“Los niños no son escudos”: compañeros del menor asesinado en Bosa

En una marcha para exigir justicia por el asesinato de Dilan Fabián Moreno Muñoz, cientos de personas se unieron a la jornada de protesta liderada por el colegio Grancolombiano de Bosa.

Ciento de personas sentaron su voz de protesta y exigieron justicia por la muerte de Dilan Fabián. Cristian Garavito-El Espectador

“Ni un angelito menos”, escribió Álison antes de salir del salón. Ella, como todos sus compañeros del grado 103 del colegio Grancolombiano de Bosa, seguían preguntando: “¿Qué le pasó a Dilan?”. Su docente, Gloria Soto, se las arregló para no revelarles su dolor y les dijo que él ya no estaría con ellos. Pero las preguntas arreciaron. Fue necesario decirles que estaba ahora con Dios y que una injusticia le había arrebatado la vida. Recibieron una charla de la orientadora y les pasaron un video. Aún así, la noticia los dejó inquietos. Hicieron canciones, crearon versos, llevaron flores y escribieron cartas. (Galería: #NiUnoMenos: Estudiantes de Bosa repudian asesinato de niño de ocho años)

A la salida del salón advirtieron que todos los niños de primaria hicieron el mismo ejercicio: reflexionaron sobre “los errores de los mayores por los que terminan pagando los más pequeños”. Y con las directivas y profesores se tomaron las calles del barrio Bosa-Laureles y con guantes blancos ondeaban marejadas de pañuelos. A su paso se sumaron comerciantes y padres de familia, como Maribel Sepúlveda, cuyos dos hijos estudian allí. “Me toca en el alma, porque los niños lo son todo. ¿Qué nos puede pasar como sociedad para que algo así suceda?”, dice con el rostro descompuesto.

Calles más adelante se encontraron con los estudiantes de la sede de bachillerato, quienes llevaban pancartas y claveles. “Como maestros, buscamos generar un ambiente más pacífico y que les brinde todas las garantías para su desarrollo. Pero la sociedad viene con una explosión de violencia. Ellos viven en un mundo contradictorio. El llamado más importante es a los padres de familia. Como adultos debemos ser conscientes de las consecuencias negativas que generan nuestras decisiones”, indica Mónica Monroy, docente de filosofía. Claman justicia por asesinato de Dilan Fabián Moreno

El pasado miércoles, un día después del homicidio de Dilan Fabián Moreno Muñoz, de ocho años, a manos de un sicario que se movilizaba en una bicicleta, los niños del grado primero llegaron con la noticia de que el pequeño había resultado herido. Algunos de sus compañeros de clase eran vecinos de la víctima y presenciaron el momento en que el atacante, de gafas oscuras y mediana estatura, desenfundó un revólver y disparó contra el pequeño. Vieron también cuando el sicario salió corriendo, mientras los vecinos levantaron a la víctima y lo llevaron a un centro asistencial, donde declararon su muerte.

“Les dijimos que es absurdo y que no había manera de explicarlo. Hicimos una oración por Dilan y nos fuimos a una salida pedagógica que teníamos programada”, explica la docente Gloria Soto. Ese día salieron al Museo de los Niños, pero los compañeros de Dilan no dejaban de tocar el tema. “Una niña me ha preguntado seis veces: ‘¿Pero qué le pasó a Dilan?’. Lo único que puedo decirles es que una persona mala le hizo daño”. La respuesta parece despertarles más interrogantes.

Por eso, desde ayer prepararon mensajes sobre cartulinas y hojas de cuaderno, en las que dibujaron corazones y palomas blancas. Antes de llegar al parque Chiminigagua, una niña sostenía un cartel que rezaba: “No soy culpable de los errores de mis padres”, en alusión a los presuntos líos que el papá de Dilan Fabián tiene con la justicia. Más adelante, cientos de niños y jóvenes se agolparon para orar y cantar. “Que el mundo entienda que los niños no deben ser involucrados en este tipo de hechos”, dijo la maestra de grado 101, Ruth Constanza Guevara.

Los profesores y directivos coinciden en que Dilan Fabián “era un niño como cualquier otro”: disciplinado, alegre e inocente. Ante un hecho que embarga de dolor a los estudiantes y vecinos, ellos aseguran que lo único que se puede exigir ante este homicidio es justicia. Como enseñanza a padres y maestros, les piden que no dejen solos a los menores. “En los conflictos de los adultos, los niños no son escudos”