Los denunciantes del carrusel

Carlos Fernando Galán y Gustavo Petro comparten estar entre quienes ayudaron a destapar uno de los escándalos de la corrupción más grandes de la capital. Se alejan, sin embargo, en temas como el agua y la creación de la vivienda interés social.

No soy el Polo: Petro

Carlos Galán: Hay gente que cree que su candidatura es un reencauche del Polo en Bogotá. ¿Qué diferencias ideológicas y programáticas tiene usted con Aurelio Suárez?
Gustavo Petro: Aurelio Suárez tiene una visión estatista de la política de la izquierda muy propia del siglo XX y eso no hace parte de las nuevas realidades que el mundo del siglo XXI nos demanda: los retos ambientalistas, las características de la diversidad de la ciudadanía y sus aspiraciones democráticas y la concepción de que lo público no es necesariamente lo estatal. Pero a mí no me preocupan los conceptos con los que se fundó el Polo, pues es el partido de la defensa de la Constitución del 91. Lo que me preocupa es lo que sucedió después. Y es que se lo tomó una mafia. Progresistas es una red de nuevas ciudadanías que acoge esa nueva realidad del siglo XXI, pero mantiene la tesis de que hay que defender la Constitución del 91.

C.G.: Carlos Vicente de Roux (hoy cabeza de lista de Progresistas) en 2009 participó en una carta en la que varios concejales advertíamos al alcalde lo del cartel de la contratación, un año antes de la elecciones presidenciales en las que usted recibió el apoyo del Polo. ¿Por qué entonces no marcó distancia con Iván y Samuel Moreno?
G.P.: Nosotros lo hicimos desde antes de la elección presidencial. La historia de Petro y Samuel Moreno es una historia de continuas derrotas, pero luchando entre sí. Por ejemplo, nosotros derrotamos a Samuel Moreno en la consulta presidencial de 2006 con Antonio Navarro. Y luego fuimos derrotados en la consulta abierta de María Emma Mejía contra Moreno. Nunca ha estado Samuel realmente al lado de Petro.

C.G.: Algunos sectores están preocupados por propuestas suyas como el consumo mínimo de agua gratis. ¿Usted no cree que eso puede ser regresivo con los estratos altos que reciban agua a través de recursos públicos?
G.P.: El derecho al agua fue aprobado por la Organización de Naciones Unidas. Es un derecho esencial para todo el mundo. Así como el rico no paga por el servicio policial, el pobre tampoco. Nosotros lo vamos a implementar de manera que el consumo mínimo vital empiece por el estrato uno, dos y tres, financiado por una política que tiene que ver con recuperar parte del 40% del agua potable que se roban empresas muy ricas, no los pobres.

C.G.: ¿Cómo va a hacer para reabrir el hospital San Juan de Dios?
G.P.: La Universidad Nacional tiene un proyecto de hospital de cuarto nivel que vale $300 mil millones. El San Juan de Dios está en manos de la beneficencia, lo que me propongo es arrendar esas instalaciones y abrir el servicio de urgencias, el de cuarto nivel y el servicio de telemedicina, que disminuye costos en la salud porque vía banda ancha el paciente puede ser atendido en su casa y no en una cama de hospital. Obviamente depende de la voluntad de la nueva administración de Cundinamarca.

C.G.: ¿No hará la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO) y el metro?
G.P.: El Estado debe priorizar el transporte público, eso implica que las obras para vehículos particulares se hagan por concesión, pero para descongestionar y no para urbanizar. El metro debe recorrer todos los estratos, recoger pasajeros en el occidente, llevarlos al oriente y regresarlos. Esa es la herradura que he propuesto. La ALO tiene un reemplazo que va por fuera de la ciudad de Bogotá, una vía que habría que ampliar en las afueras a la altura de Cota.

C.G.: Cuando usted se lanzó planteó el metro como un proyecto a futuro, ¿por qué cambió de opinión?
G.P.: En el 97, siendo yo candidato a la Alcaldía, lo defendí, sólo que esa vez Peñalosa también lo defendió. Lo que tenemos que tener claro es que un metro no se construye de la noche a la mañana. El mediano plazo son cuatro años.

