiento idóneo del policía. Eso parte de un cambio de actitud de los uniformados”. La calificación positiva del servicio de la Policía, en la última medición de la encuesta de percepción y victimización de la Cámara de Comercio de Bogotá, para el segundo semestre de 2014, estuvo en 39 %, por debajo del promedio histórico (desde 1998), de 45 %.

La sensación de inseguridad alta y generalizada también está asociada con los bajos niveles de denuncia de hechos delictivos en Bogotá, motivada, entre otras cosas, por la escasa confianza de los ciudadanos en la Policía y en la justicia.

Daniel Mejía, subsecretario de Seguridad, sostiene que para devolver la confianza de los ciudadanos en las instituciones, desde la administración distrital deben “ejercer liderazgo, trabajar con la Policía y la Fiscalía para combatir los delitos de alto impacto, como el hurto y la extorsión, construyendo una política en esa línea que hasta ahora no existe”. Y esto porque, precisamente, al menos en la administración anterior, la Alcaldía y la Policía jalaron cada una por su lado.

Con la cumbre que hoy se llevará a cabo parece que la nueva administración distrital da un primer paso firme para afrontar la problemática. No solo el gobierno, tanto nacional como local, junto con los mandos militares y policiales concretarán una hoja de ruta para combatir el crimen en la ciudad; también están mandando un mensaje claro a la ciudadanía. Con el encuentro de personajes de ese calibre se transmite la idea de unas instituciones articuladas que persiguen los mismos objetivos.