Los entuertos del concejal Caicedo

Lo que comenzó como una infracción de tránsito el 29 de octubre de 2009, es hoy uno de los mayores entuertos para las autoridades electorales, la presidenta del Concejo y tres de los cabildantes del Distrito.

En el centro del debate está Álvaro Caicedo, el concejal del PIN tristemente célebre por invadir un carril de Transmilenio e intentar huir cuando se sintió en evidencia.

La infracción le acarreó seis meses de suspensión por parte de la Procuraduría, a partir del 9 de febrero, pero la cosa no paró ahí.

Apenas llevaba un mes suspendido, cuando el hoy concejal Pedro Pablo Becerra denunció que había sido él el ganador en los comicios de 2007 y no Caicedo. Como resultado del pleito, el Consejo de Estado declaró la nulidad de la elección y al hallar que ambos habían quedado empatados sorteó la curul y Becerra terminó quedándose con el cargo.

Caicedo no se resignó a quedar por fuera de la corporación y ante la renuncia del ahora exconcejal Rafael Escrucería el pasado 26 de agosto, pidió retomar su lugar por ser el siguiente en la lista del PIN y ayer fue posesionado oficialmente.

Sin embargo, un concepto del Consejo Nacional Electoral determina que, debido al lío con el concejal Becerra, la elección de Caicedo en 2007 fue anulada y según la presidenta del Concejo, María Victoria Vargas, esto equivaldría a que no fue elegido como cabildante. Por eso, ayer mismo ella le pidió a la Alcaldía Mayor que analice la posibilidad que Caicedo devuelva sus honorarios, que equivaldrían a más de $500 millones siempre y cuando haya cumplido con su trabajo y asistido por lo menos a 20 sesiones mensuales. Pero al concejal le preocupa poco el asunto y ayer le dijo a El Espectador que volvió a la corporación legalmente y que no está de acuerdo con la decisión de la presidenta del Concejo. “No conozco la ley que diga que un trabajador colombiano deba devolver su sueldo”, enfatizó.