C.G.: ¿En su primer año tendremos contratada la primera línea?
G.P.: Esa es mi intención. Será una discusión con Santos porque no entiendo por qué quieren priorizar el corredor de la séptima hasta la 170, cuando los estudios dicen todo lo contrario.

No más cartel: Galán

G.P.: Ambos hemos denunciado el cartel de la contratación y combatido la corrupción. ¿Usted qué haría en caso de que fueran reelegidos los concejales señalados de ser partícipes de ese carrusel?
C.G.: Pues se les va a cerrar la puerta de la administración a los concejales que busquen una tónica de transacción. Lo que vamos a buscar es una relación de diálogo con el Concejo buscando mejorar las propuestas que les llevemos. En el caso de los vinculados al cartel, hay información que el Distrito debe aportarle a las autoridades para que sean procesados y no sigan influyendo.

G.P.: ¿Quiénes son los vinculados?
C.G.: Yo ya he dicho varios, pero ahí no están todos.

G.P.: Faltan los del Verde, los del Polo... ¿Cuál sería su estrategia para dar solución al déficit de vivienda de interés prioritario (VIP) y vivienda de interés social (VIS)?
C.G.: Se necesitan tres estrategias: primero, proyectos de renovación urbana en los que el Distrito se meta la mano al bolsillo. Segundo, utilizar los predios de desarrollo prioritario que definió Planeación. La clave está en el costo del suelo. Tercero, hacer uso de los macroproyectos regionales, si se tienen en cuenta como proyectos que generen vivienda y hábitat y no como guetos.

G.P.: Si nos colocamos una meta de 18 mil VIP año, eso nos da $760 mil millones por cada 12 meses. La banca privada no le presta a la VIP. ¿No cree pertinente tener un banco público que haga las veces de esa banca privada?
C.G.: Esa es una propuesta que usted ha planteado, pero a mí me parece arriesgada. Creo que la figura podría ser más bien subsidiar y acompañar a las personas, que el Distrito las respalde. Nosotros también planteamos el arrendamiento a bajo costo para ciudadanos que no tienen capacidad de ahorro. Eso nos va a permitir no tener que crear un banco público.

G.P.: Primer punto de discordancia. Sigamos, ¿qué políticas implementaría para garantizar el bienestar de los niños?
C.G.: Hay que ampliar la oferta para atender integralmente a la primera infancia. Ahí tenemos un déficit inmenso. También está el tema de educación primaria y secundaria, y ahí coincidimos en la necesidad de eliminar gradualmente la doble jornada. Ahora, yo creo que eso, por ser gradual, debe ir acompañado por un reforzamiento en temas como educación física, cultura y áreas en las que los muchachos tengan falencias. También la recreación. Hay que procurar que sea gratuito el uso de los parques públicos y sus canchas y que se amplíe la oferta cultural en los barrios.

G.P.: Hay 368 mil niños de cero a cinco años que no reciben ningún tipo de atención en educación. Atenderlos, a la mitad de ellos, entre infraestructura y gasto corriente, nos costaría $1,4 billones. ¿Usted invertiría ese dinero en los niños de Bogotá o consideraría eso populismo?
C.G.: El costo puede ser mayor inclusive. Pero creo que hacer énfasis en la educación no es un error para nada, sería una apuesta a mediano y a largo plazo.

G.P.: ¿Cuál sería la infraestructura que se necesita para implementar la jornada única escolar en los centros que hoy tenemos?
C.G.: En los centros que hoy tenemos no alcanzamos. Tendríamos que construir, por lo menos, 250 colegios de capacidad para poder eliminar la doble jornada. Eso hay que irlo haciendo gradualmente para no dejar por fuera a ningún niño. Ahora, creo que la ciudad necesita conseguir colegios que estén cerca de los niños. Me parece que no hay calidad de vida si un niño se tiene que desplazar uno o dos kilómetros para llegar a estudiar. Deberíamos pensar en colegios pequeños, de barrio, con calidad de primera.

G.P.: Estoy de acuerdo en que el megacolegio no es la solución. Sigamos, ¿Cómo dotar a la ciudad de un hospital universitario público?
C.G.: La figura del hospital de la Universidad Nacional creo que es la clave para lograrlo. En algún lugar de la ciudad con recursos del Distrito y acompañamiento de la Nacional.