Los Pascuales y su conexión con Urabá

Germán Iván Cataño Mosquera, líder de la banda capitalina, lleva dos años detenido y aún no tiene una condena en firme. Su abogado, un exjuez destituido, dice que se vencieron los términos.

El barrio El Codito ha sido tradicionalmente una de las zonas de influencia del grupo delincuencial conocido como los Pascuales. /Archivo

A 500 kilómetros de Bogotá, en el Urabá antioqueño, se define un asunto que involucra la seguridad de la capital. Germán Iván Cataño Mosquera, supuesto líder de la peligrosa banda capitalina los Pascuales, curiosamente tramita ante un juez local de Apartadó su libertad condicional por vencimiento de términos. El pasado jueves se dio inicio a la diligencia, pero debido a varios aplazamientos apenas hoy se conocerá una respuesta definitiva.

La solicitud obedece a que Cataño lleva dos años esperando a que termine el juicio que le adelantan por delitos como concierto para delinquir, homicidio y porte ilegal de armas. Como a la fecha no hay un fallo en firme y los plazos en el nuevo sistema penal acusatorio son precisos, su abogado hizo cuentas y al parecer encontró que en el caso de su defendido el tiempo se cumplió y por eso pidió su libertad.

Lo llamativo de este asunto es que, en vez de hacer la solicitud ante un despacho de Bogotá (que es donde el procesado delinquió), el abogado viajó hasta Apartadó para radicarla. El caso le correspondió a Freddy Leonardo Gómez, juez primero promiscuo del municipio, con función de control de garantías, quien será el encargado de resolver la petición.

Pero tal parece que la elección del defensor no fue al azar. El abogado Antonio María Martínez Montero, quien asumió la defensa de Cataño a comienzos de abril, fue hasta noviembre el juez segundo penal del Circuito de Apartadó. Sin embargo, tuvo que salir de la Rama Judicial por la puerta de atrás, al ser destituido e inhabilitado por 10 años, luego de que la Sala Disciplinaria del Consejo de la Judicatura de Antioquia lo hallara responsable de emitir fallos irregulares cuando fue funcionario de la Rama. A pesar de esto, como su licencia de abogado sigue vigente, puede litigar. Vale aclarar, si bien la jurisdicción donde se pidió la libertad de Cataño genera suspicacias, esto no quiere decir que el abogado tenga relación con grupos ilegales o esté haciendo algo ilícito.

A pesar de que la diligencia se programó y se instaló el pasado jueves, a la fecha no se ha tomado una decisión, debido a varias interrupciones. Los aplazamientos obedecen especialmente a la discusión que se libra desde ese día entre la defensa de Cataño y los fiscales delegados que se encuentran en Medellín a propósito de la competencia del juez para definir sobre un proceso que se adelanta en Bogotá.

La captura

Los hilos de la banda los Pascuales de Bogotá con la banda criminal los Urabeños parecen cada vez más visibles. Hay indicios desde hace dos años de que la banda capitalina es el grupo de sicarios de la bacrim en Bogotá e incluso se le sindica de haber asesinado en abril pasado a un comerciante en el norte de la ciudad por encargo de la banda antioqueña, y ahora este proceso judicial conecta nuevamente a Bogotá y Urabá.

La captura de Cataño se dio el 20 de julio de 2013, según las autoridades, luego de seis meses de investigación. En su momento, la Fiscalía lo señaló de ser el cabecilla de una peligrosa organización dedicada al microtráfico en las localidades de Mártires y Santa Fe. Junto a Cataño fueron capturadas otras 11 personas, entre ellas cuatro policías colaboradores de la banda delincuencial.

Entre las pruebas que tenía la Fiscalía había interceptaciones telefónicas, fotografías, retratos hablados e inspecciones judiciales, tan contundentes que Cataño aceptó inicialmente los cargos por homicidio. Sin embargo, después alegó que la Fiscalía le había ofrecido un trato con una baja pena y en el trámite del proceso descubrió que era más alta. Esto lo llevó a presentar recursos ante las autoridades judiciales para deshacer el trato.

Hoy, luego de dos años, no hay una condena contra Cataño, a quien se mostró como el líder de la peligrosa banda. Incluso, el único antecedente que registra el procesado es de 2009, por violencia intrafamiliar, y ya lo purgó. Ahora, un tema de tal relevancia para la seguridad de Bogotá como la libertad del líder de la banda está en manos de un juez en una provincia alejada, tradicionalmente afectada por los grupos armados ilegales y especialmente atacada por la banda criminal que apoya a los Pascuales. Resta esperar para conocer la decisión del funcionario judicial y saber si Cataño vuelve a la calle mientras espera condena o definitivamente permanecerá tras las rejas.