Los retos de la integración regional

El crecimiento poblacional demanda medidas urgentes en uso del suelo, servicios sociales y transporte, entre otros.

 La Veeduría y El Espectador adelantaron tres debates sobre el Plan de Desarrollo. /Johnatan Ramos
La Veeduría y El Espectador adelantaron tres debates sobre el Plan de Desarrollo. /Johnatan Ramos

En las últimas décadas la tasa de crecimiento poblacional en el mundo ha aumentado, especialmente en las ciudades donde, según cifras del Banco Mundial, se concentra el 55 % de los habitantes. Las proyecciones indican que este porcentaje seguirá creciendo, lo que constituye un reto para los gobernantes de las capitales en temas de coordinación y gestión, por los impactos multidimensionales en materia ambiental, social, económica y político-institucional, para las ciudades y las regiones aledañas.

Sin embargo, en contextos de globalización con esquemas administrativos y políticos descentralizados, donde las ciudades no han alcanzado altos estándares de calidad de vida y, además, se presentan grandes brechas socioeconómicas con los territorios vecinos, se hace más difícil plantear soluciones rápidas de doble vía, que involucren a los interesados y aborden estas problemáticas.

Históricamente, Colombia se ha caracterizado por una red de ciudades, la cual ha desempeñado un papel clave en la productividad, el crecimiento económico y el desarrollo social. Esto ha llevado a que la población decida su localización, basada en las externalidades positivas o negativas que pueden generar estos centros urbanos. Según cifras del Departamento Nacional de Planeación (DNP), se espera que, en 2050, los habitantes de las ciudades constituyan el 86 % de la población del país. Este hecho hace que cada vez sea más difícil el acceso al suelo, lo que ha causado que parte de la población se ubique en la periferia o en los municipios aledaños, con lo que se sobrepasan los límites administrativos tradicionales de las ciudades.

Según la propuesta del Sistema de Ciudades del DNP, este aumento poblacional demanda medidas urgentes, no sólo para las grandes ciudades, sino también para las regiones cercanas, en materia de uso y aprovechamiento del suelo, provisión de servicios básicos y sociales y sistemas de transporte, entre otros. No obstante, con el esquema descentralizado y la ausencia de políticas regionales de mediano y largo plazo que coordinen los intereses de los diferentes actores del territorio, se hace difícil responder de manera efectiva para evitar una expansión desorganizada y minimizar los impactos negativos que genera la sobrepoblación.

Para esto se presentan dos alternativas de acción pública complementarias. La primera es mediante la integración regional, la cual, además de medidas económicas, abarca medidas sociales, culturales y ambientales. Establecer conexiones entre los centros urbanos y las regiones cercanas, lo que el Sistema de Ciudades denomina aglomeraciones, requiere del reconocimiento de intereses comunes entre los territorios, de ejercicios de confianza y del establecimiento de reglas claras que determinen límites y responsabilidades de forma equitativa en materia de desarrollo, teniendo en cuenta las capacidades del territorio.

La segunda es el diseño de políticas públicas regionales de mediano plazo, que trasciendan los gobiernos de turno e integren los territorios para disminuir las brechas socioeconómicas. Adicionalmente, es clave crear mecanismos de cooperación entre las regiones, que permitan el intercambio de buenas prácticas, la transferencia de conocimiento y de lecciones aprendidas. Es así como, por medio de la integración y las políticas públicas regionales, se obtendrán beneficios para todos los actores involucrados.

En este contexto, el Plan Distrital de Desarrollo 2016-2020 plantea retos importantes para la integración regional en aspectos de desarrollo urbano, movilidad en la ciudad, en la periferia y en las vías de salida, provisión de servicios públicos y políticas sociales, especialmente en salud, seguridad y gestión fiscal. Lo anterior demanda una estrategia de doble vía, de tal forma que se logren alianzas que puedan beneficiar a la ciudad en este periodo de gobierno, pero que, además, se genere una complementariedad con medidas de largo plazo. Es un momento ideal para estas alianzas, ya que los planes de Desarrollo Distrital y Departamental dialogan bien con sus propuestas de integración y articulación regional.

Es necesario crear espacios formales de diálogo entre la ciudad y los municipios de la Sabana, que deben involucrar no sólo a las autoridades, sino también a los nuevos actores clave en la región. Solo así se puede asegurar la gobernanza regional. Este es un momento propicio para iniciar el ejercicio de integración e implementación de políticas públicas regionales, ya que se cumplen tres condiciones necesarias: se adelanta el proceso de formulación de los nuevos planes de ordenamiento territorial; hay propuestas concretas en movilidad y hábitat y existen urgencias ambientales y en temas relacionados con el cambio climático.

* Veedor Distrital