"Los recursos siempre son escasos": Policía de Bogotá

Pese al aumento en homicidios, la Policía busca mejorar la seguridad contrarrestando el hurto y haciendo más capturas en flagrancia.

General Édgar Sánchez, comandante Policía Metropolitana. / Alcaldía de Bogotá

Los ataques con ácido, los recientes asaltos a supermercados, las agresiones en Transmilenio y los homicidios mantienen una sensación de inseguridad entre los bogotanos. En la capital se denuncian al día 100 hurtos, sin contar los que no se denuncian. Pese a este panorama, para el general Édgar Sánchez, comandante de la Policía Metropolitana, las cifras muestran algo diferente. Por ejemplo, el hurto ha disminuido y a diario se reportan 170 capturas por varios delitos. La institución tiene 18.000 uniformados, muchos de ellos auxiliares bachilleres. Al preguntarle si son suficientes, su respuesta es clara: “Por principio, los recursos siempre son escasos, pero tenemos que seguir trabajando”.

 ¿Cuál es el principal problemas de seguridad en Bogotá?

Lo que más preocupa a los bogotanos es el hurto; lo relacionado con la convivencia, que genera alteración del orden público, y las lesiones personales. Aunque les preocupan los homicidios, curiosamente no está entre las primeras. Todo esto generar percepción de inseguridad.

 ¿Cuál es la prioridad?

Combatir el hurto, que es un mandato presidencial. Ya iniciamos un trabajo sostenido que nos permite mostrar cifras alentadoras, pero que no bajan nuestra preocupación. Este año, en comparación con 2013, los hurtos a personas han disminuido 6%; a residencias, 22%, y a comercio, 38%.

 Cuál es la estrategia?

Trazamos líneas de trabajo como la prevención y la atención de la coyuntura diaria, con las que se registra un importante número de capturas de personas en flagrancia, que se dejan a órdenes de las autoridades competentes.

 ¿Y con las bandas dedicadas al hurto?

Esa es otra de las líneas de trabajo, atacar las bandas. Hemos encontrado que hay bandas multicriminales, que un día roban un carro y al otro en una vivienda. Ya identificamos 65, de las cuales desmantelamos 22. Hay otras que están en procesos de judicialización. Estamos concentrados en 34 bandas.

¿Cuántas capturas se registran al día?

En flagrancia, al menos 150 y otras 20 con orden judicial. En total, son casi 170 personas que a diario se ponen a disposición de las autoridades competentes. Este año hemos capturado 300 procesados por homicidio, de los cuales 44 fueron en flagrancia.

Pero muchos quedan libres y eso genera percepción de inseguridad.

La Policía cumple su trabajo. Ya corresponde a otras autoridades asumir sus responsabilidades constitucionales y legales. Para nosotros seguirá siendo un reto.

¿Cómo va el plan 75 (intervención en los barrios más violentos)?

Sabemos que el plan lleva muy poco tiempo como para tener una análisis preciso, pero hay que mirar las tendencias. En este primer mes las cifras son favorables. La reducción del homicidio fue del 12% en los barrios intervenidos, al igual que las lesiones y los hurtos.

 ¿Cuáles son las cifras generales del homicidio en Bogotá?

Ha tenido unos aumentos en algunas localidades como en San Critóbal, Usme, Suba y Santafé. Las localidades que hoy nos generan preocupación están por fuera del plan 75, pero estamos trabajando para contrarrestar el asunto.

 ¿Cuál es el panorama del microtráfico?

Es una preocupación, porque hay un hilo conductor de este delito con otros delitos como el mercado negro de armas y el sicariato. Este año hemos hecho 98 allanamientos a expendios y hemos incautado casi 2.2 toneladas de droga. Creo que hay contundencia y un enfoque para combatir este problema.

 ¿Hay una banda criminal concreta que surta el negocio en Bogotá?

No existe una organización que surta las ollas en Bogotá, sino pequeñas bandas dedicadas a traer la droga y tratando de dominar el negocio e, incluso, queriendo ampliar su radio de acción. De hecho, parte de los homicidios en San Cristóbal y Usme son producto de ese deseo de ampliar su territorio.

 ¿Cómo se surten entonces?

Salen a comprar a los Llanos Orientales o del Valle del Cauca. Allá consiguen una cantidad considerable, pero la traen en pequeñas porciones y por diferentes medios, como encaletada en los camiones que traen verduras o productos del campo. Es por eso casi nunca incautamos grandes cargamentos.

¿Qué se conoce sobre el asesinato del líder de los cabezas rapadas?

No me caso con ninguna hipótesis, pero no hay elementos para decir que su muerte fue por guerra entre tribus urbanas.

 ¿Y sobre los homicidios en los límites entre Cazucá y Soacha?

Esa es una frontera muy compleja y hay un trabajo sostenido, tanto desde la prevención como desde la inteligencia, que nos ha permitido contener la situación. Debe existir un esfuerzo institucional, de la misma gobernación y las alcaldías, para que nos ayuden a tener aclarar el fenómeno, para saber los orígenes y poder atacar las causas.

 ¿18.000 policías son suficientes para la seguridad de Bogotá?

Por principio, los recursos siempre son escasos, pero tenemos que seguir trabajando. Seguro que no solo los ciudadanos sino todos estaríamos más tranquilos si tuviéramos más policías, pero los esfuerzos que hacemos son titánicos.