"Con los peces sacrificados lo fácil habría sido hacer lo mismo de antes, nada": Peñalosa

El alcalde de Bogotá declaró que no estaba enterado de la decisión de sacrificar a los peces incautados en un centro comercial, determinación que sorprendió a ambientalistas y ciudadanos.

Alcaldía de Bogotá

Ante la controversia y la indignación por el sacrificio de 40 animales marinos incautados en el centro comercial Atlantis Plaza, este miércoles el alcalde Enrique Peñalosa respaldó la medida adoptada por la Secretaría Distrital de Ambiente y sin hacer una mención específica o particular, sostuvo que lo fácil en este caso hubiera sido “hacer lo mismo que se hacía antes: nada”. (Lea: Otro fin para los peces de Atlantis era posible)

A través de su cuenta en Twitter, el mandatario –en un tuit que posteriormente eliminó de su cuenta– aseguró: "Con los peces foráneos ilegales que representan amenazas para fauna local, lo fácil habría sido hacer lo mismo que se hacía antes: nada”. 

En otros mensajes, Peñalosa admitió que no se buscó un acuario para acomodar a los peces; sin embargo, declaró que “lo más importante” es ahora sancionar la traída ilegal de especies foráneas que, argumentó, representan riesgos graves para la fauna local. (Lea: Distrito sacrificó a 40 animales marinos que había incautado en Atlantis)

Con estas declaraciones, el alcalde amplió lo dicho este martes, cuando se conoció la determinación. Después de ocho días de hermetismo, la Secretaría de Ambiente emitió un comunicado anunciando que tomó esa decisión porque esas especies, “todas foráneas”, podrían afectar los ecosistemas locales. (Lea: ¿Qué pasó con los peces incautados en Atlantis?)

“No creo que tengamos capacidad para especies marinas. Nosotros tenemos, por ahora, la prioridad de atender a muchísimas aves, perros, gatos. Este centro, que no se tenía en Bogotá, estamos atendiendo y protegiendo como nunca antes a los animales”, dijo Peñalosa a una periodista que le había preguntado sobre el Centro de Recepción y Rehabilitación de Flora y Fauna Silvestre al que fueron llevadas las especies después de haber sido incautadas al centro comercial ubicado en el norte de Bogotá. (Lea: Peñalosa reconoce que Centro de Fauna no tenía capacidad para atender peces sacrificados)

El procedimiento que adelantó la Alcaldía de Bogotá, por medio de la Secretaría de Ambiente, ha sido cuestionado por expertos, animalistas y, claramente, detractores de Enrique Peñalosa, debido a que pudo haber sido tan apresurada como inadecuada la forma en que se dio toda la cadena de incautación, traslado, cuidado y sacrificio de los animales marinos, que realizó el Distrito desde el pasado 2 de enero.

Y aunque la eutanasia se constituía como una opción por el peligro que representa la introducción de especies externas, no era la única alternativa. Incautación bajo custodia, traslado de los animales o tener los peces vivos en acuarios especializados, eran algunas de las opciones que se habían barajado. No obstante, para ejecutarlas era necesaria una gran capacidad de respuesta del Distrito para la atención de estas especies, algo que la ciudad no tenía.

La respuesta de Peñalosa deja en evidencia que la Alcaldía conocía que el centro no podía gestionar el cuidado adecuado de los peces y que, pese a su rapidísima acción para incautar los animales, no tenía claro qué hacer con las especies luego de decomisarlas, de manera que se rigieron por los conceptos de Conservación Internacional, una organización dedicada a la conservación de la diversidad biológica en el planeta y que desde que ocurrió la incautación planteó la eutanasia como una de las alternativas.